16 dic. 2012

Gracias, Marce

Bueno... Empezaré diciendo que, sí, estoy bien.
Es agradable sentirse bien a pesar de lo que va a suceder mañana. Sólo quiero que sea tan bueno como hoy, o tan malo como hace algún tiempo.. Pero no intermedio, no lo soportaría.
Este post no es para hablar precisamente de mí, por parte de mí. Suena ilógico, pero es que esta vez otra vocecilla se hará ver por medio de este blog con sus agradables palabras... Mi "hijo", mi querido Marce.
Es una historia graciosa, en realidad él es menor a mí por unos meses y somos grandes amigos. Él vive en Argentina y yo acá en mi lindo Ecuador, pero nuestra amistad ha crecido desde hace algún tiempo y hoy somos "madre e hijo".
Él escribió unas palabras para mí, y este es su regalo de navidad y cumpleaños (el cual nunca te di, hijo, discúlpame de corazón).
Antes que nada, Marce... Gracias.

Esperanza, Hope y Musa
Ustedes pensaran que son tres personas, tienen razón. Pero también es una. No es que sea bipolar, o algo por el estilo. Estoy hablando de mi “madre”, madre de corazón.  Ella es la mujer mas maravillosa que tuve la suerte de conocer. Es alegre y triste, porque la vida no ha sido muy justa con ella, pero ella es feliz. Si se las tengo que describir, ella es bella. Bella como ver un atardecer de verano. Una escritora de primera, es mi musa, porque ella me ha inspirado a escribir, a que mi mente vuele, a que navegue y a que cree una bella historia de amor. Ella, hoy es la reina, vive en un mundo de sentimientos, historias, y música. Su hermosa música. Toca el piano como nadie. Los que tengan el placer de escucharla decubrirán un mundo nuevo, porque ella se los hará vivir a través de la música. Hoy quería dedicarle esto, porque la quiero. La amo. Es mi madre, una gran madre y se lo he hecho sentir. Llantos, eso es lo que no me gusta escuchar. Que ella me diga que ha llorado por una persona, por una situación o “por todo”. La distancia nos separa, la amistad nos une. Me atreveré a decir que ella tiene reservado un gran destino. Lo puedo ver. Solamente le deseo lo mejor para ella, porque se lo merece. Terminare esto diciendo algo que solo ella diría: Me agradas, ¿eh?
Besos Mama, Marce Álava.

Buenas noches. 
Con dulzura, Esperanza. 

13 dic. 2012

Tristeza, realidad.

Ser joven y sentir que el día se apaga, y que la noche no resplandece como antes es deplorable.
Soy joven y es lo que siento... 
Por dentro, y gracias a mis ojos, lo único que veo es tragedia y dolor. Es como una cruda tempestad que va levantando todo a su paso y deshaciéndose de mis cosas, dejando todo un desastre cuando por fin se aleja. Pero no hay esperanzas porque tampoco se va esta tormenta; regresa y empeora a cada instante. No es piadosa ni por un momento y está sorda, porque no escucha mis súplicas. ¿Quién dijo que una tormenta puede escuchar? Sólo mi fantasía me permite creerlo...
Meditando hace algunos días, llegué a la conclusión de que la fantasía en la que me sumo en ocasiones es bella, me dopa y hace del dolor nada... Es indescriptible y adictiva. Es no vivir la realidad, soñar y soñar con que las cosas estarán siempre bien, con que el sufrimiento no existe -a pesar de que lo menciono y está presente por ese mismo hecho-, y lo mejor... Es mejor que la realidad.
Pero es triste..., porque a pesar de que me adormece, no tiene el mismo efecto satisfactorio cuando es la hora de despertar; es como que anestesien a una criatura durante el día, y al acabarse la medicina, tome conciencia del lugar en el que se encuentra y, una ciudad destruida, personas muertas y piedad gritada a los cielos sea el único panorama que le toque vivir.
Disculpen mi ejemplo, no es la realidad que estoy viviendo, pero la desesperación por salir de este lugar es algo parecida...
Entonces se abren mis ojos, y aun así no soy capaz de observar, sólo veo... Y está nublado pero noto en sus rostros la decepción y la lástima. No son todos, sólo quienes no saben de este corazón, los que aún no comparten esta pena, de la cual no quiero hacerles partícipes porque temo a su reacción.
No es agradable estar así, pero cuando sólo cierro los ojos y vivo mi cuento de perfecta armonía, está ese leve dolor, esa tristeza innata que no me deja dormir, pero sin la cual no sabría vivir, y es lo que hace que quiera permanecer allí, aunque no cause más que daño.
No me considero masoquista porque quizás no lo soy, es mi forma de ver ciertas cosas; o quizás estoy demasiado sumida en esto, demasiado obsesionada con este estilo de vida a la que nadie me ha obligado a vivir, pero es difícil deshacerse de esto y tampoco quiero hacerlo.
La fantasía y la realidad no son malas en ningún aspecto, tampoco son un error... Lo que desequilibra es estar en esa fina línea entre ambas, porque, o es una o es la otra..., sino; ¿es esto vida? Entonces llego al punto en el que el caos causado por estar en medio de ambas es peor que el silencio eterno, porque allí al menos no habrá nada que decidir.
Se escapó mi inspiración y con ella la creatividad de mis manos, de mis ojos, de mi mente... Alguna vez le dije a un amigo: "no dejes que la inspiración se vaya, atrápala que aún no es tarde". Tan sólo espero que para mí no lo sea.
Estoy permitiendo a mis lágrimas causar un revoltijo en mi alma y secarse en ella. Lo considero una tontería y algo triste, porque adoro llorar, pero no puedo vivir del cristal triste que emanan mis ojos, aunque lo desee.
Lo bueno de este día ha sido que finalmente ha llovido y hay una estrella en el firmamento, cumpliendo un deseo. Hasta aquí llego, con Il Mostro endulzando mi fría noche y con la esperanza apagada, porque aunque me convenza de lo contrario, ya no tengo fuerzas para creer (sin embargo, un delgado hilo me mantiene colgada, unida a la fe. Ojalá no se rompa...)
Felices días de oscuridad. Pronto saldrá el sol y las dudas serán despejadas para quienes acepten desprenderse del vicioso daño buscando el camino correcto...
Anhelante y viva, Esperanza

14 nov. 2012

Confianza: ser o no ser.

Sinceramente..., pensaba iniciar este post hablando de la hipocresía ya que es un tema que me tiene realmente intranquila y tenía que desahogarlo. Pero ahora siento otra necesidad por expresar, algo que en verdad me martiriza día a día, algo que es realmente difícil de construir o quién sabe, tal vez para personas como yo es bastante fácil. Sí, hablo de la confianza, eso que muchos comparan con un borrador, pues, con cada error se va reduciendo.
Se podría decir que soy una persona a la que pueden convencer fácilmente, siempre y cuando los sentimientos del otro lleguen a mi corazón de niña, lo cual sucede la mayoría de las veces. Y pues, es tan sencillo para mí confiar en las demás personas, que sólo es necesaria una sonrisa o un "para eso estamos los amigos"... o debo admitir que hasta una mirada o un gesto que me brinde basta para que esa persona se haya ganado mi confianza entera. No tengo ningún problema con contarle a alguien algo y escuchar sus consejos. El punto es que, a pesar de que me llegasen a fallar, yo seguiría confiando. Me gustan mucho las segundas, terceras y hasta las millonésimas oportunidades. Darlas, especialmente, ya que de cada error vamos aprendiendo y siempre podemos seguir intentando para ser mejores. Y es que tampoco me siento herida cuando, según mi perspectiva, me fallan o decepcionan... o no mucho, pero no es suficiente como para que llegue a guardarle rencor a alguien, o siquiera: odiarlo. Me gusta mucho pensar en que si trato a las personas de una manera, es porque me complacería que me tratasen así. Y en ello incluyo a la confianza.
Pero cada individuo es diferente. Y cada quién tiene su forma de pensar, única y especial: no todos brindan su confianza en bandeja de oro a la primera persona que les sonríe.
La verdad es que a penas tengo dieciséis años, tengo la apariencia física de una niña de doce o trece y una mente que puede llegar a ser madura, como la de alguien que tiene mucha experiencia, pero sólo cuando estoy sola, cuando puedo conversar conmigo misma por las madrugadas, porque en compañía de los demás sólo soy una niña curiosa, sonriente pero muy ingenua. Y sucede que gracias a mi ingenuidad suelo equivocarme (con frecuencia, podría decir) y termino dándome cuenta de lo que he hecho cuando las palabras ya han marcado, cuando los hechos son imborrables y cuando las acciones se quedan grabadas como una película que nunca deja de reproducirse en la mente de los demás. Tal vez exagero y me encantaría que fuera así. Pero si ese no es el caso, con cada fallo que cometo voy poniendo en peligro la confianza que los demás pueden haber depositado en mí.
Es difícil, lo sé. Es... una presión asfixiante cuando, no muchas, sino las personas más cercanas a ti, esas que aprecias mucho y cuidas porque así te nace del corazón, esperan lo mejor de ti. Y bueno, supongo que lo complicado es cuando tus sentimientos, tus pensamientos y muchas cosas de ti están en medio de ambos, contrariando los ideales de los demás. ¿Hacer lo que te gustaría hacer, o complacerlos? No sé si el término 'complacer' esté bien empleado, pero mis palabras en este blog no tienen medida, realmente.
Como decía... Nosotros, los seres humanos, somos dueños de nuestras decisiones, somos los responsables de lo que hacemos, así que es derecho y hasta obligación seguir nuestros ideales; obviamente estoy de acuerdo con eso, pero suelo contradecirme por razones que yo creo lógicas.
Me gusta la cordialidad que me ofrecen las personas, el apoyo y el trato agradable del que soy partícipe, y sucede que, como mencionaba arriba, confío en ellos y les llego a guardar afecto tras una conversación. Por eso mismo es que la idea de perder la empatía que sienten por mí y la confianza que inspiro en ellos hace que busque mucho respuestas y acciones que no vayan a afectar el lazo construido. No es que tenga una máscara tras la que me oculte, sino que ya es algo en mí que, inconscientemente, sale a flote cada vez que conozco a alguien. No quisiera decir que es mi miedo a la soledad, ni tampoco el dolor que ya he experimentado tras decepcionar los que me hacen actuar de esa manera, soy yo y punto.
Pero ese es un grave error. Por agradar, por no decepcionar, por hacer feliz a los demás, no me doy cuenta de que lo estoy haciendo realmente mal. Creo que... he estado equivocada al pensar que mis errores son a causa de mi personalidad contraria a la de ellos. La principal falla es: no ser yo misma. No expresar mi opinión aunque no estén de acuerdo con ella. De ahí nace el grado de respeto que las personas me tengan, porque una persona que impone su opinión con humildad y sinceridad, aunque esté en lo incorrecto, es alguien que es digno de respetar por el mismo hecho de que defiende su pensamiento. Pero ¿alguien que afirma o sigue lo que sus cercanos le dicen, sin realmente sentir que es lo que desea, por temor a ser aislado? No creo que se le deba tachar de inmaduro, sin carácter o manipulable, aunque lo sea, o siquiera, aprovecharse de ello. Para mí, lo correcto, es hacerle comprender el error que está cometiendo y guiarlo por el camino correcto, pues es una persona ciega -porque no ve más allá de su miedo-, sorda -porque no escucha a su propia voz interna gritarle lo que debería decir o hacer- y muda -está más que claro que para sus propios pensamientos tiene un candado en la boca que le impide hablar por cuenta propia-. O, en vez de eso, es alguien que no tiene el valor suficiente para enfrentar sus temores y demostrar al mundo lo que es capaz de ser.
-Cuántas personas en este planeta callarán por miedos, ¡cuántos pensamientos que podrían marcar la historia del humano, sólo por la preocupación de no ser aceptados!-.
Entonces... La solución es guiarles, ¿no?
Sí... Eso es. Y no, según yo, esta vez no me he ido por las ramas, porque por el miedo a perder la confianza en los demás, he llegado a convertirme en una persona que calla. Pero es que es realmente triste cuando ese humano que te alegra, te aconseja o que se ha convertido en alguien de tu día a día deja de creer en ti. Recuperar la confianza de alguien es difícil pero vale la pena. Mas dejar de hacerte caso a ti mismo por no desilusionar mentes es, de verdad, una desilusión -valga la redundancia. Creo que de vez en cuando -no soy partidaria, en esta ocasión del siempre- hay que pensar en uno mismo, ¿cierto?
Empezaré a seguir mi consejo... Lo necesito.
Y bueno, como humana, por hoy he terminado. La noche recién empieza y tengo muchas cosas que contarle al cielo nocturno. (Y mucha tarea por hacer, también). Hasta aquí llego, queridos.
Decidida a ser mejor, Esperanza.

11 nov. 2012

XI.XI.XII

¿Qué eres? Nada más que la sombra triste y olvidada de tus inalcanzables sueños.
Soñabas con ser el misterio que cautive con su voz, la dama que atrajera con su danza.
Anhelabas escuchar de ellos los desesperados intentos por darle nombre a tu belleza.
Y terminaste siendo lo inexistente para el mundo, porque hasta lo desconocido es más llamativo que tú.

Reconoced que ansiabas hipnotizarlos con tu melodía y pretendías dormirlos en el jardín de tu infancia.
Sólo conseguiste de súbditos a los viejos fantasmas de tu doloroso pasado y rechazaste a su fidelidad.
Tu sonrisa hechicera y tus ardientes ojos destilaban veneno, veneno que en magia querías convertir.
Pero no eres más que una farsa, deidad pagana, dueña del roto corazón de marfil.

Te miro y descubro en ti la ilusión apagada, un gris recuerdo de quien era bella.
La silueta de la bondad y la nobleza hecha nada, la prueba de que el Karma ha dejado su huella.
El rostro perturbado por el sueño no cumplido y los surcos que dejaron las lágrimas de impotencia.
Tu deshecho violín y su oxidada canción, son lo único que hoy aún no te dejan.

No osaría preguntar dónde está la musa de lo arcano, porque en tu ser nunca existió.
Ignoraste al cielo azul que te brindaba el día, el arco iris y el canto de las aves, para adorar la noche, causante de tu perdición.
Parece que nada te inmuta, nada te domina, pero cuando cae el ocaso y la dama gris sale en su carruaje,
Tus avivados ojos siguen su paso, esperando ser tocada por su mástil de plata y a su majestad rendir homenaje.

El astro gris, vanidoso, ha desfilado su belleza ante a ti,
Mostrándote lo que quisieras, pero no puedes ser.
Se ha ocultado, tras tu adoración por ella, en la densa nube.
Y te ha abandonado, dejándote de sus brazos caer.
Oh, triste nada, criatura de la noche, un cuerpo sin alma.
Derrama la última gota de sangre y completa tu poción.
Recuéstate en la penumbra y cierra tus ojos.
Lo que esperas ya no vendrá, y lo que viene no es compasión.

Mujer divorciada de la vida, construiste una muralla hermética alrededor de tu corazón.
Luces malvada y fría, pero cerraste tus puertas porque sentías temor.
Porque lo que antes querías, nunca se cumplió. Porque te caíste, tras cada decepción y no te levantaste.
Pero el velo ha caído y en tu agonía desesperante, sólo buscas en tu último suspiro dejar de sentir dolor.

Nadie se apiadará de tu inerte cuerpo, de tu inexistente alma.
Nadie te recordará, porque ninguno te conoció.
Pero mi pluma tambaleante ha llegado hasta el final de esta carta,
Con tu inexpresivo rostro como fuente de inspiración.

Duerme ya, damisela.
Este viaje llamado vida acabó.
Ya no despertarás, pequeña.
Es así como el destino lo decidió.

Musa Arcanam.

10 nov. 2012

F.R.I.E.N.D.S.

Sucede que... Tengo pequeñas lágrimas queriendo salir de mis ojos, y no, no estoy necesariamente triste. Sí, me siento melancólica, pero no lo considero nada del otro mundo.
Han pasado cosas interesantes en este año de mi vida... Creo que sin ellas hubiera terminado siendo una historia tan monótona que hasta mi propia sombra me ignoraría si quisiera contarle mis anécdotas. Sí, realmente catalogo mi vida como aburrida, pero tampoco me quejo de ella. El punto es que entre estas cosas que me han sucedido, está un grupo de personas que me conmueven... Amigos.
Constantemente hago entradas para ellos aquí en mi blog, y espero que les agrade, pero hoy... hoy me siento de una manera extraña y no sabría cómo explicar lo que causa mis lágrimas, sólo sé que son muchas emociones y quiero expresarlas.
Podría decir que estoy realmente agradecida con ellos, y lo hago. Suelen estar conmigo cuando los necesito dándome una mano, empujándome al barranco para que aprenda a enfrentar el miedo, despeinando mi cabello, bromeando sobre mi aspecto, gritando apodos graciosos para mí y llorando mis desgracias, conmigo. Adoro que hagan todo eso. Y no sólo es agradecimiento, se trata de alegría. Recordar todos esos momentos, riendo sin cesar, haciendo ridiculeces de las que no me arrepiento, cantando canciones hasta que nos duela la garganta, reuniéndonos un sábado por la tarde en mi casa sólo para hacer nada, porque es divertido en su compañía.
Ay, lo siento. Las lágrimas tan sólo ruedan sin permitirme resistirme a ellas y bueno, estoy sentimental, pero es que... es extrañamente linda la forma en que los he llegado a querer.
Hace un tiempo los miraba sin imaginarme lo que llegarían a ser para mí. Eran otras personas más en este irónico y contaminado mundo intentando seguir adelante cada día. Pero entonces debió suceder algo, cualquier cosa, y de repente nos encontramos. Una mirada, un saludo, una sonrisa cortés, y un "hola". Y tras una conversación, no les pude llamar amigos porque apenas les conocía, pero sentía que un conocido bastante agradable podía escucharme en cualquier momento, ayudarme y, quién sabe si con lo ajetreada que anda la señora vida, juntarnos en cualquier otra situación. Supongo que así fue como sucedió... Y tras varios meses, años -tal vez- ahora son personas que marcan mi día a día con su "Mary-Mary", "Hopesita", "Esperanza", "Hope", "ñaña", y hasta "Manko-chan" (gracioso, querida amiga, muy gracioso) sacándome sonrisas con sólo escucharlos, o aliviándome de que la pesadilla de la noche pasada no es real, no lo es.
Me agrada la manera que cada uno tiene para preocuparse por mí, y la forma en que me tratan. Son totalmente diferentes, pero congenian tan bien que me divierte verlos.
Lo admito, en ocasiones gritamos mucho, hasta creo que llamamos la atención, somos "raros", podemos tener las hormonas muy alteradas y la lengua muy suelta para hablar, pero nos une un lazo de amistad leal y sincera, que estoy segura que durará por mucho tiempo.
Algunos de ellos saben que me encantan las apuestas (aunque suelo perderlas, por no decir que siempre lo hago) y me incitan a ellas, ¡son culpables! Otros saben de mi amor por la comida y me tientan con ella conociendo mi trastorno, y unos cuantos me halagan diciendo que parezco anime. Son... geniales. Para mí lo son. Y bueno, sé de antemano que son seres humanos y como tales, cometen errores, pero también son adolescentes y están aprendiendo de la vida mediante experiencias. Puede que sus consejos no sean los que espero escuchar, pero presto atención a ellos, porque alguna ocasión los necesitaré. Me gustaría siempre estar en contacto con ellos, salir a divertirme y hacer muchas locuras más de las que nunca me olvidaré..., quizás por eso lloro, porque tengo un pequeño temor de que los cambios nos separen y entonces se conviertan nada más que en gratos recuerdos de una maravillosa amistad. Pero no puedo aferrarme a ese miedo, sino que disfrutar y valorar de lo que hoy me enorgullezco en llamar "AMIGOS".
Los quiero, locos del alma.
Y nunca olvidaré todo lo que han hecho por mí; lo guardo en mi corazón. Espero que yo sea de su agrado, también, y que mis poco lógicos consejos les hayan aliviado alguna tensión, o al menos mi enorme sonrisa cuadrada. Disculpen si alguna vez los he ofendido, supongo que tampoco soy perfecta, pero no olviden que tengo dos pequeños brazos dispuestos a acogerlos y un hombro en el que puedan llorar. Aunque sea pequeña o inmadura, ¡y hasta tonta!, saben que siempre estaré para ustedes, aunque haya una distancia, aunque haya una tensión, soy su amiga y eso no cambiará.
Llego hasta aquí agradeciendo su apoyo incondicional y con una ligera pero sincera sonrisa. Sé que son verdaderos amigos y que aunque quiera estar sola en ocasiones, siempre van a estar a mi lado para despertarme o hacerme reír, porque saben que lo necesito.
Antes de irme, hay una canción que escucho pensando en ustedes, Hope you like it!
Con afecto, Esperanza.

16 oct. 2012

Un año más, Pulguita

Es cierto... Fue hace un año.
Suele sucederme que olvido cosas, cosas que no debería olvidar y que a la larga, el hecho de no recordarlas termina siendo una tristeza para mí y quién sabe si para los que me rodean también. Y... bueno, no quiero excusarme con que soy humana y le puede pasar a todos, porque el cumpleaños de una persona importante para ti, alguien que ha llegado a dejar una marquita en tu corazón es un hecho para nunca olvidar, ni porque seamos imperfectos. Sin embargo, aquí estoy, triste y contenta a la vez.
Triste porque hace un año me ocurrió lo mismo, por estar pendiente de mis obligaciones de adolescente, dejé pasar por alto el cumpleaños de mi hermosa Pulguita... Pero, cómo no estar feliz, si esa niña a la que adoro como a una hija, ella quien en un tiempo me decía tía, luego me trataba como a una hermana, quien me recibía con abrazos cariñosos y que ahora me dedica miradas graciosas que suelen intimidarme (no realmente) ha crecido, y ahora son trece años los que cumple.
Ashley, mi querida Ashi-girl, sé que ha pasado el tiempo y ya no somos tan unidas como solíamos serlo. Pero el hecho de que eso sucediera, no significa que he dejado de pensar en nuestra amistad y sus mejores tiempos. Las veces que me pides un consejo, sabes que gustosa te lo doy, y si te digo que puedes contar conmigo cuando lo necesites, sin mal interpretar los hechos, ten por seguro que soy sincera. Hija del alma, como mencioné arriba, tu amistad ha marcado mi corazón, con tu simpatía y tu adorable pero algo loca forma de ser. Existen vacíos entre mis recuerdos cuando me pongo a pensar en nuestras graciosas conversaciones o lo divertido que era escuchar tu risa. Pero sonrío a pesar de ello, y me alegro de ver que a tu alrededor hay personas que te quieren y que nunca te abandonarán, supongo que es la alegría de toda madre.
Ashi.. Espero que los momentos y las personas que te lleguen a hacer daño no se conviertan en rencor y tristeza en tu corazón, sino una enseñanza inolvidable en tu mente, para que aprendas de la vida lo que tú sola debes conocer. No olvides que, aunque todo parezca venirse abajo a tu alrededor, todo no es desgracia, sino, nada tuviera sentido. Aprovecha los momentos difíciles para sacar algo bueno de ellos, y nunca desistas de encontrar la felicidad, llegará a ti cuando menos lo esperas, te lo digo siempre que conversamos, ¿no?
Te quiero mucho, pulguita. Disculpa mi olvido. Tuve la oportunidad de darte mis deseos cuando te vi y no lo hice, no preguntes por qué. Lo importante para mí, ahora, es que pases un maravilloso día junto a los que te aman, y que tus sueños se hagan realidad.
Por último me queda decirte que las cosas son imposibles, querida hija, si tú crees que lo son. Así que, no te rindas nunca. Siempre estaré orgullosa de ti y estaré aquí para cuando necesites una mano amiga en los momentos más difíciles.
Con cariño, tu madre postiza.
Esperanza.

24 sept. 2012

Musa's first love..

Siempre he escuchado decir a muchas personas: "un día podemos perder lo que más queremos", y la verdad es que.. como me sucede muy a menudo, no le doy importancia a estas oraciones por el simple hecho de que no  me ha pasado... Ahora supongo que debí haber escuchado.
Muchas cosas sobre el amor me confunden... aún. No estoy segura de su verdadero significado, no sé si alguna vez he amado, no sé si es sólo un mito como muchos afirman, o es un sentimiento que se alcanza con los años... ¿Amor? Sólo sé que mi corazón late muy fuerte, ya se han de imaginar...
Como todo ser humano, estoy aquí en la Tierra para experimentar muchas emociones, situaciones y sentimientos. Sé que no he vivido lo suficiente como para decir: lo he visto todo; pero admito que sí  me he enamorado.
Cabe mencionar que para los años que tengo (no son muchos, por cierto) ha sido la experiencia más linda y conmovedora por la que mi corazón ha pasado. Obviamente, ha tenido sus pro y sus contra, pero aprendí muchas cosas desde la perspectiva de unos ojos tiernamente enamorados. Al principio parecía que nunca acabaría, que sería para siempre; las noches se vuelven melancólicas pero románticas, y los días son perfectos para admirar el cielo azul, para sonreír y cantarle al mundo... Para compartirles nuestra alegría.
Experimentando esas emociones, deseaba que los problemas, las tristezas, o las demás situaciones no existieran. El mundo se vuelve colorido y algo dependiente del de la otra persona... Cada canción, cada película, cada imagen cobra un sentido propio. Nos quedamos vagando en esa línea de pensamientos donde sólo existe ese otro ser que nos complementa, y nuestros sueños llegan a tener nombre. Los suspiros y las miradas felices son inevitables, y qué decir de los momentos en los que no están juntos los corazones. Se vuelve trágico, pero la espera siempre vale la pena.
Sonrisas, abrazos, miradas cómplices, largas conversaciones hasta la madrugada, promesas, fotos, besos, recuerdos, regalos, un futuro anhelado... Estrellas.
Quizá me quedo corta de palabras, porque es más que eso... Además, para mí es extraño hablar sobre esta situación en mi blog, por lo que no soy tan detallista. Lo importante es que muchos comprenderán la inmensidad del sentimiento al leer estas palabras, y quién sabe, sonreirán, recordarán o tan sólo negarán; no los juzgo, cada quién es dueño de su forma de pensar.
Pero, como decía, también tiene sus contra. No todo suele ser alegría. Hay discusiones, hay desacuerdos, hay momentos en los que desearíamos ser más fuertes de lo normal para afrontar lo que se viene. Pero si se trata de dos, creo que ambos lo superarán JUNTOS a pesar de lo que suceda. Esa es la magia del amor ¿cierto?
Sin embargo -y a pesar de todo lo vivido- las cosas llegan a su fin. Creo en la eternidad, realmente, pero últimamente me aferro a esta ley de la vida. Como decía..., aún cuando puede parecer un cuento de hadas, o una experiencia hermosa, se acaba. Y en muchas ocasiones hay más de un corazón roto, sueños truncados y recuerdos hirientes, pero hay que aceptarlo (como me han enseñado). Y seguir adelante.
Dar libertad cuando hay felicidad es amor. Pero si ambos corazones se desean mutuamente todavía, es justo que se reencuentren, ya sea el destino o uno mismo el causante de esto.
Y si no llegan a reencontrarse... Vendrán más corazones que recojan los pedacitos del que se quebró, y se encarguen, con mucha paciencia y entrega, a poner las piezas en su lugar, aunque sería más reconfortante que fuera el mismo corazón que lo quebró, ¿no?
Para mí, un corazón roto no significa muerte, no significa miedo y rechazo, no significa resentimiento... Esas son las ilusiones rotas. Un corazón roto es una muestra de la fragilidad del sentimiento humano, que fue capaz de sentir algo tan inmenso como es el amor, pero creció tanto que se rompió en mil pedazos. Es que cuando el amor es mutuo, los corazones intercambian su esencia, equilibrando los polos, por lo que ser el único que guarde tanta ternura y pasión sin poder entregárselo a quien ama (porque este no corresponde) cierra sus ventanas y puertas, ahogándolo en su propia esencia.
Pero el corazón nunca deja de latir... Pese a estar en ese triste estado, sigue derrochando amor entre las lágrimas que derrama. Entonces, si nadie lo recoge, tendrá que superar el dolor para seguir viviendo la vida.
A mí me gustaría estar en la primera situación, en la que ambos corazones se reencuentran, y sinceramente, no he perdido mis esperanzas.
Una estrella aún me debe un deseo.
He llegado al final de este post con la última de mis lágrimas por esta noche rondando por mi mejilla. Es hora de darle un descanso a la mente y permitirle pensar con serenidad el día de mañana. A quienes leen esto, dulces sueños.
Con cariño, Esperanza.

11 sept. 2012

Hoy.

11/09/2012
Seré sincera... Ya no sé qué hacer.
El día de hoy tengo el corazón roto en mil pedazos. Estoy angustiada, triste, incomprendida, llena de dolor... Hoy siento que ni mis propios consejos funcionan. Hoy tengo ganas de cerrar los ojos y volverlos abrir el próximo septiembre. Hoy ya no puedo más.
¿Saben? Es triste decepcionar. Creo que lo he dicho siempre, porque es mi mayor problema. Sin embargo hoy... Hoy es totalmente diferente. Las cosas se me fueron de las manos. No hay nada que decir, es cierto, cuando lo pierda todo definitivamente, lamentaré demasiado.
No soporto mis lágrimas. Estas ruedan pero ya no causan ese efecto relajante y satisfactorio que antes provocaban en mí. Lo más trágico es que ni la música me ayuda... Intentaré con mi piano, quizás eso sea bueno.
De pequeña me enseñaron que cuando ganas, pierdes algo del mismo valor, y no necesariamente hablo del dinero. Una vez mi prima Tefa encontró... mentiría si digo que fue una peluca, porque no recuerdo bien, el punto es que se le perdió su pelota playera favorita en el mismo instante, y esa fue nuestra enseñanza del día. Desde ese tiempo conozco y me apropié de esa ley.
Ahora, he ganado algo muy valioso..., y aunque duela decirlo, estoy perdiendo muchas cosas del mismo valor. Pero yo puedo seguir adelante...
Tengo miedo de publicar esto, porque mis palabras pueden ser mal entendidas y pueden provocar otro caos, sin embargo, no puedo quedarme callada para toda la vida...
Hoy no tiene un tema en específico este post, sólo son mis pensamientos sin orden que necesito expresar para no asfixiarme.
Buenas noches, mundo.

26 ago. 2012

Agonía de Musa

Nunca había pensado en hacerme daño físicamente, pero siento como si fuera mi único escape a todo esto. ¡Estoy confundida!
Me exijo a mí misma acabar con todo pero es como si no fuera suficiente. Tanto que hacer y que decir. Es la primera vez que me encuentro en esta posición. Esto está creciendo cada vez más, y duele demasiado. ¡Cómo rodara por las escaleras y no despertara sino en un buen tiempo!
Mis manos están buscando el fuego... Mis brazos quieren llorar sangre... Mis sentidos están apagándose...
Me pediste que no sintiera culpa nunca más. Lo lamento, hubieras enviado una respuesta, una solución a ese problema. Me has dejado sola, y no sé qué hacer.
He caído, he dejado, he vuelto a caer.
Es irónico cómo por fuera todo parece normal, y por dentro lo único que siento es un mar de tormentos.
Si no me entiendes, no hay problema. No busco que lo hagas... Sólo quiero escribir. Sólo quiero expresar. Sólo quiero dejar de sentir y volver a nacer.
Esto algún día pasará, estoy segura. Y todo estará bien de nuevo, aunque esté rota...
Si busco ayuda, tan sólo me echarán en cara lo que he hecho mal y lo que necesito es apoyo. No una palabra, sino un abrazo. Pero no hay quién me lo dé...
¿Por qué no vienes, me asustas, susurras mi panacea y te vas? ¡Déjate ver y explícame qué debo hacer! O sino..., ¡deja de confundirme!
Ya no aguanto más. Será mejor que me vaya de aquí. Disculpa si no te agradó lo que escribí pero necesito tu respuesta a mi llamado de desesperación.
Adentrándome en la amargura, me iré por las riendas de la oscuridad. Necesito tu calor, pero siento que ya te vas...
Si esto termina, esta será mi condena. El dolor germina, y la ruina me lleva...

Apariencias.

Las apariencias engañan.
Es cierto, mi querido amigo. No todo lo que vemos es lo que realmente es. ¿Pero por qué? ¿Por qué tenemos que vivir escondidos en una máscara de felicidad e hipocresía cuando sabemos que en nuestro interior nos estamos ahogando de dolor? ¡El orgullo! Porque detestas que te vean con lástima, que la gente hable de lo que sientes, de lo que padeces, de lo que no puedes ser.
Soy de las que... no sé si uso una máscara.
Me dicen mis amigos que soy un libro abierto. Que si estoy feliz se nota en mi sonrisa, que si estoy incómoda o tensa es difícil hacer que mi ceño se relaje y, que si estoy triste, deprimida o enojada, me vuelvo callada.
Pero entonces descubro que sólo uso una máscara en ocasiones específicas. Aclaro que soy una persona muy orgullosa, lo he sabido siempre. Pero no soy del tipo que esconde su dolor, ¡es más!, creo que la mayoría de mis allegados saben por qué estoy triste siempre y comparando esto con un orgulloso normal (que no cuenta mucho ni a los más cercanos), es extraño.
Mi caso es que no me gusta salir herida, tampoco quiero ser la mala del cuento, pero prefiero parecer la primera opción que cualquier otra cosa. No sé, me gusta tener la razón en muchas cosas.
El problema es que eso afecta demasiado en mi día a día. Estoy frustrada y no sé qué hacer...
Quiero dejar mi orgullo de lado, sé que puedo hacerlo, pero a cada momento aparece uno y otro y otro reproche, y mi voluntad va decayendo. Es normal ¿no? Pero ya no me siento fuerte.
Entonces ¡¿qué hago?!
No soy perfecta. No soy un ángel de Dios, no soy un pan de dulce, ¡no soy una niña inocente! Sólo soy una desconsiderada, una bruja que busca quedar bien con todos aunque tenga que decir idioteces, que es capaz de lastimar a quienes más quiere por estar bien consigo misma y que sólo termina jodiéndose la propia existencia. Y que al final... sin recursos ni fuerzas queda en la nada.
Aún no estoy en ese desenlace. Pero siento como si sucederá.
He engañado. He difamado. He roto. He lastimado. Y he dicho que me han hecho todo eso.
Entonces... Karma llévame y no me dejes sufrir más.
Sin firma.

21 ago. 2012

Forgive me.

Hola mundo.
No sé si debería decir: disculpen por no escribir otros temas (mis historias y eso), y también disculpen que no las haya continuado, últimamente no tengo imaginación. ¿Será que llevo cuatro, cinco meses que ya no escribo? Para mí es demasiado. Extraño tanto usar los guiones largos, crear las emociones, desarrollar una historia, cautivarme en mi propio mundo. No lo niego, lo he intentado muchas veces pero lo único que consigo es prosificar un pensamiento sin coherencia alguna. Y prefiero mil veces cerrar la ventana de Word o mi cuaderno que escribir algo que no vaya a satisfacer mis expectativas o de los que me leen. Pueden llamarlo un capricho mío el querer escribir algo que agrade, pero -quizás- sólo mis amigos escritores han de comprender lo que siento en esos momentos en los que la inspiración toma sus vacaciones y la imaginación se encierra en un hotel con piscina, aguas termales y servicio a la habitación. Sí, sin ganas de nada. Obviamente, puedo escribir -aunque carezca de mis adorables recursos- pero al revisar lo que he elaborado, y al momento de postearlo, queda un vacío que sólo desaparece cuando el escrito queda como nosotros lo deseamos.
Y hasta ahora, busco la razón por la que la imaginación me ha abandonado. Estaba suponiendo que era por el colegio, pero las tareas no han estado tan pesadas. Recién en esta semana se me está complicando la existencia en la secundaria por los exámenes que empiezan mañana (debería estar estudiando) y los cuadernos que están en blanco (necesito un conjuro mágico para que se llenen solos).
Sin embargo no es eso. El colegio nunca ha sido gran impedimento para escribir, porque escribir es mi gran pasión (no sabría decir si antes o después del teatro, ambas son especiales para mí). Sé que hay algo más, tan sólo no puedo descifrarlo.
Así que... a los que me leen, disculpen la demora. No prometo escribir capítulos de las historias o fechas futuras, porque quizás me falle la inspiración. Pero sí hagan barra para que vuelva a crear pronto, eso sería bastante bueno para mí.
Y bien...
He estado pensando que, como a todo ser humano, se me ha dado la oportunidad de recibir muchos regalos en esta vida. Lo admito, son regalos realmente hermosos, dignos de valorar y que desearía conservar para la eternidad. Pero la vida no es sólo dar y recibir, hay que aprender y para profundizar las tantas doctrinas que la vida tiene preparadas para mí, debo cometer errores, errores que toda persona podría tener. Claramente, como cualquier individuo, tengo temor a las equivocaciones, pues se juegan muchas cosas cuando es momento de decidir.Y justamente esas cosas que tememos perder, son esos regalos especiales de la vida.
Los amigos.
Nuestras acciones no siempre serán erradas ni tampoco las correctas. Para nuestra desgracia, esto depende de la perspectiva de cada uno. Cada persona es un mundo aparte, con creencias, y personalidades distintas. No a todos les gustará lo que hacemos. Habrán quienes nos apoyen, quienes sólo callen y asientan, y quienes protesten; a quienes heriremos. Pero no somos perfectos. Y sé que todos esos ejemplos perdonarán nuestras acciones e intentarán comprendernos. Sin embargo, el alma tiene un límite para soportar todas estas decepciones que causamos. Y cuando se llega a esa barrera, es difícil que las cosas vuelvan a hacer como antes eran  (las personas pueden ser amables y comprensivas, pero no toda la vida soportarán desilusiones). Entonces, buscamos la manera de arreglar la situación, de recapacitar y no volver a cometer los errores. He ahí, el momento en que aprendemos una enseñanza de la sabia vida.
Algunos ganaremos experiencias, y conservaremos nuestro regalo por mucho tiempo más. Pero habremos otros que de tanto insistir en el mismo desacierto, aprenderemos la lección... perdiendo lo que más atesoramos.
Y duele. Duele más que las lágrimas que podamos derramar, duele más que nuestro triste lamento, hieren los recuerdos y le típico "¿y si...?", ese que tanto nos atormenta. Lastima y rasguña el alma, quebrantando los anhelos y las esperanzas, dificultando la tarea de levantarse de ese hoyo y continuar.
Hay quienes terminarán con esto, de una forma fatal. Sin mirar atrás y cegándose en su dolor. 
Guardo una sincera plegaria por ellos.
Y también estarán los que soportarán la pérdida y se decidirán a continuar, con el vacío en su interior, pero dispuestos a recibir un ápice de alegría. Me alegro por ellos, porque suelo decir que... «siempre habrá una estrella brillando en el oscuro firmamento», y el querer seguir es suficiente razón para ser premiado nuevamente, tan sólo hay que tener paciencia.
En mi caso, no sé cuántas veces me he equivocado, ni cuántas veces he hecho las cosas bien. Y eso no es lo que me interesa, tan sólo espero que después de que este vacío desaparezca de mi pecho, vuelva a caminar con la sonrisa que me caracteriza, ganándome, con mis acciones, lo que he perdido.
Debo decir...
Perdón por lo que no te ha agradado de mí -y no estoy siendo sarcástica ni irónica-, perdón por fallarte. Perdón por lastimarte, perdón por haberte decepcionado. Sólo perdóname.
Esta noche la luna se ve hermosa, aunque no está llena. A través de mi ventana me está transmitiendo la sonrisa que he esperado desde hace mucho (quizás esto suene ilógico, pero no para una persona tan fantasiosa como yo).
Mañana será otro día, y aunque me vuelva a caer, seré fuerte, y me levantaré.
Con adoración, Esperanza.

Pd: los equivocados también necesitamos apoyo, sino, no podríamos ser lo suficientemente valientes como para mejorar.

14 ago. 2012

Espejo.

Estaba cavilando mientras miraba el reflejo de dos lunas tristes sobre el cristal y entendí que no quiero escucharte más.
Por favor..., calla.
Calla y no te expreses. A la gente no le interesa lo que piensas, no creen en tus sentimientos. El mundo sólo se fija en lo que ve, y no en lo que sientes. Las personas están demasiado ocupadas con sus propios problemas como para parar un momento y ayudarte.
¿Qué importa lo que tu corazón dice si lo que, con tu ropa, cabello y mirada aparentas parece gritar lo que crees que eres (maldad pura)? Da igual lo que piensas y quieres gritarle al mundo. ¡Tan sólo cállate! Guárdalo, de nada te sirve llorar si morirás en el intento.
¿Que nadie te comprende? ¿Que nadie te estima? ¿Quieres que comprendan lo que haces cuando hay más cosas que atender? ¡Basta con mirarte! Ya saben todo lo que eres. ¿Qué más quieres que hagan por ti?
¿Un consuelo? ¿Un abrazo? La vida no se pasa entre lágrimas y quejas. Rodea con tus brazos tu regazo y que eso te baste.
Y si soy cruel ¿qué más da? Esta no es más que la simple realidad. A nadie le importa tu versión, a nadie le interesa saber la verdad. Más puede lo que se ve y se escucha, que lo que se siente con el corazón.
Y si lo que siente tu corazón, no es tan fuerte como para que alcance a tocar el de los demás... Lo lamento, no es suficiente.
Deja de luchar ya...
El veneno destila por sus venas, cegando su corazón, asfixiándolo de culpa y matándolo sin compasión.

5 ago. 2012

¿Qué puedo hacer?

¿Alguna vez les ha pasado que... quieren ayudar a alguien, pero simplemente no pueden? Esa impotencia increíble y el nudo en la garganta por las lágrimas de ira y dolor... ¿Les ha pasado? 
Si es así, quizás se sientan identificados conmigo en este momento.
Hay personas en este mundo que, con una fuerza increíble, logran introducirse en nuestros corazones dejando su marca, una realmente difícil de borrar. Es decir, de entre millones de seres habitando este planeta, ellos son quienes viven el día a día con nosotros. ¡Sorprendente! Podrían ser otras personas, pero no, ¡son ellos!
Y todo comienza de una manera común, una mirada, una sonrisa, un "hola", un estrechón de manos, un "¡ten cuidado por donde caminas!", un "disculpa ¿podrías ayudarme?", o hasta un "¿me podrías dar la hora, por favor?" Entonces, un sentimiento de simpatía se apodera de nosotros e inevitablemente la conversación se alarga..., sin ningún pretexto más que conocer a ese individuo y no estar solos porque ningún ser humano, aunque lo niegue, quiere estar solo.
Y lo que sigue, ya es cuestión del tiempo y las vivencias compartidas. Sin que nos demos cuenta, hemos encontrado un amigo, un hermano, una pareja. Una persona en particular que nos llega a conocer más que nosotros mismos, que sabe de tu pasado como si hubiera estado en él, que te apoya, te llama la atención, te aconseja, con la que te sientes en confianza de contar un secreto. Y tan sólo una mirada basta para saber si estás feliz, o triste. Si te incomoda su acción o si te emociona.
Para mí resulta grandioso e inexplicable, aunque para los creyentes de la reencarnación, el sentimiento de simpatía entre dos seres que recién se conocen se debe a la conexión entre sus almas a causa de vidas anteriores. Interesante ¿no?
El punto es que, nos hacemos inseparables de esas personas. Conocemos de su vida, de su dolor, lloramos sus pérdidas, sonreímos sus logros, vivimos alegrías, peleas, unión, depresión, y momentos inolvidables que vamos guardando en el álbum de recuerdos que nuestra mente conserva en algún recóndito lugar. Nuestro corazón se llena de paz...
Pero no todo es felicidad, como lo decía, y lo sé. En ocasiones llegamos a un punto en el que sucede algo que lastima a ambos seres, y los hace partícipes de una discusión sin límites. Ni las propias palabras pueden ayudarnos a solucionar este conflicto. ¡Es.. complicado de explicar! Cuando algo molesta a esa persona acerca de nosotros y, la distancia y las circunstancias son factores que nos impiden arreglar el problema, es difícil no sentirse impotente.
De la noche a la mañana las cosas cambian, y nos preguntamos: ¿qué sucedió? ¿Qué cambió? Y más que nada ¿por qué? Sin embargo, no encontramos respuestas porque lo único que solemos escuchar de esa persona es "tú sabrás tus errores". Pero estudiamos nuestro comportamiento, y no encontramos algo que -según nosotros- pueda lastimar a ese ser especial. ¿Entonces?
Insistimos, cegados por el dolor de saber que podemos perder a esa persona, y lo único que logramos es distanciarnos más, si es que no lo arreglamos.
"No quiero saber nada más de ti".
Las palabras más dolorosas que he podido escuchar. Y ahí parece terminar todo. El mundo se nos viene abajo, aunque sea por un mísero segundo. Las imágenes de los momentos más bonitos llegan como un flashback lastimándonos más. La palabra "perdón" suena vacía de tanto que la hemos utilizado. El "no lo volveré a hacer" se siente como una promesa más sin validez alguna. Y el "todo estará mejor" suena a consuelo barato.
Admiro a quienes pueden arreglar conflictos, a quienes pueden comprender a los demás. Y me compadezco de quienes "no han vivido lo suficiente" como para entender al resto.
Ellos sí se han de sentir impotentes. Vivir una vida alegre, sin perjuicios y que su amigo la esté pasando mal después de tantos años de dolor, que la gota que colma el vaso de su sufrimiento sea la decepción que causa en él o ella. El no saber cómo ayudarlo porque sabe que no todo estará bien, sabe que esa persona no le creerá que después de tanto dolor vendrá la felicidad, porque simplemente no le ha llegado nunca. Y que el ingenuo que no ha vivido nada esté a su lado para apoyarlo, no es suficiente como para mantenerse vivo y continuar respirando...
Qué triste.
Impotencia, dolor e ira es lo que ha de sentir ¿no? Ser el único que conoce de su padecimiento y no poder ayudarlo, porque no ha tenido experiencias como para comprender al agonizante, al que la vida ha maltratado...
Entonces ¿qué puede hacer?
Escribí este párrafo confundida. Mis ideas se deshacen en un mar de lamentos y desesperación. No sé si concuerdan las frases, si la ortografía es correcta, si entendieron lo que quiero expresar. Pensé que después de escribir, me quitaría un peso de encima. No ha sido así. Ahora estoy más confundida y quiero responder la pregunta que yo misma me hice:
¿Qué puedo hacer?
Intento adentrarme en aquella piel y sentir el ardor de la decepción, del odio y la ira. Pero no puedo. ¿Y lo más doloroso? Estar sentada aquí, mirando a través de la ventana, esperando un milagro, porque sola no puede hacer las cosas...
Esperanzada, Esperanza.

4 jul. 2012

Diario, 04/07/2012

04/07/2012
Estar inspirada en momentos tristes es... Curioso.

Hay personas que desearían no haber nacido, pues su mundo es algo... complicado. No sé si es por la suerte o el destino (sigo pensando que son dos cosas muy diferentes) pero la mayoría de cosas negativas llegan a ellos como una rutina por vivir. Y aunque digan siempre que están acostumbrados, siento que no. Aún es difícil pasar por cada cuestión sin poder rendirse.
Si se me permite... Creo que esta suerte es algo extraña. Porque siempre he pensado que después de lo malo viene algo bueno. Y cuando todo brilla, habrá una mancha que opaque aquello. Es una ley de la vida, o al menos una en mi vida. Como decía, es raro, ¿no? Porque... ¿Se puede vivir siempre en un estado anímico melancólico y tragedias al rededor? Sé que si intento responder esa pregunta me confundiré con las muchas respuestas que en estos momentos llegan a mi mente.
Pero lo diré, porque hay una sola respuesta que chispea en mí: no. No es posible vivir así todo el tiempo... 

¿Han observado el cielo nocturno? Oh, disculpen mi pregunta, hay quienes no lo han hecho. Decía que... El cielo nocturno es oscuro, pero tiene un deje de claridad que lo hace mágico, y triste a la vez. Hay noches en las que las estrellas son visibles y se ven sublimes, hermosas... Hay otras en las que no, por las espesas nubes que las tapan.
Menciono al cielo porque lo comparo con la vida gris de varios: las estrellas vienen a ser las "escasas" alegrías que siempre se asoman. Ahora, imaginemos como si la vida durara solo un día. Y quedémonos en la noche; dura bastante según el tiempo que he dado. Ese de ahí, es el momento en el que muchos nos encontramos, abatidos en un abismo que parece eterno, profundo y sin salida. Siempre será así de negro mientras se prolongue. Entonces poco a poco se asoman las estrellitas (son pequeñas en comparación al firmamento) y ante nuestra vista aparecen y desaparecen a cada momento. Pero aunque no lo queramos, están ahí siempre. Desde el crepúsculo hasta el alba. Tal vez no nos demos cuenta, será porque nos ensimismamos en cerrar los párpados que caen pesados por el sueño, el dolor... o quizás las vemos, sonreímos, y las ignoramos. No las apreciamos realmente como debería ser. Y se apagan, para nosotros. Pero lo he dicho: están ahí. Como las personas que giran en nuestro entorno, haciéndonos saber que están con nosotros, aunque no lo queramos. Es por eso que no se puede vivir siempre triste, ni en la tragedia eterna  -porque no existe.

Y finalmente llega el amanecer. Nos cuesta despertarnos, lo entiendo, pues acostumbrarse al cambio es difícil, pero el pie izquierdo cae antes que el derecho; nuestro ceño fruncido y el mal humor decorando nuestra aura. Y cada cosa que sucede en el día, es tan insoportable que la mañana parece empeorar. Bueno, así sucede en ocasiones.
La noche, la tragedia, pasó. Ha salido el sol, lo que significa, en mi mundo, que lo malo ha acabado y lo bueno viene ya. Sin embargo el día culmina como empezó, con el único deseo de agarrar la tijera y cortar el sedoso cabello café. Sin esperanzas de ver el cielo nocturno otra vez, ni el sol radiante que tan solo parece burlarse de nuestro estado...
O es lo que pensamos, porque... No es el destino, ni la suerte los que se han empeñado en traernos las cosas malas a nuestra vida, somos nosotros mismos los que pensamos cada segundo con una ceguera única e ilógica, que no nos permitimos ver las estrellitas bailar a nuestro alrededor, ni lo pintoresco que se ve el cielo a primeras horas de la mañana.
Quiero decir, somos los únicos que podemos cambiar aquello y no lo hacemos...
Porque lastima tanto, que es difícil ponerse a pensar lo que debimos haber hecho, debemos cumplir, y tendremos que hacer. No es porque seamos inmaduros, o quizás sí, pero es que... ¡es tan pesada esta carga que llevamos en los hombros! Carga de sentimientos, emociones, recuerdos, tormentos... Y lo mejor parece ser la salida fácil. Esa de pensar que somos un estorbo para el mundo, y luego, atentar con la vida que se nos brindó.
Es tentadora la idea. No requiere de mucho esfuerzo, más que de desprenderse de lo que alguna vez brilló para nosotros con la esperanza de hacernos sentir mejor.
Hoy, supongo, me encuentro en esta posición. Inestable entre la razón y la locura. Entre la espada y la pared. Y me gustaría tanto lanzarme hacia al frente para ser atravesada por esa espada y caer contra la pared, para apagar este dolor. Aun así, hay algo que mi corazón dicta...
"El dolor se irá, pero tu felicidad lo acompañará".
Con afecto, Musa.

29 jun. 2012

Diario, 29/06/2012

29/06/2012
Hace un momento leía los primeros capítulos de "Sólo un minuto más" y vaya. Son tres meses ya, que no escribo esa historia. No sé, la depresión de repente desapareció. La escribía porque necesitaba desahogarme, y no es que sufriera el mismo problema que Valentina, Marcos, don José, o cualquiera que habita ese mundo de melancolías y letras llenas de dolor y alegrías. Tan solo sentía dolor, y de alguna manera tenía que dejarlo ir.
Sí, escribía cosas trágicas y complejas porque mis sentimientos me ahogaban por cosas insignificantes. Ya sabemos, la adolescencia y sus peculiaridades. A veces me gustaría no ser una adolescente por estas cosas, pero, ¡rayos!, no hago caso al pensamiento porque sé que pronto pasarán.
Como decía más arriba, esa tristeza desapareció cerca de abril... Los primeros días. Abril abrió la portada de una nueva historia, pero una que se vive hoy. Sí, siempre he dicho que las historias que se escriben se viven, también. Pero esta es en carne propia.
No diré nada más.
Sólo sé que hoy quiero llorar. Soy humana, todos somos humanos, todos cometemos errores. Pero es difícil. Es decir, experimentar los sentimientos de tus propios personajes.

Cuando escribo... Imagino lo que ellos han de sentir en las siguientes páginas. Solo cierro los ojos y mis emociones cambian, mis ojos se pueden llenar de lágrimas y mis mejillas se pueden poner pálidas, como también puedo sonreír y cantar de alegría... Es realmente fácil, al menos para mí, y sé que para mis amigos escritores también, porque ese es el don de la escritura, sentir lo que trazas con palabras y emociones que en algún lugar y tiempo, alguien ha de estar sintiendo.
Pero todo cambia cuando lo vives en carne propia.
¿Sabes? Me divierto haciendo que mis personajes se metan en problemas -aunque no siempre son tan complejos como he leído en otras historias, me da pena escribir algo así porque nunca he vivido tales emociones-, que cometan errores, que hagan sentir mal a los demás, que simplemente sean humanos. O al menos lo intento. Sin embargo, cuando soy yo la que está en su lugar, la incertidumbre de no saber cómo terminará mi día, mi historia, me molesta demasiado, especialmente porque soy impaciente y... temerosa.
El miedo es realmente doloroso. Porque sé que esta es una historia que yo puedo manipular, pero no como lo hago siempre al escribir. Yo no puedo borrar las palabras, tampoco cambiar los sentimientos y consolar al dolido personaje principal. No soy yo quien maneja sus pensamientos ni su forma de ser. Y eso es lo doloroso. Porque el miedo de perder algo o alguien es inmenso, ¿y qué si las cosas quedan así? ¿Y si no logro arreglar mis errores? ¿Y si sus pensamientos no cambian? ¿Y si debí haber hecho lo contrario? ¿Y si...?
Son muchas preguntas, realmente. Mi cabeza está hecha un lío ahora mismo.
Sin embargo, solo puedo cambiar a una sola persona: yo. Porque soy yo la que vive ahora mismo, soy yo la que está pensando esto antes de escribrirlo, soy yo la que siente esto, y soy yo la dueña de mis decisiones. Aun así, me siento impotente, porque no siento fuerzas, porque estoy débil, porque no confío en mí misma: siento que cualquier cosa que haga no servirá.
Pienso en esto y me digo: estás actuando como una estúpida.
Pero ya siento que los sentimientos están cada vez más pesados y no puedo cargar con todos ellos. Sé que las otras personas tampoco pueden, pero lo hacen, y es por eso que no encuentro una solución a esto. Intento descifrar lo que vendrá a continuación, cuando la página del libro dé la vuelta. El futuro puede ser tan impredecible, asombroso y tenebroso.
Y... El tiempo se vuelve tan largo cuando estoy así. Las horas pasan realmente lento... Y el ardor continúa, cada vez más fuerte. Supongo que eso es lo interesante en la historia. Siempre es así cuando leo lo que escriben, lo que escribo. Quisiera saber qué seguirá, estoy impaciente. Pero no puedo, y eso es tan molesto. Quiero comprender esto, pensar bien las cosas y hacer lo correcto. Eso es lo que hace el personaje principal siempre, ¿no? Termina haciendo lo correcto, aunque los demás no lo quieran admitir.
Hay... hay personas que ven esta historia, no la leen, pero son partícipes de ella, y son quienes dan su criterio, quienes comentan "oh, pero qué ingenua", "¡ten orgullo!", "¡es tan adorable!", "te apoyo...". Pero sus pensamientos me confunden más. Porque aquí, las emociones cambian a cada rato. Turbulencias de anhelos, lágrimas, sonrisas, me marean. Y me debilitan. Aquí es cuando dan ganas de arrancarse los cabellos y gritar para que todo se calme. Permíteme, Valentina, comprenderte.
Pero, soy fuerte. Lo soy y es por ello que seguiré, porque quiero ser el personaje principal que continúe para saber lo que vendrá en el siguiente capítulo.
Tal vez le pueda llamar a esto masoquismo. Pero me gusta pensar que son las fuerzas que vienen de golpe.
Ahora, mi duda: ¿soy yo, o el destino quien escribe este cuento?
Lo estoy sintiendo, así que lo estoy narrando en primera persona. Y cuando los demás vislumbran mi historia ¿será el destino que la escribe en tercera persona?
Creo que ahora sé lo confundidos que han de estar mis personajes, y los personajes de muchos artistas. La única diferencia entre nosotros es que ellos viven en mi mundo, yo vivo en la realidad.
Queda decir que...
Una cosa es escribrilo, otra... sentirlo.
Sigue doliendo esto, y sé que no es el mismo dolor que se siente al perder a un ser querido o cuando discutimos con alguien. Cada sufrimiento es diferente. Pero todo sufrimiento se supera, a base de esfuerzo, ganas y... fe.
Musa hasta aquí llega, por ahora. Ella aún no ha despertado del todo, pero lo está haciendo, y para mí es una alegría.
Con afecto, Esperanza.

27 jun. 2012

Cambios...


Habrán cosas que nunca cambiarán. Cosas que deseamos, anhelamos, soñamos que sean como nosotros queremos y que... simplemente no lo serán. Impotencia, molestia, y algún sentimiento más que ahora no logro recordar es lo que nos hostiga en esos momentos, momentos que quisiéramos que terminaran, pero que el destino se empeña en alargar... ¿Y nosotros? Algunos callamos aquello, guardamos lo que sentimos y nos consumimos por dentro. Condenados a silenciar lo que pensamos por temor a perder este dolor, con el miedo de que si cambia duela más, porque no imaginamos otra cosa más que el sufrimiento... Otros lo dicen. Son, quizás, más valientes. Reclaman ese cambio sin importar las consecuencias, pero con ese miedo ardiente -de no estar haciendo las cosas bien- que muy pocas veces demuestran...

Hoy lo pensé. Ayer también y sé que mañana lo haré. Y no me canso de buscar la salida a esto. No sé si seguir siendo la que calla o mantenerme como la que habla. Comprendo que... este sentimiento me atrae, que soy lo que soy: masoquista. Y admito que siento miedo, miedo de que el curso de las cosas cambie tan drásticamente que no pueda soportarlo más... Pero no puedo quedarme estancada. No aquí. Hay dos caminos, una sola decisión, y muy poco tiempo... Y yo ya decidí.

13 may. 2012

Dear. Mom


«Aunque te he lastimado con mis malas decisiones
Tú en silencio me cuidas desde la distancia
Piensas que soy joven, aún una niña inocente
Lo pienso y hasta ahora entiendo
El significado de tus oraciones en silencio»
Ella...
Nació un 31 de marzo, en los brazos de una bonita familia que a partir de ese día fue más que feliz. Después de esos años en la que su figura paterna solo permanecía en sus corazones y en la fotografía familiar, se unió mucho más al ser que le dio la vida... Y creció.
Ambas vivieron contentas por más de cuarenta y cinco años... Solas pero unidas por un gran amor. Sin embargo, aquel ser que le daba fuerzas... dejó este mundo.
Ella no lo creía. Sus ojos solo se habían cerrado, estaba segura; ella despertaría, lo sabía; ¿por qué la metían en aquel cofre? Ella tenía mucho por recorrer..., susurró...
Pero la pesadilla se tornó real, y su mundo se vino abajo. Los días soleados ya no tenían color, las risas de los demás eran un recordatorio de la felicidad que había perdido y sus fuerzas habían decaído con demasía...
Todo era más que gris...
Y un día el sol salió... Su sol. Los pequeños ojos de la niña se abrieron ante el mundo que la rodeaba, y ella volvió a sonreír, una sonrisa sincera y cargada del amor que había perdido hace algún tiempo. La princesita en sus brazos emitió una risilla y sus esperanzas volvieron...
Ya son quince años... casi dieciséis desde que mis ojos vieron por primera vez los tuyos, y no me canso de expresarte el sentimiento que tengo por ti, mamá.
Porque eres lo más hermoso en esta vida. Porque sin ti yo no fuera nadie... Eres quien me brindó esta vida de sueños y canciones, eres quien llora mis desgracias y celebra mis victorias. Me apoyas siempre y estás para mí más en las malas que en las buenas.
Y yo te admiro, porque nadie tiene tanta fuerza y valentía como tú. Porque a pesar de la sociedad, sigues adelante teniéndome a mí pisando tus talones. Sonríes cuando no quieres hacerlo y te pones seria cuando más abrazos me quieres dar. Sé que te duele retarme por las locuras que hago sin pensar, y mil palabras no son suficientes para pedirte perdón por el daño que mis acciones te han llegado a hacer, pero tú sabes, madre, que te amo.

«Soy demasiado tímida para decirlo claramente pero
Mamá yo realmente te amo»
Con cariño, Musa.

10 may. 2012

Por favor...

Impotencia.. Ira. ¡Rayos! No pido que me lances a la aterradora carretera, pero tampoco quiero que sostengas mi mano todo el tiempo. Suelta la presión y déjame caminar. No hay nada malo allá al otro lado. Solo una espantosa sociedad.

Oye... Tú la ves todos los días, no temas por mí siempre. Tú no has tenido suerte de ricos o todo el aprecio de ellos... Y quizás yo tampoco. Pero por favor, déjame romper la burbuja y ver el mundo por como es.
Ya tengo miedo de mi suerte, pero de nada me sirve guardar y no arriesgar lo poco que he aprendido en este camino que tengo que cruzar y que tú ya recorriste.
Recuerda que lo que para ti, aterra y lastima, para mí es una aventura. Y yo no quiero empezar a ver las cosas como tú lo estás haciendo por mí, porque créeme, va a doler más.
Solo... Confía. Y deja que la pequeña mariposa vuele, así sea 10 centímetros, porque ella será feliz.

29 mar. 2012

Mi gordita

Amigos hay muchos. Hermanos también. Mejores amigos..., algunos dicen que pocos, que se logran contar con los dedos de una sola mano. Quizás hayan bastantes.
Pero existen mascotas... Que son más que eso, animales.
Son la adoración de uno. Algunas veces los tenemos desde pequeños. Se marchan y vienen otros. Pensamos que nunca adoraremos a otro como lo hicimos con el anterior pero nos encontramos con la sorpresa de que..., sí. Lo hacemos. Porque cada uno es diferente.
Les encanta jugar. O comer. ¡Dormir! Su tarea favorita. Algunos maúllan, otros ladran. Cantan, o no dicen nada más que "Glup, glup". Dan vueltas... Se comportan como niños y cuando los retamos son tan adorables que nuestra autoridad sobre ellos se balancea un poco.
Y cuando algo les sucede... Ya sea para su bien o para mal, a veces duele. Y las lágrimas son inevitables.
Ella es mi gordita hermosa. La llamo "Nihao" y aún no sé por qué. Tal vez porque así maullaba de pequeña. Para mí y mi madre, ella no es la mascota de la casa, es otra niña más, inquieta, juguetona y traviesa.
Le gusta el atún, la leche -supongo que así debería ser- y los vegetales. Siempre le doy de probar mi helado (generalmente de chocolate) y se lo termina tomando todo. Pero no le agradan los perros y es difícil de controlarla cuando ve uno. Y tampoco el encierro. Se vuelve loca si está sola en una habitación totalmente cerrada. 
Ama tanto dormir... Su lugar favorito para hacerlo es la cama de mi mami, y el mueble más grande de la sala. Eso sí, es difícil sacarla de ahí cuando ya está en su quinto sueño.
Y ¡oh! Tiene cinco gatitos más. Son una ternura como su madre. Cuando juegan los seis es digno de una fotografía familiar. Ah... Creo que no le gusta la música que escucho porque se levanta de mi lado cuando le subo al volumen de la laptop. Sin embargo, al rato regresa y ronronea esperando una caricia. Pero ella no está conmigo, actualmente. Y eso me entristece.
Sé que en el veterinario la cuidarán muy bien, sin embargo, es difícil saber que ella está vendada y adolorida después de una operación.
Mañana volverá conmigo. Pero -tal vez soy muy sensible- la extraño mucho. Me he acostumbrado a su maullido que un día sin escucharla es deprimente.
Mi madre la fue a ver y me dijo que no se podía levantar por el efecto de la anestesia. Pero, como siempre, es adorable.
¿Sabes? Mañana vendrá y volverá a decir "Miau" como solo ella sabe hacerlo :')
Con cariño, Aprendiz de Musa.

21 mar. 2012

Estrellas

Pues... Así es, mundo.
¡Veo estrellas por todas partes! Y no precisamente porque esté mareada, o me haya golpeado. Anoche el cielo estaba estrellado, esta noche no tanto. Sin embargo, mi firmamento permanece pintorezco de ellas. Me siento extrañamente contenta, y guardo un poco de recelo, ya que mi felicidad nunca dura mucho.
Como sea, antes había estado reacia a escribir algo de "Sólo un minuto más" y eso, por... razones algo tontas. No sé, me sentía deprimida como si cualquier esfuerzo no fuera a valer la pena; tal vez porque ya se va a terminar la historia, o porque no estaba animada. No sé realmente, pero eso ya no importa.
¡Ahora estoy con la imaginación a mil! Solo que no quiero subir ningún capítulo más hasta que tenga el epílogo completo.
Hay tanto que decir en estos momentos... Que no sé si me voy a ir de largo.
A veces es bonito que la gente hable bien de ti, te hinchas de orgullo cuando los oyes y eso te hace querer hacer las cosas mejor o decir algo que les agrade más. Es grandioso. Pero... Hay ocasiones en las que ya no es bonita esa atención. No es por resultar ingratos, sino que... siempre hay ese factor triste y negativo (que no somos nosotros) que hace que te den ganas de estar a su altura para que los halagos dirigidos a ti no le afecten.
Está bien, quizás no a todos les suceda, pero a mí sí... Soy muy frágil en ese sentido y cambio de parecer a cada rato, por lo que me es fácil dejar algunas cosas atrás para regresar el camino que he recorrido y estar al lado de esa persona.
No es la razón por la que dejé de escribir Sólo un minuto más, pero sí me he descuidado emocionalmente por eso; me siento sobresaturada y quiero llorar. Pero no para sentirme tonta..., sino para despejarme porque es horrible guardarse todo sentimiento.
Quizás, una cosa insignificante que te moleste no vale la pena ser rescatada y discutirla, porque ¡es insignificante! Por eso siempre dicen (especialmente mi madre) "deja esas cosas atrás y sigue con tu vida". Sin embargo, yo pienso diferente.
En mi forma de ser, me gusta dejar todo claro. Hasta el más pequeño mal entendido. Porque sé que cargaré con la culpa (gracias a mi subconsiente) de no haber dicho algo, o de haberlo hecho. Es complicado. Así que... prefiero llorar, prefiero decir, prefiero escribir.
Prefiero eso y no guardarme todo esto.
Cada tropezón, rasguño, logro, enfado, tristeza, ilusión y desilusión, recuerdo, entre otros, contribuye una gotita más de lágrimas al vaso de mis sentimientos. Por eso no quiero que algo de cualquier tamaño se convierta en la gota que rebasó el vaso.
Wow... Es extraño que yo esté siendo prevenida con mis propios sentimientos, si soy tan descuidad. Pero así es. Y lo lamento por aquellos a los que les desagrada que la gente se queje de algunos aspectos de su vida (porque a mí misma me doy a entender que todo este post es una queja). No, realmente no lo lamento porque este es mi blog, mi mundo, mi espacio, y aquí escribo lo que soy. Me siento como Marcos (De "Sólo un minuto más, capítulo 11) Sin embargo, sigo viendo estrellas. Porque no importa lo que me detenga, hoy estoy feliz.
Simplemente... Feliz.
Gracias a quienes me apoyan. ^^
Y si alguien no comprendió el rebulicio que escribí, no se preocupe. No estoy padeciendo de alguna enfermedad, solo quería desahogarme.
Nos vemos, voy a tomar café y a seguir escribiendo... Porque la vida sigue. :)
Confundida pero feliz, Musa.

4 mar. 2012

Nia :)

Hola gente! ^^
Supongo que están pasándola bien. Yo algo confundida porque no sé si lo de Marzo Negro esté en pie. Bueno, sí. La noticia y eso está, pero hay que ver si la gente cumple. Por mi parte no he comprado ningún libro (T.T) y tampoco he ido al cine, etc, etc.
Como sea..., pasaba por aquí porque mi madre dejó desocupada la computadora y tengo que aprovechar el Internet antes de que se vaya la luz a causa de las fuertes lluvias (u.u) Aún sueño con el día en que mi computadora esté 100% bien! (¬¬)
Ok, ok.
¿Les ha pasado alguna vez que..., conocen a alguien por Internet y después de unas cuantas conversaciones son ¡grandes amigos!?
Bueno..., a mí sí.
En el foro Contest*Shipping encontré muchos amigos. Y algunos en particular... Entre ellos, mi Ñ.P.R.E. ^^
Sí, es algún tipo de código que usamos las dos para referirnos a nuestra amistad y a las similitudes que decimos tener.
Ella es castaña -algo rojizo su cabello-, ojos café pero que sorprendentemente llegan al marrón rojizo. Es alta (en eso no nos parecemos x'D), hasta cierto tiempo sabía que era modelo, no recuerdo haberle preguntado ahora último si sigue en lo mismo. ¡Y adivinen qué! Quiere ser actriz. Sé que lo va a lograr, porque siempre que conversamos es positiva. Está bien, no siempre. Y quizás no mucho..., tal vez poco. Ya. Ya.
Ella es grandiosa. Siempre tiene algo que decirme cuando estoy desanimada, es más que mi amiga, mi psicóloga. Recuerdo que al principio yo era la que la aconsejaba x'D Y después los papeles cambiaron. Fue un giro de 360º... pero nunca dejamos de ser amigas.
Lo único que nos separa son unos cuántos kilómetros (de provincia a provincia) pero nos une nuestro corazón ecuatoriano, y la Internet, claro está.
Sé de sus amigos porque conversamos mucho de ellos, como de los míos. Y para mí, aunque ella es mayor unos mesesitos, es como mi hermana.
Mi 'ñaña perdida recién encontrada' estuvo de cumpleaños y no la pude felicitar por el bendito Internet... Pero Nia, sabes que te adoro un montón, te admiro bastante y espero que hayas pasado el mejor cumpleaños de tu vida. ¡Son dieciséis! Oh... Rayos. ¿Cómo llegamos a este día? Si fue el año pasado por la tragedia de Japón que empezamos a hablar. Creo que nuestra amistad es una de las que más valoro.
Aguardo las esperanzas de que tu abue se recupere completamente y que tu sueño se cumpla porque sé que luchas por eso y además... Te lo mereces.
Señorita Stefanía, chica original y sonriente. ¡Felices dieciséis! nOn
Con cariño, tu Ñ.P.R.E.
Musa.

28 feb. 2012

1 año! ^^

Hello World! ^^
Aaamm... Lamento no haberme pasado antes. Debo muchas disculpas. El problema es que mi adorada portátil se averió, y aunque funciona ya no recibo ni una pizca de señal de Internet . Es triste, lo sé.
Pero.. ¡pero! Adivinen qué. Estoy emocionada.
El 22 de febrero no pude estar aquí... por la razón que escribí arriba. Aun así, no puedo dejar de gritar de la emoción ya que... ¡el blog cumplió un año! ^^
No sé si hayan personas que celebren el que sus blogs cumplan años o meses, pero yo sí. Y aunque me deprimí ese día por no tener Internet, ¡aquí estoy! No he desaparecido del todo. Entonces queda decir...
¡FELIZ PRIMER AÑO HOPE'S FEELINGS! ^^
Aw~ No es el tipo de celebración que quería, pero lo que importa es que estoy aquí. Aún recuerdo que creé este blog solo para comentar algunas cosas sobre Escalofriante (y fue idea de mi prima, Tefa (Doux York) ¡lo juro!) y bueno... Luego vinieron cosas que me incitaron a escribir sobre mis días rutinarios, y más tarde sobre la vida y ¡tarán! El blog es un hecho.
No pensé que me encariñaría tanto con una web. ^^ Y hasta ganas de llorar me dan. Lo repetiré siempre: no tengo un rincón favorito en mi casa, más que uno de mis "favoritos" en mi laptop: mi blog. Todo lo que encuentran aquí es lo que yo soy. Y quizás no he completado mi información porque aún faltan muchos posts para publicar.
Los colores... Los diseños... Las palabras... Las historias. 
Todo en un solo blog y por una sola persona.
Este es mi adorado espacio y donde mis sentimientos son plasmados (más que en el "diario" que dis, tengo). Así que agradezco (parezco político o reina de belleza) a los que han leído mis constantes locuras y niñerías y a los que no.

Ya me emocioné lo suficiente. ^^
Espero les agrade la entrada. No tiene la historia completa del blog (en realidad, sí) pero quería hacerles ver que estoy viva.

¡Ah, se me olvidaba algo! (¿Y cuándo no?) Ya que... Sólo un minuto más está por terminar (le voy a hacer algunos cambios entre los capis 4 y 6, nada importante, solo unas palabritas) he decido escribir otra historia. En realidad, no es por eso, sino que la tenía pensada desde hace algunos días y me pareció correcto avisarles. No voy a dar adelantos (ya que los personajes ya está establecidos y el primer capítulo está escrito) pero sí les dejaré una imagen como pista. ^^

La historia será subida cuando Sólo un minuto más haya terminado nwn

Ahora sí..., los quiero.
Sentimentalmente, Musa.