10 ago. 2014

Se apagan las luces.

Esta noche las luces se apagan, como siempre. Esta noche las cartas quedan donde empezaron, en el regazo del que las escribió. Esta noche no hay nada que quiera saber de la gente.
Hace algún tiempo llegué a desear que una tristeza me acongojara a tal punto que la belleza en mi interior se viera expuesta. Lo que nunca pensé es que ésta no tendría más motivo que un dolor en el corazón. Una herida que evita ser remediada y opaca las esperanzas en mi interior.

Desearía que estuvieras conmigo. Sólo una noche…, por el resto de mi vida.
Esperanza.

20 jul. 2014

Más triste que cualquiera.

He aquí la de los ojos tristes, cansada de esta fachada tan patética.
Pensaba en la melancolía que inunda este ser y me daba cuenta de que no hay quien sea merecedor de su firma en mis consecuencias. Tal vez partícipes, sí, pero no dueños.
Entonces me preguntaba: ¿a quién tengo que escribirle para calmar esta sensación, ahora que sé aquello? ¿A quién tengo que mirar a los ojos para traspasar su alma y encontrar respuestas?
¿A quién?
Y me di cuenta que sólo yo podía responderme.
Entonces a mí tenía que hacerme tantas preguntas. A mí tenía que mirar a los ojos para encontrar respuestas.
El problema era que, al mirar mi reflejo en el espejo, éste parecía opacarse.
Y ahí me quedé, estancada en la oscuridad, sin saber de nuevo a quién escribirle.
Esperanza.

15 jul. 2014

Declaración anónima.

Incluso de mis ausencias eres dueño.
No es necesario tener tu nombre tatuado en mis pensamientos para saber que cada suspiro mío susurra el deseo de tenerte aquí a mi lado.
Pero tengo miedo de que me quieras y que pase lo que pasa después de que dos almas se prometen amor.
Tengo miedo de que dure los segundos que dura el primer beso y entonces, después de la primera luna de miel, todo se torne en triste monotonía.
Por eso prefiero que estés así: sin mirarme; sin quererme; sin pensarme.
Creo que más temo perderme a mí misma y con ello, perderte a ti.
Pero para eso hay cura, dicen, y esa es la de nunca tenerte pero siempre quererte.
Te quiero como se quieren los minutos que no esperamos que pasen.
Es decir, te anhelo y le hago honor al propósito del deseo; el de aferrarme siempre a tu ausencia.
Si me preguntas cómo le hago para vivir así, comprende mi silencio: yo también espero respuestas.
Y si no preguntas, comprenderé. No puedo exigirle nada a alguien que olvidó mi existencia o que tal vez nunca la reconoció.
Esperanza.

Última carta.

Entonces entendí.
Comprendí que no te debía nada y que mi dolor era eso, mío y de nadie más. Entonces ¿por qué?
¿Por qué te lo mostré?
¿Por qué desnudé mi alma ante ti si lo único que te interesaba era desnudarme la piel?
Pero pasó y yo aprendí que no era de mí de quien debía huir. No era de mí de quien debía estar decepcionada porque..., después de todo, fue una lección y las lecciones son para superar.
No te digo que te libero porque siempre fuiste libre, hiciste lo que quisiste y me dejaste ser.
La que se obstaculizó y encadenó fui yo, pero lo que haya hecho después para arreglarlo no es de tu incumbencia. Es más, nada de lo que te escribo lo es; después de todo, son quejas y vos ni por pena te interesas.
Esto no es un nosotros. Nunca lo fue.
Los besos fueron de dos, con sabor a ti. Los silencios fueron sólo míos, intentando acoplarnos a la nada. Pero gracias. Disfruté las caricias y la euforia pasajera.
Si me pides una metáfora, el tren ya va a partir, así que me despido. No me llevo nada tuyo y, si me es posible, dejaré el recuerdo en el primer paisaje que vea.
Si algún día recuerdo su ubicación, vendrá tu nombre a mi mente. Y si no pues, adiós..., mi olvidable amorío pasajero.
Libre por siempre, la esperanza.

8 jul. 2014

Sutil advertencia.

No cortes mis alas, por favor, si ya me es difícil extenderlas.
Quiero estar contigo y tenerlas pues, a parte de mi corazón, es lo único que me queda.
No dejes que caiga pero tampoco me sostengas.
No me exijas.
Yo voy poco a poco y si a ti te gusta ir rápido,
te quedarás a la tercera vuelta cuando yo esté todavía disfrutando de la primera.
Ser tu amante es difícil. Ser tu amada no es una obligación.
Tienes todo el derecho y libertad de pensarme y quererme como tú quieras.
Yo no soy exigente.
¿Pero por qué tú sí?
No me perderás, entiéndelo.
Yo estaré aquí esperándote con los brazos abiertos aunque tenga los ojos entristecidos por el tiempo.
No olvides que soy humana también.
Pero..., si desesperas, harás que me pierda.
Y cuando me haya perdido será realmente difícil para ti volver a encontrarme.
Y entonces no será un amor fortalecido por el tiempo, sino roto por la premura...
Y entonces..., ya no habrán alas, ya no habrá corazón, ya no habrá nada.
Esperanza.

30 jun. 2014

Uno de esos seres.

Encontré a uno de esos seres
que esconden la poesía en unos labios prohibidos.

Encontré a uno de esos seres
que ignoran la belleza en su ausente mirada.

Encontré a uno de esos seres
que acarician las palabras como si fueran piel.

Encontré a uno de esos seres
que hacen invisible su alma a los ojos ajenos.

Encontré a uno de esos seres, sólo a uno.
Y me ha quitado el sueño.

El poeta no me conoce y yo ya le estoy escribiendo poesía.
Y ni siquiera se hace llamar poeta...

13 may. 2014

Ingrato amor.

No sé qué le hice al amor.
Suena trágico viniendo de una estrella recién nacida que aspira ser parte de una constelación, pero así es. Y creo que es bueno que todos tengamos nuestros momentos trágicos; éste es el mío.
Pero bueno, aún no sé qué le hice al amor.
Hace un tiempo creí estar enamorada de alguien, y hoy descubrí que estaba enamorada de la idea de amar. Es lo más lógico que me han podido decir con respecto a esta situación que melancoliza mi corazón, por lo que la considero la primera definición en el diccionario de la biografía de mi corazón: estoy enamorada del amor.
Decía que estuve engañada con esa idea de querer a alguien hace algún tiempo y entonces doblegué ante la culpa y la tristeza y permití al frío abrazarme.
No soy una persona fría, soy muy amorosa. Pero ya no sé cómo aceptar el amor que merezco y no creo merecer.
Soy fuerte (como el gatito que camina torcido cuando aprende a caminar) por lo que recogí a mi corazón y pegué sus piezas en un mosaico.
Y esperé.
Pero entonces lo dejé expuesto ante el engaño disfrazado de encanto (muy redundante) y éste tenía manos resbaladizas, muy inseguro para mi insensato corazón.
Se rompió otra vez.
Y así.
Así seguirá por siempre, creo.
Ojalá algún día alguien se ponga guantes antes de sostener a mi maltrecho corazón. El pobre siente como si tuviera años de caídas encima de sus frágiles coronas. Y aun así sigue sin ser débil.
La luna se ve enorme, pareciera que fuera a dar un concierto con las estrellas.
Dicen que Cáncer es un signo lunático, y bueno, tal vez por eso estoy escribiendo esto hoy, en una noche de Luna Bella.
Mi última bendición para todos: amen el amor aunque al que llamen amor no les devuelva la mirada.
Esperanza.

Confianza..., constancia.

A menudo aparecen personas en mi vida con el afán de sorprenderme. Tal vez no sea la única que piense en ello; a la final resulta interesante analizarlos a cada uno.
Estas personas que de la nada se integran a mi vida tienen la capacidad de dejar enseñanzas o de reafirmar algunas de ellas, como la más común (y por lo tanto, la que debería tener más en cuenta): no confiar en los demás.
Sucede que cuando entablas un lazo con estas personas, surge la impresión de que es irrompible y por lo tanto será respetado. Sin embargo, a todos se nos suelen escapar los secretitos "bien" guardados.
Y aunque eso es una cosa que le puede pasar a cualquiera (creo que hasta mi madre ha de haber contado una de mis anécdotas incontables), hablar de los demás y en especial de con quien haz creado un lazo no es correcto.
Se puede decir que dar una opinión es muy distinto. Pero si nos referimos a opinar de alguien, el contexto varía según la perspectiva: una cosa es decirlo a quienes no corresponde, a espaldas de quien se habla y otra cosa diferente es decírselo a la persona que corresponda. Entonces ahí realmente se está dando una opinión y se demuestra la sinceridad de cada ser.
La verdad es que pensar en que no hay en quien pueda confiar en lo absoluto me marea. Me siento vacía porque mi idea se vuelve irónica y me juzga a mí misma; si yo no confío ¿deben ellos confiar en mí?
Hace poco rescataron de mí el hecho de que ya no hablo tanto como antes, y no me afecta pues me siento más cómoda escuchando. Aunque sí es cierto que cuando hablo, ya no son cosas tan inteligentes como las que desearía escuchar de mí.
Sin embargo, lo que sí me afectan son mis pensamientos. Ya no se escriben solos como antes. Ahora se juzgan a sí mismos como si el prejuicio tuviera el derecho de autoeliminarlos.
Este señor prejuicio ha creado toda una tiranía en mi interior.
Como ser pensante que no desea ser pensado, el mismo pensamiento hace que desconfíe de mi propia capacidad emocional. Y es por eso que ahora callo.
Ya no pienso tanto..., creo.
Pienso demasiado. Pero pienso tanto que ya no sé realmente qué es lo que estoy pensando.
Y callo.
Me he convertido en una cajita de secretos. Tengo el candado y manejo la llave a mi manera. Sólo se abre cuando alguien necesita ser escuchado y se cierra cuando las palabras han terminado de brotar de sus interiores.
Entonces no pueden confiar en mí, porque sólo escucho y callo y, aunque no digo a nadie más lo que guardo, voy almacenando mucho.
¿Entiendes?
Pero me gusta así. Si he de pensar de nuevo, que sea en una solución al problema más grande que hasta ahora no he podido resolver: en qué confiar.
Sorprendente, hasta ahora no ha figurado mi corazón en este texto.
Esperanza.

8 may. 2014

Muñeca de trapo.

Soy consciente de que soy como una muñeca de trapo, con trenzas adorables y mejillas sonrosadas, pero con defectos de fábrica.
Algunos se han de ilusionar con mi apariencia gentil y luego, al descubrir los vacíos en mi interior, querrán repararme a su manera; parchándome, tapando el vacío con la esencia que no es mía. Todos ellos son los equivocados.
Cuando alguien descubra el brillo oculto en mis ojos y no desee repararme ni parcharme con su esencia, sabré que es el correcto, porque entonces mis vacíos por fin tendrán sentido.

5 may. 2014

Sé.

No sé cuántas cosas falten escribir de ti, sobre ti o para ti. Tal vez muchas, tal vez pocas y tal vez eso lo determine el tiempo que me lleve quererte o hasta olvidarte.
El punto es que esta noche fresca es tuya, otra vez.
Sé que no soy perfecta; sé que no soy como ella; sé que no soy directa; soy algo ilusa, ingenua e infantil; sé que soy miedosa, soy cobarde; sé que soy fantasiosa y suelo decepcionarte.
Pero recuerdo tus palabras perfectamente y las respeto, así como a tus pensamientos y decisiones.
Si alguna vez dijiste que sé un poco más de ti que el resto puede que hayas tenido razón.
Sé que cuando te aburres te despides rápido; sé que en ocasiones rellenas la conversación con oraciones de películas; sé que no confías en ti; sé que te gusta que te acaricien el cabello; sé que admiras mucho a tu papá a pesar de todo; sé que aquella vez de verdad no querías soltar mi mano.
Y no sé por qué sigo aquí.
No es como si tuviéramos historia si apenas comenzábamos. Tal vez me querías, pero también querías a alguien más.
¿Sabes? A mí me gustaba creerte y me gustaba que nadie más supiera... Era mágico.
Ahora parece contaminado.
Siento que lo arruiné. Tal vez debía silenciar mis pensamientos y abrir mi corazón. Tal vez no debí creer mucho.
Tal vez debí soltar mi abrazo ausente.
Sigo aquí con promesas sin sentido. Permanezco de pie. Tan sólo dime cuándo parar y no me tengas aquí penando.
Esperanza.

Decisiones.

Aunque digan que los humanos somos todos iguales (sí, tenemos los mismos derechos), hay algo que nos diferencia:
Mientras caminamos por el mundo, mientras respiramos el mismo aire que los demás, podemos tomar una decisión: permanecer con los ojos abiertos y caminar con el mismo panorama por siempre o; cerrar los ojos, mirar hacia dentro y cambiar los colores de la ciudad.
Esperanza.

Mar.

El mar me llama.
Aceptará mis entrañas
y las vaciará con sus aguas.
Recogerá mis miedos
y los convertirá en el canto
de una sirena.
Rozará mi piel
y purificará mi alma.
Entonces seré libre
y habré dejado atrás
mis penas.
Esperanza.

Vuelo de la mariposa.

Hoy estoy melancólica.
Había dado una vuelta por las páginas que alguna vez escribí y me conmueve la forma en que, en secreto, llegué a querer.
Aún quiero y mucho. Pero traicionaron mis sentimientos.
Estrujaron a mi corazón y lo pisotearon con ilusiones falsas.
Escribí, tonta enamorada, a alguien que no lo valoraba; a alguien de quien sus cualidades teatrales subestimé; a alguien en quien confié.
Y sentí que me enamoré, pero de una máscara. Y por ello sufrí.
Desvelo tras desvelo preguntándome ¿por qué?, teniendo tantas cosas que decir y sin fuerza alguna.
Pero hoy abro mis alas, porque yo no nací con una sola mitad. Yo no vine a este mundo a buscar mi otra parte.
Yo nací completa, tan sólo vine a encontrar mi resplandor.
Esperanza.

2 may. 2014

Lost

¿Alguna vez se han sentido al borde del abismo?
Como cuando estás en la cima y de pronto te encuentras en la sima. Como cuando no hay luz, pareces estar sumido en una oscuridad sin límites y la incertidumbre pretende ser lo único seguro.
Así mismo.

29 abr. 2014

Metaphor.

I'm dead as this rose
without colour, without sense
without a purpose to stay
but always trying to move on.

I'm gray, like this sky
letting go my teardrops like the rain
hiding my fears on a smile
that is leading me to the edge.

I'm blue like the sea
unable to calm my storms
fighting throught the wind
and falling down very deep.

I'm frozen as your words
I'm frozen without your warm
I'm dying everyday
trying to be who I really am.

I'm empty like this town
feeling the life unreal
laying down on my tears
and wishing being sleep for ever.

23 abr. 2014

Sin sentido.

«¿Cómo eran sus letras?
No las recuerdo ya. ¿Tan complejas como siempre, difíciles de realizar, imposibles de comprender?
¿O simples como su recuerdo?
Y qué estoy haciendo yo con este martirio.
Qué hago con estas palabras llenas de garabatos... como la biografía de su corazón.»
Esperanza.

Vacío.

«A veces, cuando me siento vacía, me pregunto: ¿será que alguien ha borrado mis recuerdos...?
No.
Ese vacío pertenece al que por su cuenta se fue, borrando de mí su esencia.»
Esperanza.

No sabes llegar a mí.

Sólo porque tú no te sabes comportar conmigo; porque no sabes llegar a mí, es por lo que no te respondo igual que al resto.
Te enojas, piensas que es porque te odio y me caes mal pero al mismo tiempo -y muy en el fondo de tu alma- tienes la leve corazonada de que te quiero y no sé cómo demostrarlo.
Equivocado.
Ninguna de tus dos suposiciones son acertadas. Ni te quiero ni te odio. Tan sólo no sabes llegar a mí.
Esperanza.

21 abr. 2014

Estabas avisado.

"Fui agarrando todo a los tirones. Mis fotos, mi ropa, mis libros. Con la cara surcada de lágrimas y soltando esa risa histérica de quién no sabe qué esta haciendo. Así yo iba llenando mi maleta. Y yo metía, y vos sacabas. Y me mirabas con esa risa burlona, sabiendo que ganabas. Al final estallaba en gritos, en llanto; toda la furia liberada. Y era tanto el cansancio que me inundaba tras esa guerra que ya no metía nada en mi valija, y así volvías a colocar mi ropa en mi estante, mis libros en la biblioteca, y mis fotos en la mesita de noche. ¿Cuántas veces? Me pasé diciendo "me voy". Y cuando realmente me fui lo hice sin decir nada. Estabas avisado." —Tomado de algún lugar.
Esperanza.

13 mar. 2014

Discurso de agradecimiento.

Tengo que escribir un discurso de agradecimiento para mañana la graduación y no sé cómo empezar ni qué decir. Puede que suene tonto ya que es un discurso para agradecer por todo, pero ¿qué es todo?
Supongo que tengo que recordar el colegio. El inicio.
Tuve dos inicios, tal vez más pero son dos los que recuerdo.
Estaba sola en un mundo que muchos ya conocían y que a mí se me antojaba increíblemente enorme. Todos caminaban seguros y hablaban como si las responsabilidades no pesaran en sus espaldas. Tenían solucionadas sus vidas. 
Y ahí estaba yo: sorprendida y maravillada con lo que iba a conocer. Recuerdo que los miraba como si fueran iguales, no lograba distinguir rostros ni recordaba nombres y cuando conversaba con ellos eran tan extraños que pensé que nunca llegaríamos a simpatizar. Sin embargo lo hicimos.
Fueron años conociendo sus formas de caminar, sus "por favor" y sus "gracias", sus conflictos y sus virtudes, sus cambios de rutina y de amigos. Sus "todos".
Pero todos tenemos que volar alguna vez en la vida.
Después de la tormenta que creé en mi interior consecuencia del exterior, volé. Es cierto que amé, extrañé, añoré y lloré lo que había dejado con mi partida, pero en algún momento de la vida me di cuenta de que lo que en realidad adoraba lo llevaba en mi corazón y que, sin importar a dónde fuera, mi corazón siempre pertenecería a un sólo lugar: yo.
Y yo había empacado junto a mis sueños las historias que había encontrado en el camino.
Volar se siente realmente increíble, especialmente cuando no sabes qué te depara el futuro.
El punto es que llegué a tierras desconocidas y sí, estaba acompañada por corazones homogéneos, pero cada quien tiene su perspectiva. 
Recuerdo aquel inicio como si hubiera sido ayer. Recuerdo que quería ser tan solo una observadora omnipresente pero me convertí en la caminante observada. En aquel tiempo sufrí para adaptarme lamentando haber creído que sería tan fácil como me lo habían descrito y bueno, creo que fue en ese momento que me grabé en la mente que las cosas se aprenden por experiencia propia.
Sin embargo, a pesar de haberlo pasado mal al comienzo, tuve mis buenos momentos que hoy se han convertido en retazos coloridos de este cuento aún sin armar y que poco a poco fueron llenando mi alma de inspiración y que a mi corazón descongelaron con cada sonrisa honesta.
Tengo unas enormes ganas de borrar todo esto y comenzar nuevamente pues ya no sé cómo continuar...
Me siento vacía y triste. Atrás quedan las risas, las bromas, los aciertos y desaciertos, los sueños y las esperanzas, las ganas de volar. Las ganas de amar.
Atrás queda todo. No importa que haya estado triste más tiempo de lo que pude ser feliz. No importa si al final aprendí realmente a aceptar y querer sin juzgar. No importa si ya no recuerdo qué fue lo que aprendí. Ya nada de eso es tan importante ahora...
Hoy quedan 17 años grabados en el borde de un anillo que portaré por el resto de mi vida como señal de todo lo que viví, de todo lo que adoré y de todo lo que cinceló a mi corazón. Mañana escribiré el último capítulo de esta historia y cerraré el libro para guardarlo en el fondo de mi corazón, allá donde se guardan como un tesoro a los deseos más valiosos, y cuando crezca y tenga que mirar el atardecer en la playa, recordaré con melancólica felicidad lo mejor que la vida me dio.
Y espero nunca me arrebate.
Supongo que al final de la noche decidiré por escribir en el papel gracias.
Gracias porque viví. Gracias porque sentí. Gracias porque aprendí. Gracias porque ahora tengo motivos para desear ser adolescente otra vez por el resto de mi vida.
Y gracias por soportarme, porque sola no lo hubiera podido hacer.
Hubiera deseado que mi discurso de agradecimiento fuera como el de las películas norteamericanas: tan emotivo y tan hermoso que sacara lágrimas a quien lo escuchara. De verdad había soñado con tener el honor de ser yo quien lo dijera, pero ahora me he quedado sin palabras.
Y creo que es lo mejor, porque el más sincero agradecimiento se dice con cada latir del corazón en un gesto espontáneo. Uno nacido de aquí, en medio del pecho.
Termino estas palabras con un suspiro, un desconsuelo y un vacío que mañana se convertirán en risas, alegría y compañía, y con el recuerdo de algo que leí en mi cuento favorito: cuando el Principito le preguntó al zorro qué significaba domesticar este respondió:
"Crear lazos..."
Es lo que yo he hecho a lo largo de esta vida y ojalá nunca los rompa, ojalá nunca los suelte, ojalá nunca los tense.
Ojalá pudiera ser joven por siempre...
Léanlo y entenderán.
Con amor, Esperanza.

20 feb. 2014

Desgracias.

Cuando esté ciega extrañaré estas letras. 
Cuando esté sorda extrañaré esta canción. 
Cuando esté muda extrañaré estas risas.
Cuando no estés me extrañaré corazón.
Porque te habrás llevado lo que tengo y lo que soy.

10 feb. 2014

Mente y Corazón

Mi mente tan traicionera las hace hermosas, mi corazón las conoce bellas.
Pero es mi mente: ¡es mi mente pidiendo dignidad al corazón,
porque el muy necio ni sabiendo que hace el tonto cierra las puertas al amor!

Nunca he de culpar al maltrecho corazón, en cambio he de admirarlo:
Ha caído demasiadas veces y en ninguna se ha rendido.
Ha batallado heroicamente y ha vencido, aunque al final ha quedado herido.

Pero la mente es orgullosa y odia ver triste al corazón.
Ya no sé si es que éste le ha dotado de amor por el prójimo
o si son los destellos de la locura venidera provocada por la razón.

Son como papá y mamá, siempre uno al frente y luego un paso atrás.
Es como si bailaran un tango o tal vez un vals.
Pero bailan dramáticamente al son de los llantos y una canción.

Y yo como el niño que todo lo ve, que todo lo siente, que todo lo absorbe.
Observo, pienso y callo.
Sólo cierro los ojos al aturdimiento y me encuentro el caos en mi interior.

Afuera todos luchan por ser felices, ahogándose en las máscaras de su mentira.
Adentro me están matando los pensamientos.
Y qué decir de los sentimientos, hacen mella en mi paraíso. Son mi perdición.

El corazón me ofrece color, tormentas, poesía y momentos de desesperación, sí...
Pero la mente sólo quiere serenidad, claridad y fuerza de voluntad.
Y yo olvidé cómo dejarme llevar...

La mujer es hermosa. Yo soy mujer...
Pero la mente quiere engañar al corazón, hacerlo sentir inseguro de su naturaleza.
Y entonces aquí estoy yo, a la intemperie. Aislada por mi propia razón.

No sé qué es peor, decir que dejé ganar a la mente o que dejé perder al corazón.

6 feb. 2014

Las barreras del corazón

El corazón nunca es sabio, pero sus heridas lo reconfortan. 
No madura porque si lo hace muere, envejece y no vuelve a ser un niño que busca aventuras, dibujando fantasías.
El corazón no puede ni quiere cambiar porque no debe. No lo hace.
El corazón sólo es guardado tras una barrera de hierro, de frío, de dolor y rencor puesta por la mente, liderada por la fría conciencia.
El corazón es frágil pero nunca débil. No se rompe con facilidad y tan sólo son sus barreras las que se quiebran y la terrible mente queda al descubierto.
No, no ella, sino el corazón.
Pero la mente sobre-protege al corazón y al ser "poco útil" su armadura, llena de vergüenza e ira se enmascara en odio y rencor.
Pero el corazón nunca odia ni busca venganza. Él sólo quiere cambiar al mundo, mirar una estrella, regar una flor o disipar las dudas del ser amado.
Nada de esto tiene sentido, pero ninguna mente inspirada y sinvergüenza la tiene.
Esperanza.

21 ene. 2014

Jeremías

"Si el 'te amo' de tus labios ha sido sobre-valorado, aún queda la verdad en tus pupilas."
"Tus ojos me dirán si me has amado siempre o solo era una mentira más."
"Y tan sólo espero que sea una mentira, porque no sabría seguir si fuera verdad..."
"Y si era una mentira y has rechazado mi amor y jugado con mi corazón, mi desilusión sera tan grande que no podrá ser reparada nunca."
"Entonces destinada estaré a esta condena tan mediocre, que no habrá mente que la entienda ni corazón que la sienta".
"Sólo quedará una ilusión guardada, y un beso en pausa que jamás se completará. Quedaré vagando con esta pena eterna."
"Como un alma en pena, o como mi alma sintiendo tu ausencia."
"Espero que algún día me entiendas, sólo así mi alma tendrá algo de esa alegría perdida."
"O moriré en el intento, con Morfeo de testigo y mi lecho en su reino"
"Dama, usted le ha dado el mejor final posible."


...Y yo espero que alguien acceda a responder así siempre a las inquietudes de mi corazón.
Esperanza.

8 ene. 2014

Entre líneas: relato de almas

"Hola, necesitaba una poetizada, aún de hecho. ¿Estás ocupada?"
"Un poco, pero nunca estoy demasiado ocupada para escribir o leer. ¿Cuál es el martirio?"
"Ayer, sentía esperanza, el refugio de una alegría, esas pequeñas cosas que se sienten grandes. Hoy sólo tengo miedo, horror, dudas. Te carcomen la voluntad y los sueños. Y luego de la dignidad, la esperanza se va. Cuando nada te hace más feliz que un martirio, y si ese martirio se va, ¿qué toca hacer? Deseo luchar, y es lo único que quiero, pero he olvidado dónde dejé mi voluntad. Y tal vez se ha ido, no la encuentro. Lo mío ya no es fuerza, lo mío es fe en lo que tal vez sea un fantasma."
"Tal vez, en un recóndito de tu pensamiento, se encuentra mi comprensión. ¿Has intentado mirar dentro de ti misma? No me preguntes cómo se hace, siento que llevo años que parecen siglos intentando lograrlo y sin conseguirlo. Ahora, ¿por qué dejaste que ese martirio (quizá temporal) se convirtiera en el centro de tu universo vetándole a los ojos tu fuerza de voluntad?"
"No lleva tan solo un tiempo, cuando me di cuenta estaba ahí, como un dibujo permanente de una resaca no deseada. Ardiente y doloroso. Lleva meses, dentro de un poco será un año, este poco se me hará mucho e inclusive eterno. Nunca he estado así y temo estarlo perdidamente. He buscado la respuesta y sigue ahí, hincándome a lo que tal vez sea un abismo. ¿Cómo sé que no me estoy mintiendo? ¿Cómo sé que no me he condenado ya a un infinito lleno de delirios?"
"He de decir con la mejor intención del mundo que, sino lo deseas realmente, seguirás aquí estancada. Me da la leve ilusión -no impresión- de que no quieres realmente salir de ese abismo. ¿Es placenteramente doloroso? No, no doloroso. Quise decir, ardiente. Como llamas, como fuego. Molesto e hiriente, pero sigue siendo calor."
"Es el ardor que me hace creer que no es un abismo del todo. Me hace pensar que tal vez, no es un abismo en el que estoy, sino, una verdad que estoy descubriendo. No hace muchas lunas que me dejo guiar por el ardor de mi frente y alma, claro; razonando primero. Pero las sigo porque me conocen mejor que a mí misma. Y yo las conozco a ellas, porque nacen del mismo vientre de ensueño mismo. No les temo a ellas, les temo a lo que me estén guiando. Me temo que en vez de llevarme a la cálida del sol, me lleven al fuego palpable de un volcán."
"¿Quién es el culpable de tan lastimero relato? He de suponer eso por lo irresistible que se te hacen las palabras al convertirlas en versos de escarlata sin rima."
"Las palabras se me hacen fáciles en las adoloridas teclas de mi manifiesto sueño. Pero al hablar con mi alma no hacen más que enredarse entre mis cuerdas vocales buscando refugio, tienen miedo a no ser las adecuadas al no describir este fantasma dentro de mí. Antes no lograba encontrarle similitud a ningún objeto o algo mortal. Pero encontré su ser más esencial: un fantasma. Nunca he visto algo igual, jamás lo había sentido así. Su aparición se me es un golpe inherente en mi pecho. No le encuentro más sentido. Revive a su placer y se reduce a su capricho. No sé a qué juega, no sé si tiene sentimientos. No habla, no mira y no cree sentir. Pero lo siento yo, un fantasma vivo real. Me creo vidente desde entonces."
"Es difícil de explicar lo que pienso. ¿Has visto ya algún indicio de milagro causado por tu dichoso fantasma? Creo que quien está jugando eres vos, pero es un juego parecido al hipnotismo y no sabes bien dónde estás parada, entenderás he de suponer. Ahora, ¿es posible ver a través de los ojos de un fantasma..., de tu fantasma?"
"Ese fantasma es el que arde dentro de ambos, tal vez dentro de mí. He visto milagros, los he sentido y no solo yo. Pero no creo en mi visión ya, tengo miedo de volverme incapaz de separar mi esperanza con el anhelo de vivir en la eternidad de este fantasma, o en lo que dure este doloroso purgatorio. Te entendí y te he de entender por siglos, mi poetiza y escritora amiga. No hay mejor manera de encender un mal fumado corazón, a punta de versos y una canción. Este hipnotismo del que me hablas no es más que una verdad, he estado embrujada ya desde hace un tiempo, este embrujo sordo al Verbo divino. Hay un brillo que se me guardó, viene pincelado de oro, y de chilla entre los rasgos de su ensordecedora luz. Lo siento y está vivo. Algo vivo dentro de un fantasma muerto es locura. Además de vidente, he temido volverme loca."
"Pues, no hay nada mejor que la locura entre tanta mente cuerda, y creo que te rogaría un poco de esa locura si alguna vez la mía llegara a apagarse. Por cierto, ese brillo del que hablas parece ensombrecer tu raciocinio, y no creo que sea lo correcto decir iluminar, porque en vez de encenderlo parece apagarlo, resentirlo. Es un conflicto entre tu cielo y tu infierno que provoca tanto alboroto en tu tierra. Pero... ¿si el cielo es hermosos y el infierno un terror, cuál es tu mente y cuál tu corazón? He de admitir que el infierno se me hace más placentero y bohemio, pero el cielo representa pureza y eso es de lo que la mente a estas instancias suele carecer. El corazón no. No creo en esos corazones marchitos, siguen siendo puros para mí pero están escondidos entre tanto candor que es imposible vislumbrarlos. Entonces, me decías ¿cuál es tu infierno, cuál es tu cielo?"
"Su actitud conmigo a solas, cuando se abre ante nosotros su pasado y el mío, es mi cielo, mi milagro. Pero de repente le tiene miedo al olvido y al sufrir y de repente se aleja, se confunde entre la gente como un viento perdido o un suspiro demás. Pero logro verlo y logro sentirlo de igual manera. Nada cambia en mí, pero el raciocinio de un fantasma no es el mismo que el mío. No lo entiendo y por eso me complico. Tal vez mi mayor error es entenderlo, como mi mayor perdición sería perderlo. Me llamó "Perla" alguna vez, como un libro le recordaba a nuestro amor. Le tengo miedo a su olvido."
"Entonces si vos, "Perla", reina del océano, entiendes que tu mayor error es entenderlo, deberías saber que es a ti a quien quieren entender. Tú sólo debes permanecer en pie siempre sin declinar, pues una mirada atrás podría cambiarlo todo. Y no entiendas, sólo siente y disfruta. Después de todo, hasta el dolor más mortífero es fuente de vida."
"¿Quién desearía entender a esta perla hipnotizada? ¿Su fantasma? Me pierdo en el océano inmenso, y a veces temo perderme a mí misma. Si se ama a algo, se ama. Si se tiene esperanza, se tiene. Esta perla luchará hasta el más recóndito rincón de miedo. Lucharé hasta hacerme entender, que no debo temer. Dios te guarde un espacio en su alma, porque había perdido mi Esperanza, y la encontré en ti."
"He de decir con poca, nula, inexistente modestia que he nacido con este nombre debido a este poder. No poder, ni don, sólo esencia. Pero no siento como si mis palabras hubieran surtido efecto en el halo. Tan sólo espero que no declines ante la belleza de tu propio ser y continúes, pues más allá de los océanos siempre hay un navegante esperando surcar sus dunas y ser náufrago de sus pesares en las eternas y estrelladas noches de mar."
"Qué vana la esencia de dolor que he de sentir hoy. No buscaba consuelo entre mentiras, sin embargo, encontré mi verdadera tiranía interior, surcando entre tus letras. Me hacía falta de esas personas que entre poemas deshechos rebusquen mi pedazo de verdad. Me había perdido entre mis llantos desenfrenados y mis dudas incandescentes por la llama inagotable. No le hago reverencia a tu nombre, porque tú, mujer de desdichas y pesares, no eres un nombre, mucho menos un don. Eres como has dicho la esencia, y aunque creas que no, tus palabras han salvado a esta perla enardecida por sí misma, creyendo que la vida es demasiado grande para ella. Cuando la respuesta que busca, está en sus mismos deseos."
"Y yo he de decir que... Cualquiera que sea el fantasma que ronda las calles desiertas de maldad de tu desdichado corazón, debe tener grandes razones para estar ahí, debe tener demasiadas proposiciones que valgan, más que la pena, el llanto (dulce licor que en vez de ser bebido, es desterrado de su fuente embriagando más a quien lo pierde) como para quedarse y atormentar tus serenas aguas. He de suponer que estas simples palabras no serán fin a tu malestar, pero esperaré en la penumbra de mis pensamientos que algún día llegues a mí, con la buena nueva de una luz naciente entre tanta cegadora oscuridad."
"He de decir yo igual, que a lo largo de tanto tiempo, que en mi mente sin contar, siento que fueran vidas sin razón, nunca he disfrutado más de esta desentreñable conversación. Nuestra sucesiva historia de horrores y desvelos, me ha reconfortado. Porque sin saberlo mis sueños querían un espejo, pero la espera me ha recompensado y tengo a un alma hablándome de las penurias que tal vez nunca quise encontrar. He encontrado en ti mis sueños más tristes y ahorcados en el regazo de la realidad, había olvidado, tal vez incluso exterminado de mi mente, lo que era hablar del sentir -esencia de cualquier brebaje dispuesto a ensoñarnos con su dulzura agonizante de penas-. Hablar de esto que me era perdido pero sólo ha estado muerto como las hojas de otoño cayendo. No te invito a que esperes en la penumbra, únete a mí, en la incansable historia de este mundo. Un mundo con más de 7 océanos y ningún rey para mandarlos. Sólo un par de sueños y encantos para esta alma perdida en un tiempo erróneo, y esta perla, que sin ánimos de alentarse a sí misma; porque sabe lo pobre que se vería, decide seguir en las mañanas frías de enero, reviviendo un futuro que para la humanidad ha muerto desde hace tiempo."
"¿Me permites un momento? Disculpa que no sea precisa con los segundos que este me tome, pero están interrumpiendo un momento perfecto. He de ir a ver qué pasa y en un instante responderé a tu confesión."
"Sigue adelante, toma el tiempo necesario. Yo estaré aquí esperando."
"Creo, mi desdichada hermana de almas perdidas, que esta ironía llamada vida te ha hecho esperar demasiado y yo he cometido la grave imprudencia de dejar pasar los segundos más de la cuenta. Sin embargo, no he volado muy lejos y sigo aquí. Tus últimas palabras me dejaron pensando en una vieja amiga que creía ser inspiración de viajantes, musa de hombres de corazón valiente. Pero cayó en la deshonra pues nunca fue lo que pensó ser. Ella duerme entre el cansancio y la esperanza. Pero tú eres un alma arcana en una forma joven. Deberías abrir tus brazos, dejar fluir todo lo que has guardado tanto tiempo. Un ser como vos debe ser estimado entre estrellas y caracoles, siempre más valiosos que el oro y las coronas. Yo he recibido el mejor de los regalos con tu respuesta y he de aceptar tu propuesta, pero temo que a donde vaya las penumbras me acompañarán. Y los desdichados también. Espero que no sea esto un motivo para declinar ante tan grande alianza, dos almas vagando por el mundo en busca de aquello por lo que están aquí."
"No la tomo como una inclinación, ni como una advertencia. Sé que al pasar por tantos malos augurios, la oscuridad empieza a adherirse a uno. No te preocupes, he esperado ya desde hace un tiempo. Pero me di cuenta que la que esperaba no era esta alma, era esa andante perdida entre las calles. La gran sociedad, está que nos mata entre dientes afilados en una alegría fingida, ha hecho que me tenga miedo a mí misma. Ya lo hice una vez, y amé tanto que ya no dolía, fue lo más cercano a la alegría transparente de la que alguna vez leí en testamentos bíblicos y en sueños utópicos. El cansancio y la esperanza... Muchas veces me he sentido así, varias veces. Pero me he levantado en mi propio pesar, sintiéndome más fuerte y vulnerable al mismo tiempo. Los párpados caen en el silencio de los tiempos sin necesidad de abrirse, sin querer hacerlo, esta motivación que hoy murió y revivió en un lapso que a un humano le pareciera irónico, sólo me recuerda lo frágil que es el tiempo ante las cálidas del primer viento del miedo. Mi alma arcana de hace siglos se siente flagelada ante la helada muerte de muchas almas que se rindieron ante lo que nosotras aún luchamos. No nos separaremos, te mantendré al tanto de mis penurias, pero ya las siento tan lejos, que ni creo sentirlas, es sólo un rasgo de mis miedos queriendo volver. Mis puertas estarán abiertas queriendo volver, los caracoles esperan escuchar tu llamado para sonreírles a la penumbra de tu hogar siniestramente hermoso. Tu pensamiento me recuerda a las rosas marchitas. Sombrías y perdidas para muchos, pero su hermosura expresa más así, la esencia de su hermosura queda en su olor, en sus rasgos bellos y putrefactos. Tus penunmbras son lo más hermoso de ti, no lo veas como tu condena, oh alma amiga. Míralo como lo que nos unió entre tazas de café mal colocadas a nuestras narices. De alguna manera, mis verdades se sienten cómodas contigo, mis augurios y buenas nuevas serán los primeros en tus oídos."
"Es una dicha inmensa esta. Entre versos y palabras hermosas has descrito una maravilla que quizás exista en mí y no quiero ver. Pero como rosa marchita no quiero malgastar mis eternos "últimos" suspiros en mí. Expreso ante ti mi gratitud por tanta bondad y confianza. No es como si fueran nuestras amistades tan amenas como las que nos esperan allá afuera de estas letras, pero son estas almas reencontrándose en el pesar de la otra. Cualquiera diría ¡qué desdicha la de estas pobres damiselas, incapaces de sostenerse solas entre tanto movimiento! Pero qué importa, si vos me entregas la llave de la cajita musical que esconde la perla brillante de tu alma y yo te honro con el mapa del camino que lleva a esta rosa marchita. Y entre sueños, honrada hermana, espero que encuentres, no soluciones, sino más penas que nos mantengan en pie, pues creo que es nuestro destino. Tal vez mejore, tal vez empeore, pero nunca cambiará y en mi egoísta morada me siento alegre de ello."
"Las cosas seguirán un nuevo viento, como mujer del mar te lo digo así. Tal vez sea esta fe que le tengo a las almas que aún luchamos en batallón por vivir con los pesares sin importar qué. Puedo contarlos en mi mente y no cambiarán con ninguna palabra seguirán en mi espíritu, ardiendo junto a esa llama, atándome al más reacio de estos suelos profundos. Y tú a la más alta copa de un árbol. Nos gusta arriesgar lo que podemos perder. Y por eso somos débiles, pueden llamarme pobre en voluntad y en fe. Siento que nazco ya que los versos solo flotan en mí, con rimas. Igual que notas musicales del triste artista esperando a su musa desvelarse entre notas envueltas en lágrimas secas de un mañana que ya pasó. Una rosa marchita y una perla olvidada somos las dos. Hacemos más que muchos seres existentes en este mundo de dolor."
"Más que muchos seres... Me pregunto en qué contribuirá esta conversación a quienes viven fuera de la fantasía. Pero no es de mi interés realmente. Entre líneas, logro ver reconciliación. No es resignación como los cobardes llamarían a esta dicha, es reconciliación que durará por unos instantes. Instantes que pueden ser segundos o años. No nos abandonará el pesar, estará latente en cada decisión que nos sea concedida tomar y como has dicho, arriesgaremos tanto que perderemos la cuenta de lo que fue nuestro y lo que no. Es y será como un sueño inconcluso en medio despertar. Realidad o fantasía, no sé, pero estimo la virtud que posees para expresar con facilidad lo que tu valiente alma desea. Débiles tal vez, ¡frágiles más bien!, pero leales. Leales al dolor que venga, al amor que surja, al clemente que se aleje y a las inagotables noches de perdición. Pensamientos. Sólo pensamientos y nosotras. Pero ¿queremos realmente cambiar? Yo no sé, me encuentro perdida y encantada en este cementerio de espíritus. Pero he de admitir que desearía ver llegar al que ponga más desorden en mi tormenta sin cambiar nunca lo que estoy destinada a ser."
"El destino, tal mal trecho camino, quisquilloso entre decisiones y ambiciones. Tal vez fue solo una palabra creada para hacerles creer que la vida estuvo y estará escrita. La realidad me parece más cruda y hermosa si me la imagino sin detalles de un futuro. Pero dudas vienen, dudas van. El dolor atormenta y ahí quedará. Bello es el último rasguño del dolor en el hombre, el hombre nos causa dolor a las almas. Acabándonos a mentiras y engaños de una realidad que irá bien si dejamos ir lo que somos con nuestros sueños más profundos. Extraño esos días en los que el dolor se dibujaba en tristes lienzos negros y tenías la tinta blanca del sudor, de los días sin dormir, de las estrellas. El dolor era hermoso porque era verdadero y se sentía al conocimiento. Ahora es una mentira retorcida jugueteada a la desgana de personas que deciden acabar con nuestros deseos. ¿Y qué es un alma sin deseos? El susurro de un viento."
"Un alma sin deseos no es más que nada. No hay fuerza, no hay motivo, no hay esencia... Pero ¿somos las únicas? ¿Por qué no aparecen más? Si vos extrañas aquellas fotografías del alma, yo extraño las canciones del maltrecho violín entonado por las raquíticas manos del esqueleto en que se convirtieron mis recuerdos. Fue difícil dejarlo solo, entre las tristes cascadas de sangre y los agrietados suelos a los que se encontraba atados. Pero no sentí pena ni mucho menos remordimiento. Sólo soledad, el desgarrador vacío que dejan las almas libertinas en los corazones inocentes, dejando inertes mis sueños y los ojos que alguna vez brillaron más fuerte que el sol. Vacíos como lagunas sin sentido dando vueltas a nuestro alrededor, burlando entre bailes paganos las esperanzas que dejaron la duda de su existencia."
"Más muerte luego de inexistencia, sólo es una eternidad en el vacío secreto de un abismo. Es como encontrar un alma dentro de otra, he aquí de explorar la gran fisionomía de algo que el hombre pasa matando, pero que nunca ha sabido controlar. El alma sedienta de sangre y venganza, putrefacta en deseos nocturnos y sueños reduciéndose a escombros por la hipotermia que causa el encuentro entre dos mundos que no debieron encontrarse nunca. Aquí empieza el desfase del destino, me recuerda cuánto no existe y no quiero que exista. Nadie conoce los movimientos de mi pluma malhechora ensuciada en tinta negra caducada mejor que yo. Tristes movimientos que nunca parecen existir, y la inexistencia empieza a aparecer, como ese vacío en el universo. Un agujero negro que no existe nunca y que aparece en su propia ausencia."
"Quizá deberías arrojarlos al cielo y luego sumergirte en tus mares. Hay quienes morirían por descifrar la historia tras tu angustiada caligrafía y concederte sus parajes de imperfectos sueños para hacerte feliz. Sin embargo, sé que almas como la tuya no han sido concedidas con un nombre porque nadie ha de conocerte así, sino como quien existe y existirá a través de un pergamino indescriptible lleno de los secretos por los que la humanidad maldice cada segundo su ser."
"La fragilidad de nuestro ser nos permite indagar entre los pensamientos más sucios del mundo. Nos odian por saber sufrir de la manera más hermosa, nos odian pro escribir de la manera en que lo hacemos. Amamos con el sufrimiento a la par de nuestros antepasados muertos susurrándonos los secretos del ayer y los momentos del mañana en los alaridos que nos mandan en los aleteos de la mariposa rota de cristal. Revolotea ignorando su propia existencia creyendo que el espejo no es más que un mito y que ella no se reflejará, porque el cristal y el espejo no son lo mismo. El espejo te reflejará un cuerpo lleno de errores y defectos no importa por dónde los pintes, mientras que el cristal será el alma de los espejismos matutinos de la agonía subrayada en la mente más inquieta que se desveló en la búsqueda de su esencia."
"Espero encontrar tan maravilloso cristal allá donde quiera que vaya, para recordar quiénes están tras de mí, susurrando canciones olvidadas que contienen la verdad de nuestro ser. Alguna vez me pregunté ¿qué se sentirá cantar aquellas canciones? Pero entonces descubrí que mientras no mire en el interior del capullo marchito, no seré digna de caminar con la muerte cantando nanas melancólicas en un camino más oscuro que el segundo antes del amanecer."
"La muerte igual que Don Quijote, sólo recobra la cordura para morir, y qué se le hace a la muerte rencorosa del día, si le encanta la oscuridad, se embriaga en ella con una sonrisa esquelética que le acentúa justo en los huesos, y nos muestra esa hilera de dientes castañeando por su próxima resurrección. La muerte también muere, cuando el día vive. Deambula por las calles recogiendo esas almas que se perdieron y no escaparon de su aullido encantado. El soneto de la muerte se hace melancólico a las almas vivas pero tú, mujer sin identidad ni autoridad de los demás sobre ti, eres esa alma que muere de a cada paso estando entre los vivos, deambulas viva en una muerte que murió hace siglos y quiere suicidarse en este tiempo equívoco."
"Quién fuera poeta para describir tu bendita comprensión. La muerte se suicidará, sí, durante siglos y siglos hasta que algún día desista ante nuestra piedad para con ella y se deje tomar de las manos. La guiaremos en su rumbo mientras los muertos entonan la música del pésame. Es en ese entonces que nuestro rumbo cambiará, ya sin la muerte agotada de su labor y nosotras penando entre tumbas."
"Y bailaremos desdichas con los esqueletos sangrientos entre tumbas, un lugar donde la vida y la muerte no aparecen. Donde sólo se existe y la vida no acaba, no empieza y nunca termina. Un lugar donde la muerte olvide el dolor de una labor que debe disfrutar sólo por el horario que le concierne entre tiempos. La muerte sólo desea vivir su muerte sin ninguna resurrección, desea olvidar los largos paseos que la incomoda y atormenta. Es la única oscuridad que le revoca pesadillas, esa la oscuridad donde todos somos libres menos ella."
"Es tan profundo ese pensamiento como los surcos que esconden la capa de la mortal muerte. Qué irónico. El ser que tiende su mano para llevar a los que ya no pertenecen a este desdichado mundo, debe ser castigado también por su propia labor... O como he interpretado debe ser congratulado y dar paso a la siguiente mano que portará los designios de un Dios."
"Y Dios bendiga tu mente, porque deseas una muerte junto con la muerte. Hermana de letras y fe. Rosa marchita, iracunda me despido. He de escribirte mañana en caso de noticias buenas. Te deseo ver en sueños, deseando una buena noche e inclusive una madrugada."
"Muchas gracias por tus gratos deseos, hermana de letras y penas compartidas. Como digo: mañana será otro día si sigo viva."
Y es así, como dos mujeres comparten sus penas.
Esperanza.