7 ago. 2011

Diario, 07/08/2011

07/08/2011

¡Oh por Dios! Había dejado abandonado tanto tiempo este blog ;w; Me siento una traidora (?)
Bueno, se ha de notar que ahora estoy más de loca que nunca. Y más bipolar también. Ahora en este mismo instante estoy sintiendo un coraje enorme que solo esta linda sonrisa puede camuflar.
Tengo unas inmensas ganas de poner mi habitación patas arriba, de olvidarme del mundo, del colegio, de todo ellos. Quiero ser egoísta con ellos y pensar solo hoy en mí. Pero; siempre he sido egoísta con ellos, pues en lo único que pienso es en mí.
Las clases de kung-fu son una buena distracción, pero cuando llego a casa, todo el estrés que me quité haciendo ejercicio vuelve.
La misma rutina de todos los días; y es que el peor enemigo del humano no es el odio, la vagancia o etc. Es: la rutina.
>.< Estoy harta de todo esto. De lunes a viernes: levantarme a las cinco y media, desayunar, vestirme, ir al colegio, soportar las caras de ogros de los profesores sin poder quejarme ni decir nada porque soy "una niña buena", en el recreo soportar las sonrisas hipócritas de las que se creen mis amigas y las miradas envenenadas que llegan a una amiga muy cercana. Llegar a casa, almorzar, ver como mi madre llora por el dolor que los años le provocan en su cuerpo, hacer las tareas, no ayudar en la limpieza, tener pocos minutos para leer mi colección de libros de Richelle Mead, no poder escribir mis propias historias, dormir a eso de las 23:59 y de nuevo lo mismo.
Y los fines de semana, cuando creo que voy a tener la paz que he deseado, llega mi sobrina y me arma un alboroto en mi cuarto; quien quiere irrumpir en mi privacidad entra a mi alcoba como si a mí no me molestara que no toquen la puerta, no puedo salir con mis amigos porque como soy sobre protegida no hay quién me lleve (pues mi madre está demasiado cansada como para acompañarme) y aunque intento comprender a todos y pensar como una mujer adulta (que es lo que me han enseñado desde pequeña): ¡Hoy a mis quince años quiero pensar como una adolescente y no afectar a nadie!

T.T Si pienso como adolescente, mi madre se enojará, y es lo que ha pasado en toda esta semana, así que solo me puedo aguantar las ganas de llorar de la rabia por no poder ser yo misma y seguir comportándome como ella quiere.
No la juzgo, discrimino, reto, etc. Pero tampoco sé cómo hacerle entender que la niñita que ella podía cargar en brazos ya ha crecido y hoy ya tiene quince años... Ahora ya no pienso igual que antes. Pero para ella el tiempo no ha pasado. ¿Y cómo no si soy hija única?
El único recurso que tengo es desahogarme escribiendo, pero ya ni permitido tengo estar en la computadora más de dos horas... Tengo miedo de algún día explotar y que a ella le vaya hacer daño mi actitud.
Mi vida es algo complicada, pero no puedo hacer nada por cambiarla. El solo hecho de cambiar decepcionaría a muchos y saber que defraudo a las personas crea en mí un enorme cargo de conciencia.

¡Oh Dios! Libra a la gente de los cargos de conciencia que son lo peor que hay en este mundo .___.
Quiero escaparme un día de casa y vivir por 24 horas en el precioso campo. Escuchando a las aves, galopando a velocidad en un majestuoso caballo negro, recorriendo con mis dedos el agua cristalina del río... Pero ni eso puedo.
Me siento agobiada. Y es que he comprendido que la vida es corta y se la debe vivir sanamente, hacer lo que nos gusta, etc. Pero tampoco puedo. El colegio últimamente es una carga enorme: todas las horas de todas las tardes de mi loca vida paso haciendo tareas.
Es que como buscan la excelencia académica nos atosigan de responsabilidades. Y eso lo hacen porque siempre hay el grupito de chicos que no hacen más que vagar por las tardes. Y por esos demasiados -pocos- tenemos que pagar el resto.

¡Qué injusticia!
Pero -ya estoy empezando a odiar al pero- ¿qué puedo hacer yo?

Quizás cuando resuelva mis problemas empiece a ayudar a otros en los suyos. O quizás desde ahora, porque si me fijo bien: mis problemas adolescentes no son nada en comparación con otros.
Y es por eso mismo que no me quejo ni nada. Y también por eso todos piensan que María Esperanza Álava Zambrano nunca sufre porque siempre sonríe.

Hoy me tomaré un descanso de todas estas riñas mentales y dibujaré lo que más quiero...
Mi libertad...
Con amor, Hope!