10 nov 2012

F.R.I.E.N.D.S.

Sucede que... Tengo pequeñas lágrimas queriendo salir de mis ojos, y no, no estoy necesariamente triste. Sí, me siento melancólica, pero no lo considero nada del otro mundo.
Han pasado cosas interesantes en este año de mi vida... Creo que sin ellas hubiera terminado siendo una historia tan monótona que hasta mi propia sombra me ignoraría si quisiera contarle mis anécdotas. Sí, realmente catalogo mi vida como aburrida, pero tampoco me quejo de ella. El punto es que entre estas cosas que me han sucedido, está un grupo de personas que me conmueven... Amigos.
Constantemente hago entradas para ellos aquí en mi blog, y espero que les agrade, pero hoy... hoy me siento de una manera extraña y no sabría cómo explicar lo que causa mis lágrimas, sólo sé que son muchas emociones y quiero expresarlas.
Podría decir que estoy realmente agradecida con ellos, y lo hago. Suelen estar conmigo cuando los necesito dándome una mano, empujándome al barranco para que aprenda a enfrentar el miedo, despeinando mi cabello, bromeando sobre mi aspecto, gritando apodos graciosos para mí y llorando mis desgracias, conmigo. Adoro que hagan todo eso. Y no sólo es agradecimiento, se trata de alegría. Recordar todos esos momentos, riendo sin cesar, haciendo ridiculeces de las que no me arrepiento, cantando canciones hasta que nos duela la garganta, reuniéndonos un sábado por la tarde en mi casa sólo para hacer nada, porque es divertido en su compañía.
Ay, lo siento. Las lágrimas tan sólo ruedan sin permitirme resistirme a ellas y bueno, estoy sentimental, pero es que... es extrañamente linda la forma en que los he llegado a querer.
Hace un tiempo los miraba sin imaginarme lo que llegarían a ser para mí. Eran otras personas más en este irónico y contaminado mundo intentando seguir adelante cada día. Pero entonces debió suceder algo, cualquier cosa, y de repente nos encontramos. Una mirada, un saludo, una sonrisa cortés, y un "hola". Y tras una conversación, no les pude llamar amigos porque apenas les conocía, pero sentía que un conocido bastante agradable podía escucharme en cualquier momento, ayudarme y, quién sabe si con lo ajetreada que anda la señora vida, juntarnos en cualquier otra situación. Supongo que así fue como sucedió... Y tras varios meses, años -tal vez- ahora son personas que marcan mi día a día con su "Mary-Mary", "Hopesita", "Esperanza", "Hope", "ñaña", y hasta "Manko-chan" (gracioso, querida amiga, muy gracioso) sacándome sonrisas con sólo escucharlos, o aliviándome de que la pesadilla de la noche pasada no es real, no lo es.
Me agrada la manera que cada uno tiene para preocuparse por mí, y la forma en que me tratan. Son totalmente diferentes, pero congenian tan bien que me divierte verlos.
Lo admito, en ocasiones gritamos mucho, hasta creo que llamamos la atención, somos "raros", podemos tener las hormonas muy alteradas y la lengua muy suelta para hablar, pero nos une un lazo de amistad leal y sincera, que estoy segura que durará por mucho tiempo.
Algunos de ellos saben que me encantan las apuestas (aunque suelo perderlas, por no decir que siempre lo hago) y me incitan a ellas, ¡son culpables! Otros saben de mi amor por la comida y me tientan con ella conociendo mi trastorno, y unos cuantos me halagan diciendo que parezco anime. Son... geniales. Para mí lo son. Y bueno, sé de antemano que son seres humanos y como tales, cometen errores, pero también son adolescentes y están aprendiendo de la vida mediante experiencias. Puede que sus consejos no sean los que espero escuchar, pero presto atención a ellos, porque alguna ocasión los necesitaré. Me gustaría siempre estar en contacto con ellos, salir a divertirme y hacer muchas locuras más de las que nunca me olvidaré..., quizás por eso lloro, porque tengo un pequeño temor de que los cambios nos separen y entonces se conviertan nada más que en gratos recuerdos de una maravillosa amistad. Pero no puedo aferrarme a ese miedo, sino que disfrutar y valorar de lo que hoy me enorgullezco en llamar "AMIGOS".
Los quiero, locos del alma.
Y nunca olvidaré todo lo que han hecho por mí; lo guardo en mi corazón. Espero que yo sea de su agrado, también, y que mis poco lógicos consejos les hayan aliviado alguna tensión, o al menos mi enorme sonrisa cuadrada. Disculpen si alguna vez los he ofendido, supongo que tampoco soy perfecta, pero no olviden que tengo dos pequeños brazos dispuestos a acogerlos y un hombro en el que puedan llorar. Aunque sea pequeña o inmadura, ¡y hasta tonta!, saben que siempre estaré para ustedes, aunque haya una distancia, aunque haya una tensión, soy su amiga y eso no cambiará.
Llego hasta aquí agradeciendo su apoyo incondicional y con una ligera pero sincera sonrisa. Sé que son verdaderos amigos y que aunque quiera estar sola en ocasiones, siempre van a estar a mi lado para despertarme o hacerme reír, porque saben que lo necesito.
Antes de irme, hay una canción que escucho pensando en ustedes, Hope you like it!
Con afecto, Esperanza.

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