16 oct. 2012

Un año más, Pulguita

Es cierto... Fue hace un año.
Suele sucederme que olvido cosas, cosas que no debería olvidar y que a la larga, el hecho de no recordarlas termina siendo una tristeza para mí y quién sabe si para los que me rodean también. Y... bueno, no quiero excusarme con que soy humana y le puede pasar a todos, porque el cumpleaños de una persona importante para ti, alguien que ha llegado a dejar una marquita en tu corazón es un hecho para nunca olvidar, ni porque seamos imperfectos. Sin embargo, aquí estoy, triste y contenta a la vez.
Triste porque hace un año me ocurrió lo mismo, por estar pendiente de mis obligaciones de adolescente, dejé pasar por alto el cumpleaños de mi hermosa Pulguita... Pero, cómo no estar feliz, si esa niña a la que adoro como a una hija, ella quien en un tiempo me decía tía, luego me trataba como a una hermana, quien me recibía con abrazos cariñosos y que ahora me dedica miradas graciosas que suelen intimidarme (no realmente) ha crecido, y ahora son trece años los que cumple.
Ashley, mi querida Ashi-girl, sé que ha pasado el tiempo y ya no somos tan unidas como solíamos serlo. Pero el hecho de que eso sucediera, no significa que he dejado de pensar en nuestra amistad y sus mejores tiempos. Las veces que me pides un consejo, sabes que gustosa te lo doy, y si te digo que puedes contar conmigo cuando lo necesites, sin mal interpretar los hechos, ten por seguro que soy sincera. Hija del alma, como mencioné arriba, tu amistad ha marcado mi corazón, con tu simpatía y tu adorable pero algo loca forma de ser. Existen vacíos entre mis recuerdos cuando me pongo a pensar en nuestras graciosas conversaciones o lo divertido que era escuchar tu risa. Pero sonrío a pesar de ello, y me alegro de ver que a tu alrededor hay personas que te quieren y que nunca te abandonarán, supongo que es la alegría de toda madre.
Ashi.. Espero que los momentos y las personas que te lleguen a hacer daño no se conviertan en rencor y tristeza en tu corazón, sino una enseñanza inolvidable en tu mente, para que aprendas de la vida lo que tú sola debes conocer. No olvides que, aunque todo parezca venirse abajo a tu alrededor, todo no es desgracia, sino, nada tuviera sentido. Aprovecha los momentos difíciles para sacar algo bueno de ellos, y nunca desistas de encontrar la felicidad, llegará a ti cuando menos lo esperas, te lo digo siempre que conversamos, ¿no?
Te quiero mucho, pulguita. Disculpa mi olvido. Tuve la oportunidad de darte mis deseos cuando te vi y no lo hice, no preguntes por qué. Lo importante para mí, ahora, es que pases un maravilloso día junto a los que te aman, y que tus sueños se hagan realidad.
Por último me queda decirte que las cosas son imposibles, querida hija, si tú crees que lo son. Así que, no te rindas nunca. Siempre estaré orgullosa de ti y estaré aquí para cuando necesites una mano amiga en los momentos más difíciles.
Con cariño, tu madre postiza.
Esperanza.