10 ago 2014

Se apagan las luces.

Esta noche las luces se apagan, como siempre. Esta noche las cartas quedan donde empezaron, en el regazo del que las escribió. Esta noche no hay nada que quiera saber de la gente.
Hace algún tiempo llegué a desear que una tristeza me acongojara a tal punto que la belleza en mi interior se viera expuesta. Lo que nunca pensé es que ésta no tendría más motivo que un dolor en el corazón. Una herida que evita ser remediada y opaca las esperanzas en mi interior.

Desearía que estuvieras conmigo. Sólo una noche…, por el resto de mi vida.
Esperanza.

20 jul 2014

Más triste que cualquiera.

He aquí la de los ojos tristes, cansada de esta fachada tan patética.
Pensaba en la melancolía que inunda este ser y me daba cuenta de que no hay quien sea merecedor de su firma en mis consecuencias. Tal vez partícipes, sí, pero no dueños.
Entonces me preguntaba: ¿a quién tengo que escribirle para calmar esta sensación, ahora que sé aquello? ¿A quién tengo que mirar a los ojos para traspasar su alma y encontrar respuestas?
¿A quién?
Y me di cuenta que sólo yo podía responderme.
Entonces a mí tenía que hacerme tantas preguntas. A mí tenía que mirar a los ojos para encontrar respuestas.
El problema era que, al mirar mi reflejo en el espejo, éste parecía opacarse.
Y ahí me quedé, estancada en la oscuridad, sin saber de nuevo a quién escribirle.
Esperanza.

15 jul 2014

Declaración anónima.

Incluso de mis ausencias eres dueño.
No es necesario tener tu nombre tatuado en mis pensamientos para saber que cada suspiro mío susurra el deseo de tenerte aquí a mi lado.
Pero tengo miedo de que me quieras y que pase lo que pasa después de que dos almas se prometen amor.
Tengo miedo de que dure los segundos que dura el primer beso y entonces, después de la primera luna de miel, todo se torne en triste monotonía.
Por eso prefiero que estés así: sin mirarme; sin quererme; sin pensarme.
Creo que más temo perderme a mí misma y con ello, perderte a ti.
Pero para eso hay cura, dicen, y esa es la de nunca tenerte pero siempre quererte.
Te quiero como se quieren los minutos que no esperamos que pasen.
Es decir, te anhelo y le hago honor al propósito del deseo; el de aferrarme siempre a tu ausencia.
Si me preguntas cómo le hago para vivir así, comprende mi silencio: yo también espero respuestas.
Y si no preguntas, comprenderé. No puedo exigirle nada a alguien que olvidó mi existencia o que tal vez nunca la reconoció.
Esperanza.

Última carta.

Entonces entendí.
Comprendí que no te debía nada y que mi dolor era eso, mío y de nadie más. Entonces ¿por qué?
¿Por qué te lo mostré?
¿Por qué desnudé mi alma ante ti si lo único que te interesaba era desnudarme la piel?
Pero pasó y yo aprendí que no era de mí de quien debía huir. No era de mí de quien debía estar decepcionada porque..., después de todo, fue una lección y las lecciones son para superar.
No te digo que te libero porque siempre fuiste libre, hiciste lo que quisiste y me dejaste ser.
La que se obstaculizó y encadenó fui yo, pero lo que haya hecho después para arreglarlo no es de tu incumbencia. Es más, nada de lo que te escribo lo es; después de todo, son quejas y vos ni por pena te interesas.
Esto no es un nosotros. Nunca lo fue.
Los besos fueron de dos, con sabor a ti. Los silencios fueron sólo míos, intentando acoplarnos a la nada. Pero gracias. Disfruté las caricias y la euforia pasajera.
Si me pides una metáfora, el tren ya va a partir, así que me despido. No me llevo nada tuyo y, si me es posible, dejaré el recuerdo en el primer paisaje que vea.
Si algún día recuerdo su ubicación, vendrá tu nombre a mi mente. Y si no pues, adiós..., mi olvidable amorío pasajero.
Libre por siempre, la esperanza.

8 jul 2014

Sutil advertencia.

No cortes mis alas, por favor, si ya me es difícil extenderlas.
Quiero estar contigo y tenerlas pues, a parte de mi corazón, es lo único que me queda.
No dejes que caiga pero tampoco me sostengas.
No me exijas.
Yo voy poco a poco y si a ti te gusta ir rápido,
te quedarás a la tercera vuelta cuando yo esté todavía disfrutando de la primera.
Ser tu amante es difícil. Ser tu amada no es una obligación.
Tienes todo el derecho y libertad de pensarme y quererme como tú quieras.
Yo no soy exigente.
¿Pero por qué tú sí?
No me perderás, entiéndelo.
Yo estaré aquí esperándote con los brazos abiertos aunque tenga los ojos entristecidos por el tiempo.
No olvides que soy humana también.
Pero..., si desesperas, harás que me pierda.
Y cuando me haya perdido será realmente difícil para ti volver a encontrarme.
Y entonces no será un amor fortalecido por el tiempo, sino roto por la premura...
Y entonces..., ya no habrán alas, ya no habrá corazón, ya no habrá nada.
Esperanza.

30 jun 2014

Uno de esos seres.

Encontré a uno de esos seres
que esconden la poesía en unos labios prohibidos.

Encontré a uno de esos seres
que ignoran la belleza en su ausente mirada.

Encontré a uno de esos seres
que acarician las palabras como si fueran piel.

Encontré a uno de esos seres
que hacen invisible su alma a los ojos ajenos.

Encontré a uno de esos seres, sólo a uno.
Y me ha quitado el sueño.

El poeta no me conoce y yo ya le estoy escribiendo poesía.
Y ni siquiera se hace llamar poeta...

13 may 2014

Ingrato amor.

No sé qué le hice al amor.
Suena trágico viniendo de una estrella recién nacida que aspira ser parte de una constelación, pero así es. Y creo que es bueno que todos tengamos nuestros momentos trágicos; éste es el mío.
Pero bueno, aún no sé qué le hice al amor.
Hace un tiempo creí estar enamorada de alguien, y hoy descubrí que estaba enamorada de la idea de amar. Es lo más lógico que me han podido decir con respecto a esta situación que melancoliza mi corazón, por lo que la considero la primera definición en el diccionario de la biografía de mi corazón: estoy enamorada del amor.
Decía que estuve engañada con esa idea de querer a alguien hace algún tiempo y entonces doblegué ante la culpa y la tristeza y permití al frío abrazarme.
No soy una persona fría, soy muy amorosa. Pero ya no sé cómo aceptar el amor que merezco y no creo merecer.
Soy fuerte (como el gatito que camina torcido cuando aprende a caminar) por lo que recogí a mi corazón y pegué sus piezas en un mosaico.
Y esperé.
Pero entonces lo dejé expuesto ante el engaño disfrazado de encanto (muy redundante) y éste tenía manos resbaladizas, muy inseguro para mi insensato corazón.
Se rompió otra vez.
Y así.
Así seguirá por siempre, creo.
Ojalá algún día alguien se ponga guantes antes de sostener a mi maltrecho corazón. El pobre siente como si tuviera años de caídas encima de sus frágiles coronas. Y aun así sigue sin ser débil.
La luna se ve enorme, pareciera que fuera a dar un concierto con las estrellas.
Dicen que Cáncer es un signo lunático, y bueno, tal vez por eso estoy escribiendo esto hoy, en una noche de Luna Bella.
Mi última bendición para todos: amen el amor aunque al que llamen amor no les devuelva la mirada.
Esperanza.