Mostrando entradas con la etiqueta Momentos sin etiqueta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Momentos sin etiqueta. Mostrar todas las entradas

4 ene 2017

2:28

En los momentos de dolor suelen decir que "somos los que estamos y estamos los que somos".
En primer lugar, ¿qué somos? Y después... ¿quiénes estamos?
Somos efímeros.
Y estamos.

26 oct 2016

Otro amanecer de revelaciones.

Una vez vi a un paciente psiquiátrico sufrir. Lo atisbé muy de cerca y aquella única experiencia me dejó marcada. Yo quería ser psiquiatra; después de eso, sentí injusta la labor del especialista. Al menos, al único al que conocí, lo único que escuché de él fue «divide la tableta en cuatro partes y toma dos cada día; si tienes los pensamientos, ya sabes, esos pensamientos, toma otra parte sin importar si ya has tomado las pre-indicadas». Vi caer a esa persona y de paso, también vi caer a mis ilusiones de ser psiquiatra. Para mí, era una analogía de un crimen y castigo. Crimen del médico recetar tan a diestra y siniestra aquel medicamento, y castigo del paciente tener que vivir dependiendo de un fármaco para resistir esos pensamientos. Irónicamente, la sustancia química prescrita para soportar esos pensamientos, tenía como efecto secundario provocarlos más.

En conclusión, solía pensar que los pacientes psiquiátricos vivían condenados a padecer su enfermedad atados a los medicamentos, «hasta que alguien (tal vez un galeno en crecimiento) encontrara la forma de reproducir neuronas». Yo, sí, era pesimista.

Pero entonces, alguien le dio una perspectiva distinta a la «condena» como tal (o al término en sí). Alguien dijo «no somos la excepción [tú y yo, los "sanos"]». 

Pensé: «sin embargo, al menos nosotros tenemos elección; ellos no». En aquel tiempo, lo más optimista que me permitía ser, era pensar que ellos, los pacientes psiquiátricos, tenían la ventaja de no poder elegir y simplemente seguir lo que dictaminaba un médico; mientras que yo, teniendo tantas elecciones frente a mí, sufría porque no era capaz de discernir entre una y otra. Era optimista al pensar que ellos estaban en mejor lugar que yo, pues podían reclamar el rumbo de su vida; yo, por mi parte, no tenía a quién reclamar el rumbo por el cual serpenteaban mis decisiones. Ahora me doy cuenta de lo rota que estaba (y, tal vez, de lo descarada que estaba siendo).

«Así no funcionan las cosas», dijo ese alguien. «Todo es impredecible. Hoy puedo decirte que eres mi mejor amigo, y el día de mañana ni siquiera preguntarte cómo estuvo tu día».

Yo estaba equivocada. Todo es impredecible, como el hecho de que, meses después de aquella conversación, ese alguien y yo no seamos más que dos simples conocidos, que ni siquiera se preguntan qué nuevas historias tiene el balcón para contar.

Sin embargo, aquel que dijo que no es así como funcionan las cosas, también se equivocó: nosotros sí tenemos elección (los sanos y los no tan sanos). Por ejemplo, yo elijo escribir esto, mientras muy dentro de mí deseo regresar a aquella conversación y cambiar mi opinón respecto a los pacientes psiquiátricos y su elección de no seguir el tratamiento, en vez de dirigir esta misiva a quien realmente corresponde.

Permítanme un suspiro.

Meses después, tal vez sigo siendo pesimista al pensar que los pacientes psiquiátricos no tienen más opción para no ceder ante esos pensamientos que vivir de los medicamentos, pues aún nadie sabe cómo regenerar las células nerviosas; o tal vez me convertí en una verdadera optimista, al conservar el anhelo de que escuchas tanto mi nombre que aún no es necesario conseguir un regenerador de amistades.
Ni de momentos.
Irónicamente lejana, la esperanza.

9 jul 2016

Cambios.

Hay dolores. Hay sentimientos. Hay emociones. Hay sensaciones. Y hay vacíos.
Nunca recuerdo un dolor anterior, por lo que, lo que duele hoy, lo siento como lo más triste y punzante que he sentido, como si nunca antes algo hubiera dolido.
Estaba perdida, seguía perdida, pero cada vez que necesitaba un camino iba a un lugar particular lleno de letras y canciones que me inundaban paz. Aquel lugar no era mío ni era para mí; era de un universo distinto y misterioso. Pero yo acudía ahí, porque aunque no encontraba mi camino, hayaba paz y eso era más que suficiente.
Muchas veces, en ese lugar, encontré retazos de mi alma, tal vez destinados a mí, tal vez escritos al azar, pero los encontraba.
Y entonces esta noche, donde las piezas en mi interior, rotas y perdidas, pedían a gritos ser recompuestas, fui. Fui y ya no me encontré. Fui y en cada retazo ya no estaba mi alma. Fui y ya no era parte del universo que me daba esa calma.
Ya no había lugar para mí.
Y dolió.
Dolió simplemente no haberme leído entre esas letras.
Dolió no ser parte de ese universo.
Dolió ya no ser parte de nada.
Esperanza.

31 ene 2016

Cangrejo.

Estoy destinada (o condenada) a subir y bajar.
Cuando estoy abajo, sé que por ley subiré. Y cuando estoy arriba, sé que de alguna manera he de bajar. Como el ocho.
Pero también sé que no será por voluntad propia.
Estoy destinada a ser.


24 nov 2015

Ocho minutos.

Hay algo extraño en esta mañana en la que la casa está sola y las canciones se reproducen sin confortar al corazón que las escucha. La soledad.
Hay un aire de ansiedad que se encierra en estas cuatro paredes y no deja que mis piernas y manos se queden en un solo lugar. Pero no es miedo a la soledad, sino a los minutos que quedan para que esta se vaya.
Esperanza.

19 sept 2015

En agosto, alguna vez.

Los meses pasan volando, como las hojas arrastradas por el viento. Tan imperceptibles que los kilómetros recorridos se vuelven desconocidos.
Parece mentira que he malgastado muchos momentos sin llorar, cuando lo que quería hacer era desahogarme. Sólo por el miedo a mí misma y a mis lágrimas.
Existe la oportunidad de cambiar, si valoramos el tiempo y le damos su espacio al desconsuelo, para que no exija más cuando tengamos que salir al mundo.

Un café para los taciturnos y miel para el trago amargo que viene después.
Esperanza.

30 may 2015

No me he ido, aún.

No hice nada.
Estuve un rato sin hacer nada, sólo pensar.
Sentí que estaba pensando por primera vez; pensé que por primera vez sentía.
Y me di cuenta de por qué la soledad no es tan mala compañera; ella no presiona.

20 jul 2014

Más triste que cualquiera.

He aquí la de los ojos tristes, cansada de esta fachada tan patética.
Pensaba en la melancolía que inunda este ser y me daba cuenta de que no hay quien sea merecedor de su firma en mis consecuencias. Tal vez partícipes, sí, pero no dueños.
Entonces me preguntaba: ¿a quién tengo que escribirle para calmar esta sensación, ahora que sé aquello? ¿A quién tengo que mirar a los ojos para traspasar su alma y encontrar respuestas?
¿A quién?
Y me di cuenta que sólo yo podía responderme.
Entonces a mí tenía que hacerme tantas preguntas. A mí tenía que mirar a los ojos para encontrar respuestas.
El problema era que, al mirar mi reflejo en el espejo, éste parecía opacarse.
Y ahí me quedé, estancada en la oscuridad, sin saber de nuevo a quién escribirle.
Esperanza.

30 jun 2014

Uno de esos seres.

Encontré a uno de esos seres
que esconden la poesía en unos labios prohibidos.

Encontré a uno de esos seres
que ignoran la belleza en su ausente mirada.

Encontré a uno de esos seres
que acarician las palabras como si fueran piel.

Encontré a uno de esos seres
que hacen invisible su alma a los ojos ajenos.

Encontré a uno de esos seres, sólo a uno.
Y me ha quitado el sueño.

El poeta no me conoce y yo ya le estoy escribiendo poesía.
Y ni siquiera se hace llamar poeta...

8 may 2014

Muñeca de trapo.

Soy consciente de que soy como una muñeca de trapo, con trenzas adorables y mejillas sonrosadas, pero con defectos de fábrica.
Algunos se han de ilusionar con mi apariencia gentil y luego, al descubrir los vacíos en mi interior, querrán repararme a su manera; parchándome, tapando el vacío con la esencia que no es mía. Todos ellos son los equivocados.
Cuando alguien descubra el brillo oculto en mis ojos y no desee repararme ni parcharme con su esencia, sabré que es el correcto, porque entonces mis vacíos por fin tendrán sentido.

5 may 2014

Sé.

No sé cuántas cosas falten escribir de ti, sobre ti o para ti. Tal vez muchas, tal vez pocas y tal vez eso lo determine el tiempo que me lleve quererte o hasta olvidarte.
El punto es que esta noche fresca es tuya, otra vez.
Sé que no soy perfecta; sé que no soy como ella; sé que no soy directa; soy algo ilusa, ingenua e infantil; sé que soy miedosa, soy cobarde; sé que soy fantasiosa y suelo decepcionarte.
Pero recuerdo tus palabras perfectamente y las respeto, así como a tus pensamientos y decisiones.
Si alguna vez dijiste que sé un poco más de ti que el resto puede que hayas tenido razón.
Sé que cuando te aburres te despides rápido; sé que en ocasiones rellenas la conversación con oraciones de películas; sé que no confías en ti; sé que te gusta que te acaricien el cabello; sé que admiras mucho a tu papá a pesar de todo; sé que aquella vez de verdad no querías soltar mi mano.
Y no sé por qué sigo aquí.
No es como si tuviéramos historia si apenas comenzábamos. Tal vez me querías, pero también querías a alguien más.
¿Sabes? A mí me gustaba creerte y me gustaba que nadie más supiera... Era mágico.
Ahora parece contaminado.
Siento que lo arruiné. Tal vez debía silenciar mis pensamientos y abrir mi corazón. Tal vez no debí creer mucho.
Tal vez debí soltar mi abrazo ausente.
Sigo aquí con promesas sin sentido. Permanezco de pie. Tan sólo dime cuándo parar y no me tengas aquí penando.
Esperanza.

Decisiones.

Aunque digan que los humanos somos todos iguales (sí, tenemos los mismos derechos), hay algo que nos diferencia:
Mientras caminamos por el mundo, mientras respiramos el mismo aire que los demás, podemos tomar una decisión: permanecer con los ojos abiertos y caminar con el mismo panorama por siempre o; cerrar los ojos, mirar hacia dentro y cambiar los colores de la ciudad.
Esperanza.

Vuelo de la mariposa.

Hoy estoy melancólica.
Había dado una vuelta por las páginas que alguna vez escribí y me conmueve la forma en que, en secreto, llegué a querer.
Aún quiero y mucho. Pero traicionaron mis sentimientos.
Estrujaron a mi corazón y lo pisotearon con ilusiones falsas.
Escribí, tonta enamorada, a alguien que no lo valoraba; a alguien de quien sus cualidades teatrales subestimé; a alguien en quien confié.
Y sentí que me enamoré, pero de una máscara. Y por ello sufrí.
Desvelo tras desvelo preguntándome ¿por qué?, teniendo tantas cosas que decir y sin fuerza alguna.
Pero hoy abro mis alas, porque yo no nací con una sola mitad. Yo no vine a este mundo a buscar mi otra parte.
Yo nací completa, tan sólo vine a encontrar mi resplandor.
Esperanza.

2 may 2014

Lost

¿Alguna vez se han sentido al borde del abismo?
Como cuando estás en la cima y de pronto te encuentras en la sima. Como cuando no hay luz, pareces estar sumido en una oscuridad sin límites y la incertidumbre pretende ser lo único seguro.
Así mismo.

23 abr 2014

Sin sentido.

«¿Cómo eran sus letras?
No las recuerdo ya. ¿Tan complejas como siempre, difíciles de realizar, imposibles de comprender?
¿O simples como su recuerdo?
Y qué estoy haciendo yo con este martirio.
Qué hago con estas palabras llenas de garabatos... como la biografía de su corazón.»
Esperanza.

Vacío.

«A veces, cuando me siento vacía, me pregunto: ¿será que alguien ha borrado mis recuerdos...?
No.
Ese vacío pertenece al que por su cuenta se fue, borrando de mí su esencia.»
Esperanza.

No sabes llegar a mí.

Sólo porque tú no te sabes comportar conmigo; porque no sabes llegar a mí, es por lo que no te respondo igual que al resto.
Te enojas, piensas que es porque te odio y me caes mal pero al mismo tiempo -y muy en el fondo de tu alma- tienes la leve corazonada de que te quiero y no sé cómo demostrarlo.
Equivocado.
Ninguna de tus dos suposiciones son acertadas. Ni te quiero ni te odio. Tan sólo no sabes llegar a mí.
Esperanza.

20 feb 2014

Desgracias.

Cuando esté ciega extrañaré estas letras. 
Cuando esté sorda extrañaré esta canción. 
Cuando esté muda extrañaré estas risas.
Cuando no estés me extrañaré corazón.
Porque te habrás llevado lo que tengo y lo que soy.

6 feb 2014

Las barreras del corazón

El corazón nunca es sabio, pero sus heridas lo reconfortan. 
No madura porque si lo hace muere, envejece y no vuelve a ser un niño que busca aventuras, dibujando fantasías.
El corazón no puede ni quiere cambiar porque no debe. No lo hace.
El corazón sólo es guardado tras una barrera de hierro, de frío, de dolor y rencor puesta por la mente, liderada por la fría conciencia.
El corazón es frágil pero nunca débil. No se rompe con facilidad y tan sólo son sus barreras las que se quiebran y la terrible mente queda al descubierto.
No, no ella, sino el corazón.
Pero la mente sobre-protege al corazón y al ser "poco útil" su armadura, llena de vergüenza e ira se enmascara en odio y rencor.
Pero el corazón nunca odia ni busca venganza. Él sólo quiere cambiar al mundo, mirar una estrella, regar una flor o disipar las dudas del ser amado.
Nada de esto tiene sentido, pero ninguna mente inspirada y sinvergüenza la tiene.
Esperanza.

8 ene 2014

Entre líneas: relato de almas

"Hola, necesitaba una poetizada, aún de hecho. ¿Estás ocupada?"
"Un poco, pero nunca estoy demasiado ocupada para escribir o leer. ¿Cuál es el martirio?"
"Ayer, sentía esperanza, el refugio de una alegría, esas pequeñas cosas que se sienten grandes. Hoy sólo tengo miedo, horror, dudas. Te carcomen la voluntad y los sueños. Y luego de la dignidad, la esperanza se va. Cuando nada te hace más feliz que un martirio, y si ese martirio se va, ¿qué toca hacer? Deseo luchar, y es lo único que quiero, pero he olvidado dónde dejé mi voluntad. Y tal vez se ha ido, no la encuentro. Lo mío ya no es fuerza, lo mío es fe en lo que tal vez sea un fantasma."
"Tal vez, en un recóndito de tu pensamiento, se encuentra mi comprensión. ¿Has intentado mirar dentro de ti misma? No me preguntes cómo se hace, siento que llevo años que parecen siglos intentando lograrlo y sin conseguirlo. Ahora, ¿por qué dejaste que ese martirio (quizá temporal) se convirtiera en el centro de tu universo vetándole a los ojos tu fuerza de voluntad?"
"No lleva tan solo un tiempo, cuando me di cuenta estaba ahí, como un dibujo permanente de una resaca no deseada. Ardiente y doloroso. Lleva meses, dentro de un poco será un año, este poco se me hará mucho e inclusive eterno. Nunca he estado así y temo estarlo perdidamente. He buscado la respuesta y sigue ahí, hincándome a lo que tal vez sea un abismo. ¿Cómo sé que no me estoy mintiendo? ¿Cómo sé que no me he condenado ya a un infinito lleno de delirios?"
"He de decir con la mejor intención del mundo que, sino lo deseas realmente, seguirás aquí estancada. Me da la leve ilusión -no impresión- de que no quieres realmente salir de ese abismo. ¿Es placenteramente doloroso? No, no doloroso. Quise decir, ardiente. Como llamas, como fuego. Molesto e hiriente, pero sigue siendo calor."
"Es el ardor que me hace creer que no es un abismo del todo. Me hace pensar que tal vez, no es un abismo en el que estoy, sino, una verdad que estoy descubriendo. No hace muchas lunas que me dejo guiar por el ardor de mi frente y alma, claro; razonando primero. Pero las sigo porque me conocen mejor que a mí misma. Y yo las conozco a ellas, porque nacen del mismo vientre de ensueño mismo. No les temo a ellas, les temo a lo que me estén guiando. Me temo que en vez de llevarme a la cálida del sol, me lleven al fuego palpable de un volcán."
"¿Quién es el culpable de tan lastimero relato? He de suponer eso por lo irresistible que se te hacen las palabras al convertirlas en versos de escarlata sin rima."
"Las palabras se me hacen fáciles en las adoloridas teclas de mi manifiesto sueño. Pero al hablar con mi alma no hacen más que enredarse entre mis cuerdas vocales buscando refugio, tienen miedo a no ser las adecuadas al no describir este fantasma dentro de mí. Antes no lograba encontrarle similitud a ningún objeto o algo mortal. Pero encontré su ser más esencial: un fantasma. Nunca he visto algo igual, jamás lo había sentido así. Su aparición se me es un golpe inherente en mi pecho. No le encuentro más sentido. Revive a su placer y se reduce a su capricho. No sé a qué juega, no sé si tiene sentimientos. No habla, no mira y no cree sentir. Pero lo siento yo, un fantasma vivo real. Me creo vidente desde entonces."
"Es difícil de explicar lo que pienso. ¿Has visto ya algún indicio de milagro causado por tu dichoso fantasma? Creo que quien está jugando eres vos, pero es un juego parecido al hipnotismo y no sabes bien dónde estás parada, entenderás he de suponer. Ahora, ¿es posible ver a través de los ojos de un fantasma..., de tu fantasma?"
"Ese fantasma es el que arde dentro de ambos, tal vez dentro de mí. He visto milagros, los he sentido y no solo yo. Pero no creo en mi visión ya, tengo miedo de volverme incapaz de separar mi esperanza con el anhelo de vivir en la eternidad de este fantasma, o en lo que dure este doloroso purgatorio. Te entendí y te he de entender por siglos, mi poetiza y escritora amiga. No hay mejor manera de encender un mal fumado corazón, a punta de versos y una canción. Este hipnotismo del que me hablas no es más que una verdad, he estado embrujada ya desde hace un tiempo, este embrujo sordo al Verbo divino. Hay un brillo que se me guardó, viene pincelado de oro, y de chilla entre los rasgos de su ensordecedora luz. Lo siento y está vivo. Algo vivo dentro de un fantasma muerto es locura. Además de vidente, he temido volverme loca."
"Pues, no hay nada mejor que la locura entre tanta mente cuerda, y creo que te rogaría un poco de esa locura si alguna vez la mía llegara a apagarse. Por cierto, ese brillo del que hablas parece ensombrecer tu raciocinio, y no creo que sea lo correcto decir iluminar, porque en vez de encenderlo parece apagarlo, resentirlo. Es un conflicto entre tu cielo y tu infierno que provoca tanto alboroto en tu tierra. Pero... ¿si el cielo es hermosos y el infierno un terror, cuál es tu mente y cuál tu corazón? He de admitir que el infierno se me hace más placentero y bohemio, pero el cielo representa pureza y eso es de lo que la mente a estas instancias suele carecer. El corazón no. No creo en esos corazones marchitos, siguen siendo puros para mí pero están escondidos entre tanto candor que es imposible vislumbrarlos. Entonces, me decías ¿cuál es tu infierno, cuál es tu cielo?"
"Su actitud conmigo a solas, cuando se abre ante nosotros su pasado y el mío, es mi cielo, mi milagro. Pero de repente le tiene miedo al olvido y al sufrir y de repente se aleja, se confunde entre la gente como un viento perdido o un suspiro demás. Pero logro verlo y logro sentirlo de igual manera. Nada cambia en mí, pero el raciocinio de un fantasma no es el mismo que el mío. No lo entiendo y por eso me complico. Tal vez mi mayor error es entenderlo, como mi mayor perdición sería perderlo. Me llamó "Perla" alguna vez, como un libro le recordaba a nuestro amor. Le tengo miedo a su olvido."
"Entonces si vos, "Perla", reina del océano, entiendes que tu mayor error es entenderlo, deberías saber que es a ti a quien quieren entender. Tú sólo debes permanecer en pie siempre sin declinar, pues una mirada atrás podría cambiarlo todo. Y no entiendas, sólo siente y disfruta. Después de todo, hasta el dolor más mortífero es fuente de vida."
"¿Quién desearía entender a esta perla hipnotizada? ¿Su fantasma? Me pierdo en el océano inmenso, y a veces temo perderme a mí misma. Si se ama a algo, se ama. Si se tiene esperanza, se tiene. Esta perla luchará hasta el más recóndito rincón de miedo. Lucharé hasta hacerme entender, que no debo temer. Dios te guarde un espacio en su alma, porque había perdido mi Esperanza, y la encontré en ti."
"He de decir con poca, nula, inexistente modestia que he nacido con este nombre debido a este poder. No poder, ni don, sólo esencia. Pero no siento como si mis palabras hubieran surtido efecto en el halo. Tan sólo espero que no declines ante la belleza de tu propio ser y continúes, pues más allá de los océanos siempre hay un navegante esperando surcar sus dunas y ser náufrago de sus pesares en las eternas y estrelladas noches de mar."
"Qué vana la esencia de dolor que he de sentir hoy. No buscaba consuelo entre mentiras, sin embargo, encontré mi verdadera tiranía interior, surcando entre tus letras. Me hacía falta de esas personas que entre poemas deshechos rebusquen mi pedazo de verdad. Me había perdido entre mis llantos desenfrenados y mis dudas incandescentes por la llama inagotable. No le hago reverencia a tu nombre, porque tú, mujer de desdichas y pesares, no eres un nombre, mucho menos un don. Eres como has dicho la esencia, y aunque creas que no, tus palabras han salvado a esta perla enardecida por sí misma, creyendo que la vida es demasiado grande para ella. Cuando la respuesta que busca, está en sus mismos deseos."
"Y yo he de decir que... Cualquiera que sea el fantasma que ronda las calles desiertas de maldad de tu desdichado corazón, debe tener grandes razones para estar ahí, debe tener demasiadas proposiciones que valgan, más que la pena, el llanto (dulce licor que en vez de ser bebido, es desterrado de su fuente embriagando más a quien lo pierde) como para quedarse y atormentar tus serenas aguas. He de suponer que estas simples palabras no serán fin a tu malestar, pero esperaré en la penumbra de mis pensamientos que algún día llegues a mí, con la buena nueva de una luz naciente entre tanta cegadora oscuridad."
"He de decir yo igual, que a lo largo de tanto tiempo, que en mi mente sin contar, siento que fueran vidas sin razón, nunca he disfrutado más de esta desentreñable conversación. Nuestra sucesiva historia de horrores y desvelos, me ha reconfortado. Porque sin saberlo mis sueños querían un espejo, pero la espera me ha recompensado y tengo a un alma hablándome de las penurias que tal vez nunca quise encontrar. He encontrado en ti mis sueños más tristes y ahorcados en el regazo de la realidad, había olvidado, tal vez incluso exterminado de mi mente, lo que era hablar del sentir -esencia de cualquier brebaje dispuesto a ensoñarnos con su dulzura agonizante de penas-. Hablar de esto que me era perdido pero sólo ha estado muerto como las hojas de otoño cayendo. No te invito a que esperes en la penumbra, únete a mí, en la incansable historia de este mundo. Un mundo con más de 7 océanos y ningún rey para mandarlos. Sólo un par de sueños y encantos para esta alma perdida en un tiempo erróneo, y esta perla, que sin ánimos de alentarse a sí misma; porque sabe lo pobre que se vería, decide seguir en las mañanas frías de enero, reviviendo un futuro que para la humanidad ha muerto desde hace tiempo."
"¿Me permites un momento? Disculpa que no sea precisa con los segundos que este me tome, pero están interrumpiendo un momento perfecto. He de ir a ver qué pasa y en un instante responderé a tu confesión."
"Sigue adelante, toma el tiempo necesario. Yo estaré aquí esperando."
"Creo, mi desdichada hermana de almas perdidas, que esta ironía llamada vida te ha hecho esperar demasiado y yo he cometido la grave imprudencia de dejar pasar los segundos más de la cuenta. Sin embargo, no he volado muy lejos y sigo aquí. Tus últimas palabras me dejaron pensando en una vieja amiga que creía ser inspiración de viajantes, musa de hombres de corazón valiente. Pero cayó en la deshonra pues nunca fue lo que pensó ser. Ella duerme entre el cansancio y la esperanza. Pero tú eres un alma arcana en una forma joven. Deberías abrir tus brazos, dejar fluir todo lo que has guardado tanto tiempo. Un ser como vos debe ser estimado entre estrellas y caracoles, siempre más valiosos que el oro y las coronas. Yo he recibido el mejor de los regalos con tu respuesta y he de aceptar tu propuesta, pero temo que a donde vaya las penumbras me acompañarán. Y los desdichados también. Espero que no sea esto un motivo para declinar ante tan grande alianza, dos almas vagando por el mundo en busca de aquello por lo que están aquí."
"No la tomo como una inclinación, ni como una advertencia. Sé que al pasar por tantos malos augurios, la oscuridad empieza a adherirse a uno. No te preocupes, he esperado ya desde hace un tiempo. Pero me di cuenta que la que esperaba no era esta alma, era esa andante perdida entre las calles. La gran sociedad, está que nos mata entre dientes afilados en una alegría fingida, ha hecho que me tenga miedo a mí misma. Ya lo hice una vez, y amé tanto que ya no dolía, fue lo más cercano a la alegría transparente de la que alguna vez leí en testamentos bíblicos y en sueños utópicos. El cansancio y la esperanza... Muchas veces me he sentido así, varias veces. Pero me he levantado en mi propio pesar, sintiéndome más fuerte y vulnerable al mismo tiempo. Los párpados caen en el silencio de los tiempos sin necesidad de abrirse, sin querer hacerlo, esta motivación que hoy murió y revivió en un lapso que a un humano le pareciera irónico, sólo me recuerda lo frágil que es el tiempo ante las cálidas del primer viento del miedo. Mi alma arcana de hace siglos se siente flagelada ante la helada muerte de muchas almas que se rindieron ante lo que nosotras aún luchamos. No nos separaremos, te mantendré al tanto de mis penurias, pero ya las siento tan lejos, que ni creo sentirlas, es sólo un rasgo de mis miedos queriendo volver. Mis puertas estarán abiertas queriendo volver, los caracoles esperan escuchar tu llamado para sonreírles a la penumbra de tu hogar siniestramente hermoso. Tu pensamiento me recuerda a las rosas marchitas. Sombrías y perdidas para muchos, pero su hermosura expresa más así, la esencia de su hermosura queda en su olor, en sus rasgos bellos y putrefactos. Tus penunmbras son lo más hermoso de ti, no lo veas como tu condena, oh alma amiga. Míralo como lo que nos unió entre tazas de café mal colocadas a nuestras narices. De alguna manera, mis verdades se sienten cómodas contigo, mis augurios y buenas nuevas serán los primeros en tus oídos."
"Es una dicha inmensa esta. Entre versos y palabras hermosas has descrito una maravilla que quizás exista en mí y no quiero ver. Pero como rosa marchita no quiero malgastar mis eternos "últimos" suspiros en mí. Expreso ante ti mi gratitud por tanta bondad y confianza. No es como si fueran nuestras amistades tan amenas como las que nos esperan allá afuera de estas letras, pero son estas almas reencontrándose en el pesar de la otra. Cualquiera diría ¡qué desdicha la de estas pobres damiselas, incapaces de sostenerse solas entre tanto movimiento! Pero qué importa, si vos me entregas la llave de la cajita musical que esconde la perla brillante de tu alma y yo te honro con el mapa del camino que lleva a esta rosa marchita. Y entre sueños, honrada hermana, espero que encuentres, no soluciones, sino más penas que nos mantengan en pie, pues creo que es nuestro destino. Tal vez mejore, tal vez empeore, pero nunca cambiará y en mi egoísta morada me siento alegre de ello."
"Las cosas seguirán un nuevo viento, como mujer del mar te lo digo así. Tal vez sea esta fe que le tengo a las almas que aún luchamos en batallón por vivir con los pesares sin importar qué. Puedo contarlos en mi mente y no cambiarán con ninguna palabra seguirán en mi espíritu, ardiendo junto a esa llama, atándome al más reacio de estos suelos profundos. Y tú a la más alta copa de un árbol. Nos gusta arriesgar lo que podemos perder. Y por eso somos débiles, pueden llamarme pobre en voluntad y en fe. Siento que nazco ya que los versos solo flotan en mí, con rimas. Igual que notas musicales del triste artista esperando a su musa desvelarse entre notas envueltas en lágrimas secas de un mañana que ya pasó. Una rosa marchita y una perla olvidada somos las dos. Hacemos más que muchos seres existentes en este mundo de dolor."
"Más que muchos seres... Me pregunto en qué contribuirá esta conversación a quienes viven fuera de la fantasía. Pero no es de mi interés realmente. Entre líneas, logro ver reconciliación. No es resignación como los cobardes llamarían a esta dicha, es reconciliación que durará por unos instantes. Instantes que pueden ser segundos o años. No nos abandonará el pesar, estará latente en cada decisión que nos sea concedida tomar y como has dicho, arriesgaremos tanto que perderemos la cuenta de lo que fue nuestro y lo que no. Es y será como un sueño inconcluso en medio despertar. Realidad o fantasía, no sé, pero estimo la virtud que posees para expresar con facilidad lo que tu valiente alma desea. Débiles tal vez, ¡frágiles más bien!, pero leales. Leales al dolor que venga, al amor que surja, al clemente que se aleje y a las inagotables noches de perdición. Pensamientos. Sólo pensamientos y nosotras. Pero ¿queremos realmente cambiar? Yo no sé, me encuentro perdida y encantada en este cementerio de espíritus. Pero he de admitir que desearía ver llegar al que ponga más desorden en mi tormenta sin cambiar nunca lo que estoy destinada a ser."
"El destino, tal mal trecho camino, quisquilloso entre decisiones y ambiciones. Tal vez fue solo una palabra creada para hacerles creer que la vida estuvo y estará escrita. La realidad me parece más cruda y hermosa si me la imagino sin detalles de un futuro. Pero dudas vienen, dudas van. El dolor atormenta y ahí quedará. Bello es el último rasguño del dolor en el hombre, el hombre nos causa dolor a las almas. Acabándonos a mentiras y engaños de una realidad que irá bien si dejamos ir lo que somos con nuestros sueños más profundos. Extraño esos días en los que el dolor se dibujaba en tristes lienzos negros y tenías la tinta blanca del sudor, de los días sin dormir, de las estrellas. El dolor era hermoso porque era verdadero y se sentía al conocimiento. Ahora es una mentira retorcida jugueteada a la desgana de personas que deciden acabar con nuestros deseos. ¿Y qué es un alma sin deseos? El susurro de un viento."
"Un alma sin deseos no es más que nada. No hay fuerza, no hay motivo, no hay esencia... Pero ¿somos las únicas? ¿Por qué no aparecen más? Si vos extrañas aquellas fotografías del alma, yo extraño las canciones del maltrecho violín entonado por las raquíticas manos del esqueleto en que se convirtieron mis recuerdos. Fue difícil dejarlo solo, entre las tristes cascadas de sangre y los agrietados suelos a los que se encontraba atados. Pero no sentí pena ni mucho menos remordimiento. Sólo soledad, el desgarrador vacío que dejan las almas libertinas en los corazones inocentes, dejando inertes mis sueños y los ojos que alguna vez brillaron más fuerte que el sol. Vacíos como lagunas sin sentido dando vueltas a nuestro alrededor, burlando entre bailes paganos las esperanzas que dejaron la duda de su existencia."
"Más muerte luego de inexistencia, sólo es una eternidad en el vacío secreto de un abismo. Es como encontrar un alma dentro de otra, he aquí de explorar la gran fisionomía de algo que el hombre pasa matando, pero que nunca ha sabido controlar. El alma sedienta de sangre y venganza, putrefacta en deseos nocturnos y sueños reduciéndose a escombros por la hipotermia que causa el encuentro entre dos mundos que no debieron encontrarse nunca. Aquí empieza el desfase del destino, me recuerda cuánto no existe y no quiero que exista. Nadie conoce los movimientos de mi pluma malhechora ensuciada en tinta negra caducada mejor que yo. Tristes movimientos que nunca parecen existir, y la inexistencia empieza a aparecer, como ese vacío en el universo. Un agujero negro que no existe nunca y que aparece en su propia ausencia."
"Quizá deberías arrojarlos al cielo y luego sumergirte en tus mares. Hay quienes morirían por descifrar la historia tras tu angustiada caligrafía y concederte sus parajes de imperfectos sueños para hacerte feliz. Sin embargo, sé que almas como la tuya no han sido concedidas con un nombre porque nadie ha de conocerte así, sino como quien existe y existirá a través de un pergamino indescriptible lleno de los secretos por los que la humanidad maldice cada segundo su ser."
"La fragilidad de nuestro ser nos permite indagar entre los pensamientos más sucios del mundo. Nos odian por saber sufrir de la manera más hermosa, nos odian pro escribir de la manera en que lo hacemos. Amamos con el sufrimiento a la par de nuestros antepasados muertos susurrándonos los secretos del ayer y los momentos del mañana en los alaridos que nos mandan en los aleteos de la mariposa rota de cristal. Revolotea ignorando su propia existencia creyendo que el espejo no es más que un mito y que ella no se reflejará, porque el cristal y el espejo no son lo mismo. El espejo te reflejará un cuerpo lleno de errores y defectos no importa por dónde los pintes, mientras que el cristal será el alma de los espejismos matutinos de la agonía subrayada en la mente más inquieta que se desveló en la búsqueda de su esencia."
"Espero encontrar tan maravilloso cristal allá donde quiera que vaya, para recordar quiénes están tras de mí, susurrando canciones olvidadas que contienen la verdad de nuestro ser. Alguna vez me pregunté ¿qué se sentirá cantar aquellas canciones? Pero entonces descubrí que mientras no mire en el interior del capullo marchito, no seré digna de caminar con la muerte cantando nanas melancólicas en un camino más oscuro que el segundo antes del amanecer."
"La muerte igual que Don Quijote, sólo recobra la cordura para morir, y qué se le hace a la muerte rencorosa del día, si le encanta la oscuridad, se embriaga en ella con una sonrisa esquelética que le acentúa justo en los huesos, y nos muestra esa hilera de dientes castañeando por su próxima resurrección. La muerte también muere, cuando el día vive. Deambula por las calles recogiendo esas almas que se perdieron y no escaparon de su aullido encantado. El soneto de la muerte se hace melancólico a las almas vivas pero tú, mujer sin identidad ni autoridad de los demás sobre ti, eres esa alma que muere de a cada paso estando entre los vivos, deambulas viva en una muerte que murió hace siglos y quiere suicidarse en este tiempo equívoco."
"Quién fuera poeta para describir tu bendita comprensión. La muerte se suicidará, sí, durante siglos y siglos hasta que algún día desista ante nuestra piedad para con ella y se deje tomar de las manos. La guiaremos en su rumbo mientras los muertos entonan la música del pésame. Es en ese entonces que nuestro rumbo cambiará, ya sin la muerte agotada de su labor y nosotras penando entre tumbas."
"Y bailaremos desdichas con los esqueletos sangrientos entre tumbas, un lugar donde la vida y la muerte no aparecen. Donde sólo se existe y la vida no acaba, no empieza y nunca termina. Un lugar donde la muerte olvide el dolor de una labor que debe disfrutar sólo por el horario que le concierne entre tiempos. La muerte sólo desea vivir su muerte sin ninguna resurrección, desea olvidar los largos paseos que la incomoda y atormenta. Es la única oscuridad que le revoca pesadillas, esa la oscuridad donde todos somos libres menos ella."
"Es tan profundo ese pensamiento como los surcos que esconden la capa de la mortal muerte. Qué irónico. El ser que tiende su mano para llevar a los que ya no pertenecen a este desdichado mundo, debe ser castigado también por su propia labor... O como he interpretado debe ser congratulado y dar paso a la siguiente mano que portará los designios de un Dios."
"Y Dios bendiga tu mente, porque deseas una muerte junto con la muerte. Hermana de letras y fe. Rosa marchita, iracunda me despido. He de escribirte mañana en caso de noticias buenas. Te deseo ver en sueños, deseando una buena noche e inclusive una madrugada."
"Muchas gracias por tus gratos deseos, hermana de letras y penas compartidas. Como digo: mañana será otro día si sigo viva."
Y es así, como dos mujeres comparten sus penas.
Esperanza.