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15 ene 2017

Entre gatos y libros.

Dicen que el 2017 es un nuevo año para hacer las cosas bien y que la prosperidad viene garantizada por las estrellas, el destino o lo que sea que lo garantice.
Digamos que empecé bien el año, digamos que tengo esa esperanza de que sea uno muy bueno, digamos que he iniciado mi camino del desprendimiento.
Digamos, simplemente, que es un buen año.
Entre gatos y libros me di cuenta de que muchas veces cursé el camino equivocado (para mí, porque para el resto era adecuado) simplemente porque tenía miedo al que me pertenecía. Soy distinta al resto y cada uno de ellos, los que conforman el resto, son distintos a los demás y a mí. Por lo tanto, ¿qué hacía recorriendo un sendero que no era para mí? ¿Qué hacía caminando cuando mi cualidad era volar? Era como la anécdota esa del pez que intenta trepar un árbol; ante los ojos de los demás, es obvio que el pez pertenece al agua, pero al pez le han enseñado que tiene que trepar el árbol como el resto.
Cuando estamos dentro de la burbuja, somos incapaces de ver nuestras capacidades y solo vemos nuestras limitaciones; los de afuera pueden verlo claramente, simplemente deciden no decirnos porque ellos también viven en burbujas y creen que eso está bien. ¿Por qué? Porque así hemos sido enseñados.
Yo rompí mi burbuja y me caí, y aún sigo cayendo, pero bueno, dije que mi especialidad es volar así que una y otra vez lo intentaré hasta que logre abrir las alas de verdad y emprender el vuelo.
Entre gatos y libros ha nacido un nuevo porvenir para esta servidora. Con el deseo de salir adelante de este círculo vicioso de malas enseñanzas y costumbres masoquistas, anhelo para ustedes la misma satisfacción de romper la burbuja y caer sobre la nube de sus aspiraciones y sueños.
Con afecto, Esperanza.

12 mar 2016

La balanza.

Estar en una relación no es nada fácil. Todos llegamos a ilusionarnos con la feliz idea de los hermosos sentimientos que nos provoca la otra persona, y lo maravilloso que es pasarla a su lado y saber más sobre él o ella. Pero después de nueve meses de conocerse, todavía no somos capaces de atisbar todo lo que esa persona piensa, siente o más importante aún, es.
Como seres humanos, somos tan distintos e inmensos en nuestro interior que ni a nuestra propia palma de la mano la conocemos en su totalidad. Literalmente somos universos contenidos en un cuerpo dado por la naturaleza. Somos inmensos y pequeños a la vez.
Pero que no se nos suba a la cabeza...
Entonces, ya establecida esta parte sobre nosotros mismos como seres individuales, viene la parte en la que dos personas se complementan como uno. Y no necesariamente será el matrimonio porque no siempre nuestra otra mitad está representada en la persona con la que nos casaremos. Están los hermanos, los padres, los amigos, ¡están todos los demás!
Pero en este caso sí hablaré sobre ese ser del que nos enamoramos. 
Después de poner los sentimientos sobre la mesa y decidir ser una pareja, el camino no termina ahí. Al inicio tiende a ser mucha adrenalina y algo de timidez porque aún somos dos desconocidos caminando hacia una aventura que es el amor, pero al pasar el tiempo, vamos revelando nuestra esencia y lo que conlleva convivir con el otro. Entonces aparecen los desacuerdos y las contrariedades; después de todo, somos mundos distintos. Dar por sentado que sabemos todo de la otra persona resulta inútil si queremos vivir en armonía.
Y he aquí por qué me parecen interesante las relaciones amorosas: incluso habiendo pasado diez años, cada día descubriremos algo nuevo de ese ser. Por lo que nos tocará decidir, si deseamos seguir con él o ella, o si dejarlo. 
~Seguir con esa persona a pesar de haber visto el lado que menos nos gusta requiere de sacrificio y de callar una parte de nosotros que está en desacuerdo para poder complementarse, porque tengo la teoría de que no somos 1 + 1 = 11, sino 1 + 1 = 2. Sé que parece absurda la representación, pero en mi mente no es así. Lo planteo de esta manera: si fuéramos como el primer ejemplo, nos mantendríamos intactos al inicio y al final del camino, solo unidos a alguien más (un igual no tan igual). Pero no. Somos como el segundo ejemplo, porque al unirnos a ese ser (¡por Dios que no hablo necesariamente de matrimonio!), cambiamos nuestra estructura para acoplarnos. El dos en nada se parece al uno de la sumatoria, porque tampoco nosotros nos pareceremos al que fuimos en un inicio. ¿Y por qué? La respuesta está entre una de estas líneas: sacrificio. En el momento que decidimos seguir en pie con la persona amada a pesar de sus errores y defectos, sin escatimar aquello que no conocíamos y que hoy nos muestra la realidad de la imperfección, nos hemos entregado a la metamorfosis del uno por el dos.
Y es ahí cuando decimos que un amor nos dejó marcados...
Pero sacrificarse es de valientes, porque no es <<darlo todo y no esperar nada a cambio>>. ¡Claro que esperamos algo a cambio!, y es lo menos egoísta del mundo: ser comprendidos, ser escuchados, ser transparentes hacia el otro. ¿Pero cómo? He aquí mi percepción: sincerando nuestros sentimientos; algo así como: "acepto esta parte de ti, pero entiende cómo me hace sentir", porque sino, ¿de qué sirve amarse tanto si no se puede ser franco cuando lo amerita?, ¿de qué sirve guardar una herida tan peligrosa que pueda agrietar las bases de la relación? Además, siendo honestos con la otra persona, le damos la libertad de poner en la balanza lo bueno y lo malo, y así él o ella estará en el derecho de hacer lo mismo con nosotros. Es, a lo que yo llamo, complementarse. Una decisión de sabios, pero como digo, que sólo los valientes pueden escoger.
Algo así como ser agua y semillas de cafetos y convertirse en café.
~Por otra parte, podemos dejar a esa persona. Si no me gusta cómo me hace sentir esa parte de él o ella, simplemente tomo mi camino y no insisto más. Sigo siendo el uno del inicio, con la disposición de encontrar a otro uno y, unirme en un once o, metamorfosearme en un dos. Eso depende de cada quién.
El punto es que, estar en una relación no es fácil. Es dejar nuestra zona de confort y mudarnos a otra; es cambiar la rutina y aventurarnos a cosas nuevas; es enfrentarnos a situaciones desconocidas y salir vivos de ellas; es conocer y aceptar, respetar y comprender, pero más que todo: nunca desistir. Porque somos dos mundos uniéndose, y de esa colisión, tal vez dolorosa, tal vez hiriente, siempre se puede sacar algo bueno.
Esperanza.

13 may 2014

Ingrato amor.

No sé qué le hice al amor.
Suena trágico viniendo de una estrella recién nacida que aspira ser parte de una constelación, pero así es. Y creo que es bueno que todos tengamos nuestros momentos trágicos; éste es el mío.
Pero bueno, aún no sé qué le hice al amor.
Hace un tiempo creí estar enamorada de alguien, y hoy descubrí que estaba enamorada de la idea de amar. Es lo más lógico que me han podido decir con respecto a esta situación que melancoliza mi corazón, por lo que la considero la primera definición en el diccionario de la biografía de mi corazón: estoy enamorada del amor.
Decía que estuve engañada con esa idea de querer a alguien hace algún tiempo y entonces doblegué ante la culpa y la tristeza y permití al frío abrazarme.
No soy una persona fría, soy muy amorosa. Pero ya no sé cómo aceptar el amor que merezco y no creo merecer.
Soy fuerte (como el gatito que camina torcido cuando aprende a caminar) por lo que recogí a mi corazón y pegué sus piezas en un mosaico.
Y esperé.
Pero entonces lo dejé expuesto ante el engaño disfrazado de encanto (muy redundante) y éste tenía manos resbaladizas, muy inseguro para mi insensato corazón.
Se rompió otra vez.
Y así.
Así seguirá por siempre, creo.
Ojalá algún día alguien se ponga guantes antes de sostener a mi maltrecho corazón. El pobre siente como si tuviera años de caídas encima de sus frágiles coronas. Y aun así sigue sin ser débil.
La luna se ve enorme, pareciera que fuera a dar un concierto con las estrellas.
Dicen que Cáncer es un signo lunático, y bueno, tal vez por eso estoy escribiendo esto hoy, en una noche de Luna Bella.
Mi última bendición para todos: amen el amor aunque al que llamen amor no les devuelva la mirada.
Esperanza.

Confianza..., constancia.

A menudo aparecen personas en mi vida con el afán de sorprenderme. Tal vez no sea la única que piense en ello; a la final resulta interesante analizarlos a cada uno.
Estas personas que de la nada se integran a mi vida tienen la capacidad de dejar enseñanzas o de reafirmar algunas de ellas, como la más común (y por lo tanto, la que debería tener más en cuenta): no confiar en los demás.
Sucede que cuando entablas un lazo con estas personas, surge la impresión de que es irrompible y por lo tanto será respetado. Sin embargo, a todos se nos suelen escapar los secretitos "bien" guardados.
Y aunque eso es una cosa que le puede pasar a cualquiera (creo que hasta mi madre ha de haber contado una de mis anécdotas incontables), hablar de los demás y en especial de con quien haz creado un lazo no es correcto.
Se puede decir que dar una opinión es muy distinto. Pero si nos referimos a opinar de alguien, el contexto varía según la perspectiva: una cosa es decirlo a quienes no corresponde, a espaldas de quien se habla y otra cosa diferente es decírselo a la persona que corresponda. Entonces ahí realmente se está dando una opinión y se demuestra la sinceridad de cada ser.
La verdad es que pensar en que no hay en quien pueda confiar en lo absoluto me marea. Me siento vacía porque mi idea se vuelve irónica y me juzga a mí misma; si yo no confío ¿deben ellos confiar en mí?
Hace poco rescataron de mí el hecho de que ya no hablo tanto como antes, y no me afecta pues me siento más cómoda escuchando. Aunque sí es cierto que cuando hablo, ya no son cosas tan inteligentes como las que desearía escuchar de mí.
Sin embargo, lo que sí me afectan son mis pensamientos. Ya no se escriben solos como antes. Ahora se juzgan a sí mismos como si el prejuicio tuviera el derecho de autoeliminarlos.
Este señor prejuicio ha creado toda una tiranía en mi interior.
Como ser pensante que no desea ser pensado, el mismo pensamiento hace que desconfíe de mi propia capacidad emocional. Y es por eso que ahora callo.
Ya no pienso tanto..., creo.
Pienso demasiado. Pero pienso tanto que ya no sé realmente qué es lo que estoy pensando.
Y callo.
Me he convertido en una cajita de secretos. Tengo el candado y manejo la llave a mi manera. Sólo se abre cuando alguien necesita ser escuchado y se cierra cuando las palabras han terminado de brotar de sus interiores.
Entonces no pueden confiar en mí, porque sólo escucho y callo y, aunque no digo a nadie más lo que guardo, voy almacenando mucho.
¿Entiendes?
Pero me gusta así. Si he de pensar de nuevo, que sea en una solución al problema más grande que hasta ahora no he podido resolver: en qué confiar.
Sorprendente, hasta ahora no ha figurado mi corazón en este texto.
Esperanza.

7 abr 2013

"Pidió una hamburguesa, dos helados y cinco chocolates"

Hola. :)
Hoy tengo la leve corazonada de que la inspiración va a regresar a mí (no creo que "corazonada" sea el término que deba usar para describirlo). Sucede que el día está oscuro, hay viento y huele a tierra húmeda, lo cual es perfecto para escribir (al menos para mí).
Sin embargo, antes de empezar a re-leer las historias y corregirlas, tengo algo que comentar aquí. Primero debo aclarar que me gusta mucho conversar y que me agrada conocer a las personas y sus historias mediante ellos y no por terceros. Pero por desgracia, no siempre tendemos a escuchar sus verdades a través de sus labios, sino de estas otras personas que no tienen algo interesante que hacer con su vida y se ponen a inventar muchas más cosas que los asiáticos y alemanes juntos (claro que estas cosas no tienen ni oficio ni beneficio, como dice mi madre).
Últimamente he estado escuchando chismes que incluyen a mi gente, y como es de esperar, no me simpatizan en nada porque simplemente son cosas que ni siquiera yo estoy enterada de que han sucedido, y es que nada de eso es cierto. Lo que me parece irónico es la forma en que lo dicen, ¡como si ellos hubieran estado en el momento exacto que ocurrió! Dios, esa imaginación que le das a esas personas para inventar chismes dámela a mí para escribir más historias. Me entristece que esto ocurra, porque sé que no soy la única que ha estado implicada en este tipo de cosas, y se siente tan desagradable.
Pero después de haberme molestado decidí dejarle de tomar importancia y hacer oídos sordos. Sé de ante mano que las víctimas de estos chismes tienen la conciencia limpia y yo también y eso me basta para seguir adelante.
Aun así, eso no significa que tengan el derecho de inventar y exagerar lo que se percibe de cada persona.
Esperanza.

PD: Disculpen que el título tenga que ver con comida, ¡pero qué exageración! Yo nunca pediría tanto.

2 abr 2013

Por la comodidad del humano.

I'm on a highway to hell... *aparece Hope bailando*
Hola, mundo.
No, no vengo feliz. Por más
que ande bailando por la casa y cantando graciosamente, en realidad estoy triste y ofuscada, pero más que nada molesta. Sucede que mi señora madre trabaja fuera de la ciudad y ya que no podía quedarme sola en casa decidí acompañarla. Tenía planeado que fuera un bonito día y lo que se deriva de ello, sin embargo hasta ahora mi mañana ha sido catastrófica.
Fuimos a almorzar a uno de esos restaurantes que hacen quedar muy bien a la ciudad por su excelente gastronomía, y todo iba bien hasta que vi a una perrita (de uno o dos años) maltratada y hambrienta merodeando por el lugar. Sé que hay millones de animalitos así por las calles y es lo que más me duele, pero continuando con mi relato, yo no podía comer por el nudo en la garganta al verla y pensar en los tantos seres que existen y que no tienen un cálido hogar o alimento, por lo menos, y no voy a negar que se me rodaron las lágrimas, porque sí es cierto que soy llorona. El señor que nos sirvió vino y espantó a la perrita, enojándome, y como no soy de las que se quedan calladas, cuando se acercó a la mesa a retirar algunos platos diciendo: "Con permiso, voy a retirar esto. ¡Oh!, es que uno tiene que pedir permiso y ser cordial con sus clientes", le respondí: "Y así como tratan a los humanos deberían tratar a los animales". Mi madre sonrió ante mi respuesta apoyándome, pero el susodicho se había ido haciéndose el sordo. Mi madre es como yo en ese sentido, entonces me dijo: "Ve, ponle en una servilleta algo de tu comida y déjale para cuando regrese", y así lo hice. Se me alivió tanto el corazón al verla venir hacia mí en busca de su comida del día, pero entonces este hombre regresó a botarla del lugar. Mi madre le reclamó y él se excusó con que "los clientes se molestan con los animales que merodean los restaurantes". ¡Dios!, ¡y los rayos de Thor! ¡Como si los animales no tuvieran el mismo derecho de nosotros de compartir este espacio y alimento!
Juro que me lleva Hades, pero de las iras. En cualquier teoría, ¡en cualquier libro!, los animales siempre vivieron aquí antes de que nuestra perversa mente se desarrollara convirtiéndonos en "superiores", y así, ¡y así les quitamos el pinche derecho a vivir en paz! No pues, no me entristezcan con esta noticia, con razón Aurora quiere desaparecer a tanta basura que hay en el planeta.
No con esto quiero decir que todos tengan animales y se obliguen a quererlos, porque comprendo que a todos no les gustan los animales, como a mí no me gustan todos los humanos, pero al menos demuestren un poco de respeto y cordialidad por la vida, más bien ¡equidad!
Es que por Jashin..., si miraran sus ojitos, su triste cuerpo desnutrido y golpeado, su colita siempre moviéndose y su corazón latiendo a la espera de una caricia, de una amable mirada que les alimente el alma, comprenderían a lo que me refiero... Sí, me comprenderían muy bien.
De pequeña me enseñaron que nos llamamos seres humanos por eso, por nuestros sentimientos, nuestros valores, nuestro humilde corazón, pero los miro al rostro y me pregunto: ¿eso es lo que realmente somos? Yo no quiero ser así. Agradezco a Dios por haberme hecho así, no perfecta ni bonita, pero sí con un corazón amable para con todos los animales y plantas, ancianos y bebés. O más bien para las almas humildes y nobles, para quienes lo merecen. Y agradezco también por la suerte que tienen mis gatos de vivir en paz conmigo y por esas personas que respetan la vida de todos.
Esperanza.

16 feb 2013

Inaceptable.

Lindas madrugadas para todos.
Estaba a punto de irme a dormir cuando leí algo en mi teléfono y ¡pum!, me enojé. Sí, si, me volví a enojar y eso no es tan común en mí, pero esta vez tengo razones para justificar mi molestia: sucede que una chica (según su amigo) tiene dueño, es decir, novio. ¡¿PERO QUÉ?! Ni que las mujeres fuéramos animales u objetos de los cuales los hombres pueden hacer honor de ser dueños. No señores, eso nunca permitiré en mi alocada existencia. Las mujeres nunca tendremos dueños, así como ustedes no tendrán dueñas.
Y sí, soy feminista. Es decir, ¿cómo se justifica a ello? Al decir "dueños" están privando a una persona de libertad de expresión y decisión. Ni sus madres se creen dueñas de sus vidas, ¿un chico lo va a ser?
Punto final a mi corto post. Necesitaba desahogarme para poder dormir.

¿Qué estarán pensando?

Hola.
Hoy hace un sol tremendo (aunque no tan fuerte como los días anteriores) y mi ánimo es pésimo, pero no es algo que realmente interese. Soy adolescente, y alguna nimiedad podría estar pasando por mi mente.
¿Se han preguntado alguna vez qué será lo que las personas que caminan por las calles han de estar pensando en esos momentos? Yo sí.
A veces me gusta asomarme al balcón o cuando voy sentada en algún transporte y mirar detenidamente a las personas que están alrededor, observar sus gestos e intentar adivinar lo que por su mente ha de estar pasando. Y es que es increíble hacerlo porque se derivan tantos pensamientos. ¿Cómo serán sus vidas? ¿Alguien les ha de estar esperado en casa? ¿Su sonrisa se debe a algo que acaban de ver? ¿Estarán orgullosos de quienes son? ¿Lograron lo que de pequeños querían ser? Son demasiadas preguntas que me suelo hacer y es gracioso intentar responderlas sin conocer a la persona a la que miro.
Es ponerte a divagar en que no eres el único protagonista en este mundo... Hay muchos más que se adueñan de su día a día tratando de hacerlo increíble o de sobrevivir a la rutina, pero es mucho mejor dejar de escribir en nuestro libro llamado "vida" en primera persona para, por un momento, escribir en tercera persona lo que vemos de los demás. Y con esto no me refiero a investigarlos detalladamente (¡chisme!), sino a imaginar historias, a fascinarte de lo grandioso que puede estar siendo tu día a día a diferencia del de otros, o agradecer la sonrisa que acaba de aparecer en el rostro de aquel individuo al que no conoces pero que te ha contagiado con su felicidad. A mí me gustan esas sonrisas, especialmente la de los ancianos y la de los niños: son angelicales, puras y contagiosas.
Y retomando el tema... Tiene otra ventaja: dejas de pensar en ti mismo, en tus problemas y en esas cosas que te detienen y empiezas a mirar a los demás. Es como abrir los ojos a la realidad y darte cuenta de que hay muchas maneras de encontrar una salida a cualquier situación. Es creer en que si los problemas fueran imposibles de resolver, no habrían tantas personas caminando por la calle con gestos tan serenos.
Me inspiré. Y eso que ando molesta. ¡Sí, molesta! Pero no me quedaré a chillar, iré a asomarme a la ventana, miraré la puesta de sol y a las personas que pasan al frente de mi casa y disfrutaré la hermosa vista que un sábado de caluroso invierno me brinda hoy.
Con cariño, Esperanza.

14 feb 2013

Febrero Catorce.

Hola mundo.
Bonito día, ¿no? 14 de febrero. Ya imagino cuántos han de estar abrazados a sus amores o divirtiéndose con sus amigos. Yo estoy esperando que algo interesante suceda en este día, mientras tanto me pongo a escribir aquí.
Hace un momento estaba revisando el twitter y un grupo de noticias literarias al que sigo había puesto un tuit con una página que me pareció interesante, más por el tema de lo que se hablaba que por la imagen. Y decía "¿qué fue primero: la literatura o el amor?".
¿Sabes?, ese título impacta. Es como preguntarse qué vino primero, si el huevo o la gallina (y sigo defendiendo la teoría de que la gallina vino primero, pero podré hablar de ello otro día), y plantearse la idea dejando que fluya a nuestro alrededor confundiéndonos, llevándonos a laberintos de extraños pensamientos y llegar finalmente a una conclusión.
Entonces... ¿Quién fue primero?
Leía sus exclamaciones y el autor dejaba el debate abierto para los miles o millones de corazones que quisieran expresar su conclusión ante este tema. Y en mi opinión...
...La literatura fue primero.
Vivo en este siglo XXI y el significado de amor es algo contradictorio. «Te pertenezco y me perteneces», «Te quiero pero no te soporto», «Eres raro», «Lindo», «Hola y adiós». Está bien, admito que son demasiadas contradicciones lanzadas al azar, pero tienen un fin: confundir, porque eso es lo que el significado de "amor" hace hoy en día: confundirnos, marearnos, hacer que cambiemos nuestra forma de pensar mientras nos dejamos influenciar por la teoría de cada individuo sobre el amor. ¿Y lo que nosotros pensamos? ¿Lo que nuestros antepasados nos dejaron de enseñanza?
Sopesamos todas las historias que hemos escuchado, la vida de otros, nuestras propias vidas y llegamos a la conclusión de que el amor es sólo un mito (lo que vuela a nuestro alrededor son ilusiones), un mito que la literatura inventó para hacernos felices mientras leemos, para hacernos soñar con lo que sólo existe entre letras y pensamientos. Así es... Y si alguien me dijera que en el siglo II o XIV el amor fue verdadero, sólo tengo una respuesta: "yo no nací en aquella época".
Y no pretendo que con mi respuesta dar la imagen de que soy una amargada resentida con Cupido y sus hermanos. No, más bien lo contrario. Claro que existió amor antes, en cualquier siglo, en cualquier etapa del Renacimiento, o antes de Cristo, pero en escritos, en la imaginación de alguien. Y claro que soy una romántica empedernida, claro que sueño con el amor y que adoro las canciones esas que hacen suspirar ante un recuerdo o una imagen, pero si el amor existe fuera de libros, de escritos, de poesías y música... es amor de madre. El único, sincero y puro.
Y esa es mi conclusión. Seré feliz con esta perspectiva hasta que alguien logre cambiarme de idea.
Con cariño, Esperanza.

PD: Aquí el link del blog. http://blogs.elcorreo.com/divergencias/2013/02/13/que-fue-antes-el-amor-o-la-literatura/

30 ene 2013

"Ya qué..."

Hola, señores humanos del planeta Tierra.
Vaya..., enero está por terminar y yo aquí sintiéndome romántica por el ambiente; ya saben, lluvia, noche, el dulce olor a tierra húmeda, música suave y melancólica. Perfecto para escribir, pero lo dejaré para otra ocasión. Hoy sólo quiero adueñarme de este ambiente y ser yo la protagonista de mi noche.
Y bueno, sucede que empecé a recordar momentos -alegrías y tristezas, molestias y estupideces- mientras escuchaba una canción. Ya saben, la música trae tantas memorias. El punto es que aunque quería escribir romanticismos en mi agenda, surgieron las ganas de escribir sobre algo que las mujeres solemos decir cuando estamos decepcionadas o desilusionadas por alguna causa a la que ya no le encontramos solución. En mi sociedad estoy acostumbrada a escuchar "ya qué..." con un suspiro enternecedor. 
Y ese "ya qué..." tiene muchos significados, pero casi todos llevan a lo mismo. Quizás no me ha pasado a mí, pero hay momentos en los que anhelamos algo con tal desenfreno que parece ser nuestro único sueño por el que vivimos, algo por lo que deseamos luchar, y en ocasiones hasta lo hacemos con tanto esmero, sintiendo que cada acto ayuda a que lo consigamos. Pero no siempre el destino está de acuerdo con que eso suceda, y a pesar de nuestro esfuerzo no pasa lo que queremos que pase y nos convencemos de que ya nada podemos hacer, de que no conviene y suspiramos rendidas.
Y aun así, no estamos del todo convencidas con eso de que no nos conviene y que por eso no sucede. Tan sólo es desilusión lo que sentimos y pocas ganas de seguir otro sueño o meta. Sé que cuesta recuperarse de ello y seguir adelante (aunque nuestro deseo haya sido pequeño) pero nunca es imposible.
Sin embargo, un "ya qué..." no significa que las cosas queden ahí, porque no hay fe más fuerte que la que nace del corazón, aquella que es capaz de mover montañas -como suelen decir-, y llevarnos a nuevos mundos. Pero la fe no debe ser malgastada en cosas que no valen la pena y que sólo hieren más al corazón. ¿Se imaginan? Sería como si el corazón diera todo de sí por algo que a la larga no da ni un poco de satisfacción, sólo dolor. ¿Y entonces? Nace el miedo de confiar y dar todo de uno mismo a cualquier persona, animal o sueño. Pero no es culpa de nadie, ni de nada, sino de nosotros mismos, porque no sabemos cuándo es necesario dejar de darlo todo a la nada.
Sé que el corazón es un órgano vital para la vida, pero hablemos del corazón espiritual, ese que "duele" cuando nos lastiman, aquel que es cegado por sentimientos (al que tristemente solemos echar la culpa de todo) y que en ocasiones termina estrellándose. Pero en tal caso, para evitar que eso suceda, nada mejor que la razón lo tome de la mano y lo guíe (y que no sea la locura, porque muchas veces terminaremos pagando los platos rotos).
Supongo que no sólo nos pasa a las mujeres, los hombres también han sido víctimas de esta sensación, pero esta ocasión me refiero al género femenino por el hecho de que nosotras solemos ser más expresivas con este tipo de cosas. No digo que sintamos más que los chicos, porque no es cierto, todos tenemos la capacidad de sentir con la misma intensidad, pero las mujeres somos más abiertas con respecto a las emociones que los hombres.
Corazón, mente, desilusión, sentimientos. Y muchas bendiciones para todos.
Con cariño, Esperanza.

14 nov 2012

Confianza: ser o no ser.

Sinceramente..., pensaba iniciar este post hablando de la hipocresía ya que es un tema que me tiene realmente intranquila y tenía que desahogarlo. Pero ahora siento otra necesidad por expresar, algo que en verdad me martiriza día a día, algo que es realmente difícil de construir o quién sabe, tal vez para personas como yo es bastante fácil. Sí, hablo de la confianza, eso que muchos comparan con un borrador, pues, con cada error se va reduciendo.
Se podría decir que soy una persona a la que pueden convencer fácilmente, siempre y cuando los sentimientos del otro lleguen a mi corazón de niña, lo cual sucede la mayoría de las veces. Y pues, es tan sencillo para mí confiar en las demás personas, que sólo es necesaria una sonrisa o un "para eso estamos los amigos"... o debo admitir que hasta una mirada o un gesto que me brinde basta para que esa persona se haya ganado mi confianza entera. No tengo ningún problema con contarle a alguien algo y escuchar sus consejos. El punto es que, a pesar de que me llegasen a fallar, yo seguiría confiando. Me gustan mucho las segundas, terceras y hasta las millonésimas oportunidades. Darlas, especialmente, ya que de cada error vamos aprendiendo y siempre podemos seguir intentando para ser mejores. Y es que tampoco me siento herida cuando, según mi perspectiva, me fallan o decepcionan... o no mucho, pero no es suficiente como para que llegue a guardarle rencor a alguien, o siquiera: odiarlo. Me gusta mucho pensar en que si trato a las personas de una manera, es porque me complacería que me tratasen así. Y en ello incluyo a la confianza.
Pero cada individuo es diferente. Y cada quién tiene su forma de pensar, única y especial: no todos brindan su confianza en bandeja de oro a la primera persona que les sonríe.
La verdad es que a penas tengo dieciséis años, tengo la apariencia física de una niña de doce o trece y una mente que puede llegar a ser madura, como la de alguien que tiene mucha experiencia, pero sólo cuando estoy sola, cuando puedo conversar conmigo misma por las madrugadas, porque en compañía de los demás sólo soy una niña curiosa, sonriente pero muy ingenua. Y sucede que gracias a mi ingenuidad suelo equivocarme (con frecuencia, podría decir) y termino dándome cuenta de lo que he hecho cuando las palabras ya han marcado, cuando los hechos son imborrables y cuando las acciones se quedan grabadas como una película que nunca deja de reproducirse en la mente de los demás. Tal vez exagero y me encantaría que fuera así. Pero si ese no es el caso, con cada fallo que cometo voy poniendo en peligro la confianza que los demás pueden haber depositado en mí.
Es difícil, lo sé. Es... una presión asfixiante cuando, no muchas, sino las personas más cercanas a ti, esas que aprecias mucho y cuidas porque así te nace del corazón, esperan lo mejor de ti. Y bueno, supongo que lo complicado es cuando tus sentimientos, tus pensamientos y muchas cosas de ti están en medio de ambos, contrariando los ideales de los demás. ¿Hacer lo que te gustaría hacer, o complacerlos? No sé si el término 'complacer' esté bien empleado, pero mis palabras en este blog no tienen medida, realmente.
Como decía... Nosotros, los seres humanos, somos dueños de nuestras decisiones, somos los responsables de lo que hacemos, así que es derecho y hasta obligación seguir nuestros ideales; obviamente estoy de acuerdo con eso, pero suelo contradecirme por razones que yo creo lógicas.
Me gusta la cordialidad que me ofrecen las personas, el apoyo y el trato agradable del que soy partícipe, y sucede que, como mencionaba arriba, confío en ellos y les llego a guardar afecto tras una conversación. Por eso mismo es que la idea de perder la empatía que sienten por mí y la confianza que inspiro en ellos hace que busque mucho respuestas y acciones que no vayan a afectar el lazo construido. No es que tenga una máscara tras la que me oculte, sino que ya es algo en mí que, inconscientemente, sale a flote cada vez que conozco a alguien. No quisiera decir que es mi miedo a la soledad, ni tampoco el dolor que ya he experimentado tras decepcionar los que me hacen actuar de esa manera, soy yo y punto.
Pero ese es un grave error. Por agradar, por no decepcionar, por hacer feliz a los demás, no me doy cuenta de que lo estoy haciendo realmente mal. Creo que... he estado equivocada al pensar que mis errores son a causa de mi personalidad contraria a la de ellos. La principal falla es: no ser yo misma. No expresar mi opinión aunque no estén de acuerdo con ella. De ahí nace el grado de respeto que las personas me tengan, porque una persona que impone su opinión con humildad y sinceridad, aunque esté en lo incorrecto, es alguien que es digno de respetar por el mismo hecho de que defiende su pensamiento. Pero ¿alguien que afirma o sigue lo que sus cercanos le dicen, sin realmente sentir que es lo que desea, por temor a ser aislado? No creo que se le deba tachar de inmaduro, sin carácter o manipulable, aunque lo sea, o siquiera, aprovecharse de ello. Para mí, lo correcto, es hacerle comprender el error que está cometiendo y guiarlo por el camino correcto, pues es una persona ciega -porque no ve más allá de su miedo-, sorda -porque no escucha a su propia voz interna gritarle lo que debería decir o hacer- y muda -está más que claro que para sus propios pensamientos tiene un candado en la boca que le impide hablar por cuenta propia-. O, en vez de eso, es alguien que no tiene el valor suficiente para enfrentar sus temores y demostrar al mundo lo que es capaz de ser.
-Cuántas personas en este planeta callarán por miedos, ¡cuántos pensamientos que podrían marcar la historia del humano, sólo por la preocupación de no ser aceptados!-.
Entonces... La solución es guiarles, ¿no?
Sí... Eso es. Y no, según yo, esta vez no me he ido por las ramas, porque por el miedo a perder la confianza en los demás, he llegado a convertirme en una persona que calla. Pero es que es realmente triste cuando ese humano que te alegra, te aconseja o que se ha convertido en alguien de tu día a día deja de creer en ti. Recuperar la confianza de alguien es difícil pero vale la pena. Mas dejar de hacerte caso a ti mismo por no desilusionar mentes es, de verdad, una desilusión -valga la redundancia. Creo que de vez en cuando -no soy partidaria, en esta ocasión del siempre- hay que pensar en uno mismo, ¿cierto?
Empezaré a seguir mi consejo... Lo necesito.
Y bueno, como humana, por hoy he terminado. La noche recién empieza y tengo muchas cosas que contarle al cielo nocturno. (Y mucha tarea por hacer, también). Hasta aquí llego, queridos.
Decidida a ser mejor, Esperanza.

24 sept 2012

Musa's first love..

Siempre he escuchado decir a muchas personas: "un día podemos perder lo que más queremos", y la verdad es que.. como me sucede muy a menudo, no le doy importancia a estas oraciones por el simple hecho de que no  me ha pasado... Ahora supongo que debí haber escuchado.
Muchas cosas sobre el amor me confunden... aún. No estoy segura de su verdadero significado, no sé si alguna vez he amado, no sé si es sólo un mito como muchos afirman, o es un sentimiento que se alcanza con los años... ¿Amor? Sólo sé que mi corazón late muy fuerte, ya se han de imaginar...
Como todo ser humano, estoy aquí en la Tierra para experimentar muchas emociones, situaciones y sentimientos. Sé que no he vivido lo suficiente como para decir: lo he visto todo; pero admito que sí  me he enamorado.
Cabe mencionar que para los años que tengo (no son muchos, por cierto) ha sido la experiencia más linda y conmovedora por la que mi corazón ha pasado. Obviamente, ha tenido sus pro y sus contra, pero aprendí muchas cosas desde la perspectiva de unos ojos tiernamente enamorados. Al principio parecía que nunca acabaría, que sería para siempre; las noches se vuelven melancólicas pero románticas, y los días son perfectos para admirar el cielo azul, para sonreír y cantarle al mundo... Para compartirles nuestra alegría.
Experimentando esas emociones, deseaba que los problemas, las tristezas, o las demás situaciones no existieran. El mundo se vuelve colorido y algo dependiente del de la otra persona... Cada canción, cada película, cada imagen cobra un sentido propio. Nos quedamos vagando en esa línea de pensamientos donde sólo existe ese otro ser que nos complementa, y nuestros sueños llegan a tener nombre. Los suspiros y las miradas felices son inevitables, y qué decir de los momentos en los que no están juntos los corazones. Se vuelve trágico, pero la espera siempre vale la pena.
Sonrisas, abrazos, miradas cómplices, largas conversaciones hasta la madrugada, promesas, fotos, besos, recuerdos, regalos, un futuro anhelado... Estrellas.
Quizá me quedo corta de palabras, porque es más que eso... Además, para mí es extraño hablar sobre esta situación en mi blog, por lo que no soy tan detallista. Lo importante es que muchos comprenderán la inmensidad del sentimiento al leer estas palabras, y quién sabe, sonreirán, recordarán o tan sólo negarán; no los juzgo, cada quién es dueño de su forma de pensar.
Pero, como decía, también tiene sus contra. No todo suele ser alegría. Hay discusiones, hay desacuerdos, hay momentos en los que desearíamos ser más fuertes de lo normal para afrontar lo que se viene. Pero si se trata de dos, creo que ambos lo superarán JUNTOS a pesar de lo que suceda. Esa es la magia del amor ¿cierto?
Sin embargo -y a pesar de todo lo vivido- las cosas llegan a su fin. Creo en la eternidad, realmente, pero últimamente me aferro a esta ley de la vida. Como decía..., aún cuando puede parecer un cuento de hadas, o una experiencia hermosa, se acaba. Y en muchas ocasiones hay más de un corazón roto, sueños truncados y recuerdos hirientes, pero hay que aceptarlo (como me han enseñado). Y seguir adelante.
Dar libertad cuando hay felicidad es amor. Pero si ambos corazones se desean mutuamente todavía, es justo que se reencuentren, ya sea el destino o uno mismo el causante de esto.
Y si no llegan a reencontrarse... Vendrán más corazones que recojan los pedacitos del que se quebró, y se encarguen, con mucha paciencia y entrega, a poner las piezas en su lugar, aunque sería más reconfortante que fuera el mismo corazón que lo quebró, ¿no?
Para mí, un corazón roto no significa muerte, no significa miedo y rechazo, no significa resentimiento... Esas son las ilusiones rotas. Un corazón roto es una muestra de la fragilidad del sentimiento humano, que fue capaz de sentir algo tan inmenso como es el amor, pero creció tanto que se rompió en mil pedazos. Es que cuando el amor es mutuo, los corazones intercambian su esencia, equilibrando los polos, por lo que ser el único que guarde tanta ternura y pasión sin poder entregárselo a quien ama (porque este no corresponde) cierra sus ventanas y puertas, ahogándolo en su propia esencia.
Pero el corazón nunca deja de latir... Pese a estar en ese triste estado, sigue derrochando amor entre las lágrimas que derrama. Entonces, si nadie lo recoge, tendrá que superar el dolor para seguir viviendo la vida.
A mí me gustaría estar en la primera situación, en la que ambos corazones se reencuentran, y sinceramente, no he perdido mis esperanzas.
Una estrella aún me debe un deseo.
He llegado al final de este post con la última de mis lágrimas por esta noche rondando por mi mejilla. Es hora de darle un descanso a la mente y permitirle pensar con serenidad el día de mañana. A quienes leen esto, dulces sueños.
Con cariño, Esperanza.

21 ago 2012

Forgive me.

Hola mundo.
No sé si debería decir: disculpen por no escribir otros temas (mis historias y eso), y también disculpen que no las haya continuado, últimamente no tengo imaginación. ¿Será que llevo cuatro, cinco meses que ya no escribo? Para mí es demasiado. Extraño tanto usar los guiones largos, crear las emociones, desarrollar una historia, cautivarme en mi propio mundo. No lo niego, lo he intentado muchas veces pero lo único que consigo es prosificar un pensamiento sin coherencia alguna. Y prefiero mil veces cerrar la ventana de Word o mi cuaderno que escribir algo que no vaya a satisfacer mis expectativas o de los que me leen. Pueden llamarlo un capricho mío el querer escribir algo que agrade, pero -quizás- sólo mis amigos escritores han de comprender lo que siento en esos momentos en los que la inspiración toma sus vacaciones y la imaginación se encierra en un hotel con piscina, aguas termales y servicio a la habitación. Sí, sin ganas de nada. Obviamente, puedo escribir -aunque carezca de mis adorables recursos- pero al revisar lo que he elaborado, y al momento de postearlo, queda un vacío que sólo desaparece cuando el escrito queda como nosotros lo deseamos.
Y hasta ahora, busco la razón por la que la imaginación me ha abandonado. Estaba suponiendo que era por el colegio, pero las tareas no han estado tan pesadas. Recién en esta semana se me está complicando la existencia en la secundaria por los exámenes que empiezan mañana (debería estar estudiando) y los cuadernos que están en blanco (necesito un conjuro mágico para que se llenen solos).
Sin embargo no es eso. El colegio nunca ha sido gran impedimento para escribir, porque escribir es mi gran pasión (no sabría decir si antes o después del teatro, ambas son especiales para mí). Sé que hay algo más, tan sólo no puedo descifrarlo.
Así que... a los que me leen, disculpen la demora. No prometo escribir capítulos de las historias o fechas futuras, porque quizás me falle la inspiración. Pero sí hagan barra para que vuelva a crear pronto, eso sería bastante bueno para mí.
Y bien...
He estado pensando que, como a todo ser humano, se me ha dado la oportunidad de recibir muchos regalos en esta vida. Lo admito, son regalos realmente hermosos, dignos de valorar y que desearía conservar para la eternidad. Pero la vida no es sólo dar y recibir, hay que aprender y para profundizar las tantas doctrinas que la vida tiene preparadas para mí, debo cometer errores, errores que toda persona podría tener. Claramente, como cualquier individuo, tengo temor a las equivocaciones, pues se juegan muchas cosas cuando es momento de decidir.Y justamente esas cosas que tememos perder, son esos regalos especiales de la vida.
Los amigos.
Nuestras acciones no siempre serán erradas ni tampoco las correctas. Para nuestra desgracia, esto depende de la perspectiva de cada uno. Cada persona es un mundo aparte, con creencias, y personalidades distintas. No a todos les gustará lo que hacemos. Habrán quienes nos apoyen, quienes sólo callen y asientan, y quienes protesten; a quienes heriremos. Pero no somos perfectos. Y sé que todos esos ejemplos perdonarán nuestras acciones e intentarán comprendernos. Sin embargo, el alma tiene un límite para soportar todas estas decepciones que causamos. Y cuando se llega a esa barrera, es difícil que las cosas vuelvan a hacer como antes eran  (las personas pueden ser amables y comprensivas, pero no toda la vida soportarán desilusiones). Entonces, buscamos la manera de arreglar la situación, de recapacitar y no volver a cometer los errores. He ahí, el momento en que aprendemos una enseñanza de la sabia vida.
Algunos ganaremos experiencias, y conservaremos nuestro regalo por mucho tiempo más. Pero habremos otros que de tanto insistir en el mismo desacierto, aprenderemos la lección... perdiendo lo que más atesoramos.
Y duele. Duele más que las lágrimas que podamos derramar, duele más que nuestro triste lamento, hieren los recuerdos y le típico "¿y si...?", ese que tanto nos atormenta. Lastima y rasguña el alma, quebrantando los anhelos y las esperanzas, dificultando la tarea de levantarse de ese hoyo y continuar.
Hay quienes terminarán con esto, de una forma fatal. Sin mirar atrás y cegándose en su dolor. 
Guardo una sincera plegaria por ellos.
Y también estarán los que soportarán la pérdida y se decidirán a continuar, con el vacío en su interior, pero dispuestos a recibir un ápice de alegría. Me alegro por ellos, porque suelo decir que... «siempre habrá una estrella brillando en el oscuro firmamento», y el querer seguir es suficiente razón para ser premiado nuevamente, tan sólo hay que tener paciencia.
En mi caso, no sé cuántas veces me he equivocado, ni cuántas veces he hecho las cosas bien. Y eso no es lo que me interesa, tan sólo espero que después de que este vacío desaparezca de mi pecho, vuelva a caminar con la sonrisa que me caracteriza, ganándome, con mis acciones, lo que he perdido.
Debo decir...
Perdón por lo que no te ha agradado de mí -y no estoy siendo sarcástica ni irónica-, perdón por fallarte. Perdón por lastimarte, perdón por haberte decepcionado. Sólo perdóname.
Esta noche la luna se ve hermosa, aunque no está llena. A través de mi ventana me está transmitiendo la sonrisa que he esperado desde hace mucho (quizás esto suene ilógico, pero no para una persona tan fantasiosa como yo).
Mañana será otro día, y aunque me vuelva a caer, seré fuerte, y me levantaré.
Con adoración, Esperanza.

Pd: los equivocados también necesitamos apoyo, sino, no podríamos ser lo suficientemente valientes como para mejorar.

5 ago 2012

¿Qué puedo hacer?

¿Alguna vez les ha pasado que... quieren ayudar a alguien, pero simplemente no pueden? Esa impotencia increíble y el nudo en la garganta por las lágrimas de ira y dolor... ¿Les ha pasado? 
Si es así, quizás se sientan identificados conmigo en este momento.
Hay personas en este mundo que, con una fuerza increíble, logran introducirse en nuestros corazones dejando su marca, una realmente difícil de borrar. Es decir, de entre millones de seres habitando este planeta, ellos son quienes viven el día a día con nosotros. ¡Sorprendente! Podrían ser otras personas, pero no, ¡son ellos!
Y todo comienza de una manera común, una mirada, una sonrisa, un "hola", un estrechón de manos, un "¡ten cuidado por donde caminas!", un "disculpa ¿podrías ayudarme?", o hasta un "¿me podrías dar la hora, por favor?" Entonces, un sentimiento de simpatía se apodera de nosotros e inevitablemente la conversación se alarga..., sin ningún pretexto más que conocer a ese individuo y no estar solos porque ningún ser humano, aunque lo niegue, quiere estar solo.
Y lo que sigue, ya es cuestión del tiempo y las vivencias compartidas. Sin que nos demos cuenta, hemos encontrado un amigo, un hermano, una pareja. Una persona en particular que nos llega a conocer más que nosotros mismos, que sabe de tu pasado como si hubiera estado en él, que te apoya, te llama la atención, te aconseja, con la que te sientes en confianza de contar un secreto. Y tan sólo una mirada basta para saber si estás feliz, o triste. Si te incomoda su acción o si te emociona.
Para mí resulta grandioso e inexplicable, aunque para los creyentes de la reencarnación, el sentimiento de simpatía entre dos seres que recién se conocen se debe a la conexión entre sus almas a causa de vidas anteriores. Interesante ¿no?
El punto es que, nos hacemos inseparables de esas personas. Conocemos de su vida, de su dolor, lloramos sus pérdidas, sonreímos sus logros, vivimos alegrías, peleas, unión, depresión, y momentos inolvidables que vamos guardando en el álbum de recuerdos que nuestra mente conserva en algún recóndito lugar. Nuestro corazón se llena de paz...
Pero no todo es felicidad, como lo decía, y lo sé. En ocasiones llegamos a un punto en el que sucede algo que lastima a ambos seres, y los hace partícipes de una discusión sin límites. Ni las propias palabras pueden ayudarnos a solucionar este conflicto. ¡Es.. complicado de explicar! Cuando algo molesta a esa persona acerca de nosotros y, la distancia y las circunstancias son factores que nos impiden arreglar el problema, es difícil no sentirse impotente.
De la noche a la mañana las cosas cambian, y nos preguntamos: ¿qué sucedió? ¿Qué cambió? Y más que nada ¿por qué? Sin embargo, no encontramos respuestas porque lo único que solemos escuchar de esa persona es "tú sabrás tus errores". Pero estudiamos nuestro comportamiento, y no encontramos algo que -según nosotros- pueda lastimar a ese ser especial. ¿Entonces?
Insistimos, cegados por el dolor de saber que podemos perder a esa persona, y lo único que logramos es distanciarnos más, si es que no lo arreglamos.
"No quiero saber nada más de ti".
Las palabras más dolorosas que he podido escuchar. Y ahí parece terminar todo. El mundo se nos viene abajo, aunque sea por un mísero segundo. Las imágenes de los momentos más bonitos llegan como un flashback lastimándonos más. La palabra "perdón" suena vacía de tanto que la hemos utilizado. El "no lo volveré a hacer" se siente como una promesa más sin validez alguna. Y el "todo estará mejor" suena a consuelo barato.
Admiro a quienes pueden arreglar conflictos, a quienes pueden comprender a los demás. Y me compadezco de quienes "no han vivido lo suficiente" como para entender al resto.
Ellos sí se han de sentir impotentes. Vivir una vida alegre, sin perjuicios y que su amigo la esté pasando mal después de tantos años de dolor, que la gota que colma el vaso de su sufrimiento sea la decepción que causa en él o ella. El no saber cómo ayudarlo porque sabe que no todo estará bien, sabe que esa persona no le creerá que después de tanto dolor vendrá la felicidad, porque simplemente no le ha llegado nunca. Y que el ingenuo que no ha vivido nada esté a su lado para apoyarlo, no es suficiente como para mantenerse vivo y continuar respirando...
Qué triste.
Impotencia, dolor e ira es lo que ha de sentir ¿no? Ser el único que conoce de su padecimiento y no poder ayudarlo, porque no ha tenido experiencias como para comprender al agonizante, al que la vida ha maltratado...
Entonces ¿qué puede hacer?
Escribí este párrafo confundida. Mis ideas se deshacen en un mar de lamentos y desesperación. No sé si concuerdan las frases, si la ortografía es correcta, si entendieron lo que quiero expresar. Pensé que después de escribir, me quitaría un peso de encima. No ha sido así. Ahora estoy más confundida y quiero responder la pregunta que yo misma me hice:
¿Qué puedo hacer?
Intento adentrarme en aquella piel y sentir el ardor de la decepción, del odio y la ira. Pero no puedo. ¿Y lo más doloroso? Estar sentada aquí, mirando a través de la ventana, esperando un milagro, porque sola no puede hacer las cosas...
Esperanzada, Esperanza.

21 mar 2012

Estrellas

Pues... Así es, mundo.
¡Veo estrellas por todas partes! Y no precisamente porque esté mareada, o me haya golpeado. Anoche el cielo estaba estrellado, esta noche no tanto. Sin embargo, mi firmamento permanece pintorezco de ellas. Me siento extrañamente contenta, y guardo un poco de recelo, ya que mi felicidad nunca dura mucho.
Como sea, antes había estado reacia a escribir algo de "Sólo un minuto más" y eso, por... razones algo tontas. No sé, me sentía deprimida como si cualquier esfuerzo no fuera a valer la pena; tal vez porque ya se va a terminar la historia, o porque no estaba animada. No sé realmente, pero eso ya no importa.
¡Ahora estoy con la imaginación a mil! Solo que no quiero subir ningún capítulo más hasta que tenga el epílogo completo.
Hay tanto que decir en estos momentos... Que no sé si me voy a ir de largo.
A veces es bonito que la gente hable bien de ti, te hinchas de orgullo cuando los oyes y eso te hace querer hacer las cosas mejor o decir algo que les agrade más. Es grandioso. Pero... Hay ocasiones en las que ya no es bonita esa atención. No es por resultar ingratos, sino que... siempre hay ese factor triste y negativo (que no somos nosotros) que hace que te den ganas de estar a su altura para que los halagos dirigidos a ti no le afecten.
Está bien, quizás no a todos les suceda, pero a mí sí... Soy muy frágil en ese sentido y cambio de parecer a cada rato, por lo que me es fácil dejar algunas cosas atrás para regresar el camino que he recorrido y estar al lado de esa persona.
No es la razón por la que dejé de escribir Sólo un minuto más, pero sí me he descuidado emocionalmente por eso; me siento sobresaturada y quiero llorar. Pero no para sentirme tonta..., sino para despejarme porque es horrible guardarse todo sentimiento.
Quizás, una cosa insignificante que te moleste no vale la pena ser rescatada y discutirla, porque ¡es insignificante! Por eso siempre dicen (especialmente mi madre) "deja esas cosas atrás y sigue con tu vida". Sin embargo, yo pienso diferente.
En mi forma de ser, me gusta dejar todo claro. Hasta el más pequeño mal entendido. Porque sé que cargaré con la culpa (gracias a mi subconsiente) de no haber dicho algo, o de haberlo hecho. Es complicado. Así que... prefiero llorar, prefiero decir, prefiero escribir.
Prefiero eso y no guardarme todo esto.
Cada tropezón, rasguño, logro, enfado, tristeza, ilusión y desilusión, recuerdo, entre otros, contribuye una gotita más de lágrimas al vaso de mis sentimientos. Por eso no quiero que algo de cualquier tamaño se convierta en la gota que rebasó el vaso.
Wow... Es extraño que yo esté siendo prevenida con mis propios sentimientos, si soy tan descuidad. Pero así es. Y lo lamento por aquellos a los que les desagrada que la gente se queje de algunos aspectos de su vida (porque a mí misma me doy a entender que todo este post es una queja). No, realmente no lo lamento porque este es mi blog, mi mundo, mi espacio, y aquí escribo lo que soy. Me siento como Marcos (De "Sólo un minuto más, capítulo 11) Sin embargo, sigo viendo estrellas. Porque no importa lo que me detenga, hoy estoy feliz.
Simplemente... Feliz.
Gracias a quienes me apoyan. ^^
Y si alguien no comprendió el rebulicio que escribí, no se preocupe. No estoy padeciendo de alguna enfermedad, solo quería desahogarme.
Nos vemos, voy a tomar café y a seguir escribiendo... Porque la vida sigue. :)
Confundida pero feliz, Musa.

7 feb 2012

¿Es difícil?

La verdad es que no sé.
Así es como estado estos dos días desde que me puse a pensar lo extraña que es la vida. O las casualidades del destino. ¿Quién sabe?
El punto es que, para los seres humanos es fácil juzgar a una persona con tan solo ver su fachada, o la primer impresión que nos llega de ellos al oírlos hablar.
Y cuando nos juzgan a nosotros pataleamos, lloriqueamos y hasta salimos con nuestro discurso de las verdaderas razones por las que hacemos las cosas. La gente tiene que aceptar lo que decimos, ¿no?
¿Pero por qué a aquellas personas que señalamos sin conocer, o conociendo no se les puede dar la oportunidad de explicar?

Ayer imaginé dos casos. Dos situaciones. Dos vidas que parecen distintas pero que son tan similares: un hombre, no empresario, pero que se esfuerza por darle a su familia el pan de cada día. Que sale a trabajar siempre y aunque llega cansado le importa poco porque sabe que su pequeña hija tendrá pronto su operación. Su mujer, una ama de casa que sonríe cada uno de sus logros esperando el tan anhelado día de la recuperación total de su bebé. El jefe de su esposo le asciende el sueldo, y cómo no estar emocionado si aquello es una bendición (estoy repitiendo las palabras de mi madre al contarle esto, linda mi imaginación ¿verdad?), entonces ese día va al banco a retirar su dinero. Lo que le faltaba para la operación de su hija.

Más allá de ese hogar, vive un muchacho. En su barrio es una persona gentil, no estudia pero siempre anda ayudando a quien lo necesite ya que sabe de mecánica por los años duros en los que le tocó aprender. Vive tan solo con su mamá, una mujer ya anciana que de repente está al borde de la muerte. El chico sabe que no tienen dinero para mantenerse, y no le importa su bienestar, ya que puede sobrevivir de cualquier manera, ¿pero su mamá? Entonces, la única oportunidad que tiene, y que los golpes del destino le lanzan es robar. Ouch, cae tan bajo. Pero en aquel momento no hay necesidad única para pensar, más que su madre.

Dos vidas, lejanas... Ni siquiera se conocen. Pero aquel día el destino les juega una pasada uniéndolos. Aquel hombre trabajador es observado por unos no tan inocentes ojos mientras saca el dinero para contarlo. Ambos tienen una sonrisa en el rostro. Podrán salvar a quienes más aman. Y sucede que el pequeño ladronzuelo se lanza a atacarlo a punta de daga. El hombre asustado mira el dinero y al chico.
"Dame el dinero, o te haré daño" ¿Huir y salvar a su hija, o entregar el dinero y salvar su vida?


La mirada asustadiza y la necesidad del dinero para aquel hombre hacen que por un momento el chico tambalee entre dejarlo ir, o seguir con su asalto. Pero ¿darle libertad a escapar sin hacerle daño, o atacarlo, coger el dinero y llegar a casa con la esperanza de hacer que su madre se recupere?

No sé, ¿es difícil?
Yo creo que sí. En la vida nos encontramos con tantas circunstancias que es complicado aceptar cada detalle que se nos brinda ante nuestras vistas. Al momento de juzgar lo hacemos sin conocer causas, y aunque no sean correctas, tienen un porqué. Y es más fácil ignorar razones que complicarnos la existencia pensando.

Yo estoy confundida. Porque no sé a quién daría crédito. ¿Y tú?
La vida es tan contradictoria, que no sabemos qué nos deparará el mañana.
Just me, Musa.

1 ene 2012

Primer día del año del Dragón

¡BIENVENIDO 2012!
Sé que debí haberlo dicho más temprano, pero no sé, me siento realmente extraña; como si dependiera de algo y si no lo tengo me siento mal.
Pero bueno, haré un sacrificio para publicar algo aquí. Nunca faltan mis comentarios algo ilógicos en este blog así que diré: bienvenido año del dragón ^^
¿Cómo les fue? ¿Despidieron el año como "se debe"? Hahaha. Yo... quizás no.
Por primera vez en cada despedida de año no lloré. Pero sí me molesté. Lo que más detesto es que me comparen con una chica que se comporte como una fresa, y eso hicieron. Pero no vale la pena recordarlo.
Ahora estoy determinada a mejorar mi monótona vida en este año 2012 y que muchas aventuras emocionantes vengan a mí.
Sinceramente quiero decir más cosas pero no me estoy sintiendo bien emocionalmente, no comprendo aún el porqué.
Bueno, también venía a avisarles que subí un capítulo más de "In your eyes" al blog ^^ Ahora lo podrán leer también desde fanfic.es
http://fanfic.es/viewstory.php?sid=27744
Espero les agrade y comenten (en el blog o en la página donde también lo estoy subiendo) para saber sus expectativas de la historia.
Les deseo lo mejor y que sus sueños se cumplan en este año. (Lo malo es que hay que hacer esfuerzos para que se cumplan, pero vale la pena).
Con amor, Musa.

27 dic 2011

Deseos al Cielo

Quiero mirar al cielo y esperar a que pase una estrella fugaz, como Andrea de la Torre (personaje de Sólo un minuto más) o quizás sugerir que aquellas pequeñas que adornan el firmamento al caer la noche pueden honrarse en concederme mi sueño; tal y como lo expresó Valentina López (de la misma historia).
Hoy, lo hice, sin embargo.
Solo miré las estrellas... ¡Qué va si no había ninguna! Solo la luna en su... ¿cuarto menguante? ¿Cuarto creciente? No sé realmente, nunca aprendí eso de memoria como para decirlo.
Solo sé que en ese momento no pedí ningún deseo. No es que no tuviera ganas de no hacerlo, o que me encontrara tan deprimida como para olvidarlo. No. Simplemente... Estaba entretenida. Se me escapó hacerlo.
Enante en la mañana estaba recordando las cosas buenas y locas que hice en este año. ¿Muchas? No, creo que soy lo suficiente aburrida como para haberlo hecho.
Las enumeraré.
*Cosas agradables:
1) Cri cri.
Sinceramente ahora me da pereza enumararlas, pero estoy segura que quiero hacer muchas más cosas este 2012... Mandaré deseos al cielo para que se cumpla lo que quiero... Y no especificaré en mi deseo qué, para que sea algo especial. Es como si quisiera girar una ruleta de la suerte con muchas sorpresas y que la respuesta estuviera un sobre para no saber -aún- lo que me depara.
Quiero un año aventurero. ¿Qué quieren ustedes?
Por ahora, me despido. Espero de corazón que le hayan encontrado sentido a la "Navidad" y que hayan disfrutado con su familia o amigos :)
Con amor, Musa.

5 dic 2011

Cuenta regresiva! :D

¡Yay! ¡Yay!
Porque ya se acerca la ¡Navidad!
-Hope se saca la máscara-
¿Por qué eso? Porque es triste saber que ahora la navidad se ha convertido en algo menos espiritual y sentimental. Comercio. Sí, porque eso es la navidad ahora: el comercio e intercambio de regalos.
Lo que de verdad es Navidad para mí es compartir con los demás seres, ¡pero no regalos necesariamente! ¿Qué tal una sonrisa? ¿Un abrazo? ¿Una lágrima?
Pero ni eso.
Si observamos a nuestro alrededor, cuando hablamos de esta fecha lo primero que decimos es: <<¡Amigo secreto!>> <<¿Qué regalo le darás a fulanito?>> <<¡Oh mira! Hay descuentos para esto. ¡Será el regalo perfecto!>>
Ya me han llamado la atención en mi familia por comentar esto, pero como este es mi espacio lo diré: ¿dónde quedó aquella punzada que se hacía lugar en nuestros corazones cada vez que veíamos en la calle a aquellos niños que no tienen nada? O cuando escuchábamos los lamentos de esas personas, que buscando el calor de un hogar, tenían -y tienen- que ver cómo las puertas se cierran ante sus narices egoístamente.
Ya creo que ni queda de eso ni un poquito. Y no es que yo sea la Santa Paloma que lo siente siempre, porque debo confesar que alguna vez fui despiadada con alguien. Pero últimamente me siento tan sensible que aquello me hace sentir mal.
Se supone que este es el punto en el que nos preguntamos: ¿Dónde está Dios?
Há, qué gracioso. No culpemos a un Ser Abstracto de lo que nosotros mismos hemos creado, por así decirlo. Porque es la humanidad misma que ha impuesto sus reglas para -aunque "no lo quiera"- aislar a los demás, para ser "honrados" por lo que tienen y lo que "son", y más que nada, para ser superiores.
Sí, tenemos complejo de inferioridad.
Y por desgracia, somos igual a los demás, no olvidemos que nacimos de otros seres "humanos" que nacieron de otros, y así sucesivamente...
Pero el punto es que, por más que insistamos, esto seguirá. Así que lo único que me queda es guardar en mi pequeño corazoncito los grandes sueños de un mundo lleno de arco iris nada empalagosos y abrazos de osos que nazcan de corazón.
Así es. Y mientras tanto les dedico una canción :) Es un cover pero me encanta cómo Gerard Way lo canta! <3 ¡Rima!
¡Nos vemos pronto! n.n
Felices días visperosos a la Navidad!
PD: No sé si existe esa palabra ewe
Con amor, Musa.

10 nov 2011

Diario, 10/11/2011

10/11/2011

Por Dios, hace mucho tiempo que no me desahogo con este "diario" pero ahora ya es tiempo u.u Estaba siendo "madura" al no escribir aquí D:
Oqno. El punto es que, ser o no ser madura no es lo que me importa. Sino el saber que en verdad decepcioné a varias personas. Y sé que ya hostiga escuchar la misma cantaleta pero ahora lo he confirmado, porque... Me lo han dicho. O quizás no me lo dijeron pero yo confundí las palabras. Es decir, es difícil.
Los he decepcionado.
Sip. A ella, a él, a ellos.
Pero más que a nadie a mí misma. Es que no es la primera vez que me lo dicen: esfuérzate; y yo hago lo contrario. Es irónicamente chistoso, y triste (al menos para mí). Hoy quise llorar frente a mi madre porque desde hace días llevo guardado este sentimientos de asfixia en mi interior, pero a ella, no es que le molestó, pero no considera que llore por "tonterías".
Y por eso a veces (tan solo a veces) deseo que mis "problemas" fueran de adultos, de mayores para llorar con razón y no por cosas pequeñas. Lo que sucede es que me he creado en la mente esa idea de que los problemas adolescentes son idiotas y aunque no es verdad, porque es una etapa en la que obviamente nuestra cabeza va a pasar por líos, siento desde el fondo de mi mente (no corazón) que es... iluso.
Pero bueno, también está el hecho de que, aunque aquí o en cualquier parte parezco divertida (sí, claro), tierna y etcétera, soy una maldita amargada.
Por desgracia me tomo la cosas muy a pecho (ser muy sensible me hace portar así) y termino haciéndome daño cuando ni causa tiene.
Y por eso no me permito llorar, porque si comparo mis problemas con los de otros, es como estar viendo una casita con un rascacielos. Grande la diferencia, ¿no?
Pero le dije a una gran amiga que llorar es bueno porque te desahogas y conversas (aunque sea mentalmente) contigo, por lo tanto, no es una acción de inseguridad, de poco orgullo o de... no encuentro la palabra precia pero sé que comprenden. Algún momento necesitaremos llorar, no importa si es por algo tonto o por algo importante, pero sea como sea, para algo son las lágrimas ¿no?
Y bueno... Creo que... Me falta algo por decir pero como no lo recuerdo me voy n.n Ya es muy tarde.
Deséenme suerte en este día, yo les deseo lo mejor del mundo ;*
Girls' Generation (Solo las paso escuchando ahora xD)
Con amor, Musa.