14 nov 2012

Confianza: ser o no ser.

Sinceramente..., pensaba iniciar este post hablando de la hipocresía ya que es un tema que me tiene realmente intranquila y tenía que desahogarlo. Pero ahora siento otra necesidad por expresar, algo que en verdad me martiriza día a día, algo que es realmente difícil de construir o quién sabe, tal vez para personas como yo es bastante fácil. Sí, hablo de la confianza, eso que muchos comparan con un borrador, pues, con cada error se va reduciendo.
Se podría decir que soy una persona a la que pueden convencer fácilmente, siempre y cuando los sentimientos del otro lleguen a mi corazón de niña, lo cual sucede la mayoría de las veces. Y pues, es tan sencillo para mí confiar en las demás personas, que sólo es necesaria una sonrisa o un "para eso estamos los amigos"... o debo admitir que hasta una mirada o un gesto que me brinde basta para que esa persona se haya ganado mi confianza entera. No tengo ningún problema con contarle a alguien algo y escuchar sus consejos. El punto es que, a pesar de que me llegasen a fallar, yo seguiría confiando. Me gustan mucho las segundas, terceras y hasta las millonésimas oportunidades. Darlas, especialmente, ya que de cada error vamos aprendiendo y siempre podemos seguir intentando para ser mejores. Y es que tampoco me siento herida cuando, según mi perspectiva, me fallan o decepcionan... o no mucho, pero no es suficiente como para que llegue a guardarle rencor a alguien, o siquiera: odiarlo. Me gusta mucho pensar en que si trato a las personas de una manera, es porque me complacería que me tratasen así. Y en ello incluyo a la confianza.
Pero cada individuo es diferente. Y cada quién tiene su forma de pensar, única y especial: no todos brindan su confianza en bandeja de oro a la primera persona que les sonríe.
La verdad es que a penas tengo dieciséis años, tengo la apariencia física de una niña de doce o trece y una mente que puede llegar a ser madura, como la de alguien que tiene mucha experiencia, pero sólo cuando estoy sola, cuando puedo conversar conmigo misma por las madrugadas, porque en compañía de los demás sólo soy una niña curiosa, sonriente pero muy ingenua. Y sucede que gracias a mi ingenuidad suelo equivocarme (con frecuencia, podría decir) y termino dándome cuenta de lo que he hecho cuando las palabras ya han marcado, cuando los hechos son imborrables y cuando las acciones se quedan grabadas como una película que nunca deja de reproducirse en la mente de los demás. Tal vez exagero y me encantaría que fuera así. Pero si ese no es el caso, con cada fallo que cometo voy poniendo en peligro la confianza que los demás pueden haber depositado en mí.
Es difícil, lo sé. Es... una presión asfixiante cuando, no muchas, sino las personas más cercanas a ti, esas que aprecias mucho y cuidas porque así te nace del corazón, esperan lo mejor de ti. Y bueno, supongo que lo complicado es cuando tus sentimientos, tus pensamientos y muchas cosas de ti están en medio de ambos, contrariando los ideales de los demás. ¿Hacer lo que te gustaría hacer, o complacerlos? No sé si el término 'complacer' esté bien empleado, pero mis palabras en este blog no tienen medida, realmente.
Como decía... Nosotros, los seres humanos, somos dueños de nuestras decisiones, somos los responsables de lo que hacemos, así que es derecho y hasta obligación seguir nuestros ideales; obviamente estoy de acuerdo con eso, pero suelo contradecirme por razones que yo creo lógicas.
Me gusta la cordialidad que me ofrecen las personas, el apoyo y el trato agradable del que soy partícipe, y sucede que, como mencionaba arriba, confío en ellos y les llego a guardar afecto tras una conversación. Por eso mismo es que la idea de perder la empatía que sienten por mí y la confianza que inspiro en ellos hace que busque mucho respuestas y acciones que no vayan a afectar el lazo construido. No es que tenga una máscara tras la que me oculte, sino que ya es algo en mí que, inconscientemente, sale a flote cada vez que conozco a alguien. No quisiera decir que es mi miedo a la soledad, ni tampoco el dolor que ya he experimentado tras decepcionar los que me hacen actuar de esa manera, soy yo y punto.
Pero ese es un grave error. Por agradar, por no decepcionar, por hacer feliz a los demás, no me doy cuenta de que lo estoy haciendo realmente mal. Creo que... he estado equivocada al pensar que mis errores son a causa de mi personalidad contraria a la de ellos. La principal falla es: no ser yo misma. No expresar mi opinión aunque no estén de acuerdo con ella. De ahí nace el grado de respeto que las personas me tengan, porque una persona que impone su opinión con humildad y sinceridad, aunque esté en lo incorrecto, es alguien que es digno de respetar por el mismo hecho de que defiende su pensamiento. Pero ¿alguien que afirma o sigue lo que sus cercanos le dicen, sin realmente sentir que es lo que desea, por temor a ser aislado? No creo que se le deba tachar de inmaduro, sin carácter o manipulable, aunque lo sea, o siquiera, aprovecharse de ello. Para mí, lo correcto, es hacerle comprender el error que está cometiendo y guiarlo por el camino correcto, pues es una persona ciega -porque no ve más allá de su miedo-, sorda -porque no escucha a su propia voz interna gritarle lo que debería decir o hacer- y muda -está más que claro que para sus propios pensamientos tiene un candado en la boca que le impide hablar por cuenta propia-. O, en vez de eso, es alguien que no tiene el valor suficiente para enfrentar sus temores y demostrar al mundo lo que es capaz de ser.
-Cuántas personas en este planeta callarán por miedos, ¡cuántos pensamientos que podrían marcar la historia del humano, sólo por la preocupación de no ser aceptados!-.
Entonces... La solución es guiarles, ¿no?
Sí... Eso es. Y no, según yo, esta vez no me he ido por las ramas, porque por el miedo a perder la confianza en los demás, he llegado a convertirme en una persona que calla. Pero es que es realmente triste cuando ese humano que te alegra, te aconseja o que se ha convertido en alguien de tu día a día deja de creer en ti. Recuperar la confianza de alguien es difícil pero vale la pena. Mas dejar de hacerte caso a ti mismo por no desilusionar mentes es, de verdad, una desilusión -valga la redundancia. Creo que de vez en cuando -no soy partidaria, en esta ocasión del siempre- hay que pensar en uno mismo, ¿cierto?
Empezaré a seguir mi consejo... Lo necesito.
Y bueno, como humana, por hoy he terminado. La noche recién empieza y tengo muchas cosas que contarle al cielo nocturno. (Y mucha tarea por hacer, también). Hasta aquí llego, queridos.
Decidida a ser mejor, Esperanza.

11 nov 2012

XI.XI.XII

¿Qué eres? Nada más que la sombra triste y olvidada de tus inalcanzables sueños.
Soñabas con ser el misterio que cautive con su voz, la dama que atrajera con su danza.
Anhelabas escuchar de ellos los desesperados intentos por darle nombre a tu belleza.
Y terminaste siendo lo inexistente para el mundo, porque hasta lo desconocido es más llamativo que tú.

Reconoced que ansiabas hipnotizarlos con tu melodía y pretendías dormirlos en el jardín de tu infancia.
Sólo conseguiste de súbditos a los viejos fantasmas de tu doloroso pasado y rechazaste a su fidelidad.
Tu sonrisa hechicera y tus ardientes ojos destilaban veneno, veneno que en magia querías convertir.
Pero no eres más que una farsa, deidad pagana, dueña del roto corazón de marfil.

Te miro y descubro en ti la ilusión apagada, un gris recuerdo de quien era bella.
La silueta de la bondad y la nobleza hecha nada, la prueba de que el Karma ha dejado su huella.
El rostro perturbado por el sueño no cumplido y los surcos que dejaron las lágrimas de impotencia.
Tu deshecho violín y su oxidada canción, son lo único que hoy aún no te dejan.

No osaría preguntar dónde está la musa de lo arcano, porque en tu ser nunca existió.
Ignoraste al cielo azul que te brindaba el día, el arco iris y el canto de las aves, para adorar la noche, causante de tu perdición.
Parece que nada te inmuta, nada te domina, pero cuando cae el ocaso y la dama gris sale en su carruaje,
Tus avivados ojos siguen su paso, esperando ser tocada por su mástil de plata y a su majestad rendir homenaje.

El astro gris, vanidoso, ha desfilado su belleza ante a ti,
Mostrándote lo que quisieras, pero no puedes ser.
Se ha ocultado, tras tu adoración por ella, en la densa nube.
Y te ha abandonado, dejándote de sus brazos caer.
Oh, triste nada, criatura de la noche, un cuerpo sin alma.
Derrama la última gota de sangre y completa tu poción.
Recuéstate en la penumbra y cierra tus ojos.
Lo que esperas ya no vendrá, y lo que viene no es compasión.

Mujer divorciada de la vida, construiste una muralla hermética alrededor de tu corazón.
Luces malvada y fría, pero cerraste tus puertas porque sentías temor.
Porque lo que antes querías, nunca se cumplió. Porque te caíste, tras cada decepción y no te levantaste.
Pero el velo ha caído y en tu agonía desesperante, sólo buscas en tu último suspiro dejar de sentir dolor.

Nadie se apiadará de tu inerte cuerpo, de tu inexistente alma.
Nadie te recordará, porque ninguno te conoció.
Pero mi pluma tambaleante ha llegado hasta el final de esta carta,
Con tu inexpresivo rostro como fuente de inspiración.

Duerme ya, damisela.
Este viaje llamado vida acabó.
Ya no despertarás, pequeña.
Es así como el destino lo decidió.

Musa Arcanam.

10 nov 2012

F.R.I.E.N.D.S.

Sucede que... Tengo pequeñas lágrimas queriendo salir de mis ojos, y no, no estoy necesariamente triste. Sí, me siento melancólica, pero no lo considero nada del otro mundo.
Han pasado cosas interesantes en este año de mi vida... Creo que sin ellas hubiera terminado siendo una historia tan monótona que hasta mi propia sombra me ignoraría si quisiera contarle mis anécdotas. Sí, realmente catalogo mi vida como aburrida, pero tampoco me quejo de ella. El punto es que entre estas cosas que me han sucedido, está un grupo de personas que me conmueven... Amigos.
Constantemente hago entradas para ellos aquí en mi blog, y espero que les agrade, pero hoy... hoy me siento de una manera extraña y no sabría cómo explicar lo que causa mis lágrimas, sólo sé que son muchas emociones y quiero expresarlas.
Podría decir que estoy realmente agradecida con ellos, y lo hago. Suelen estar conmigo cuando los necesito dándome una mano, empujándome al barranco para que aprenda a enfrentar el miedo, despeinando mi cabello, bromeando sobre mi aspecto, gritando apodos graciosos para mí y llorando mis desgracias, conmigo. Adoro que hagan todo eso. Y no sólo es agradecimiento, se trata de alegría. Recordar todos esos momentos, riendo sin cesar, haciendo ridiculeces de las que no me arrepiento, cantando canciones hasta que nos duela la garganta, reuniéndonos un sábado por la tarde en mi casa sólo para hacer nada, porque es divertido en su compañía.
Ay, lo siento. Las lágrimas tan sólo ruedan sin permitirme resistirme a ellas y bueno, estoy sentimental, pero es que... es extrañamente linda la forma en que los he llegado a querer.
Hace un tiempo los miraba sin imaginarme lo que llegarían a ser para mí. Eran otras personas más en este irónico y contaminado mundo intentando seguir adelante cada día. Pero entonces debió suceder algo, cualquier cosa, y de repente nos encontramos. Una mirada, un saludo, una sonrisa cortés, y un "hola". Y tras una conversación, no les pude llamar amigos porque apenas les conocía, pero sentía que un conocido bastante agradable podía escucharme en cualquier momento, ayudarme y, quién sabe si con lo ajetreada que anda la señora vida, juntarnos en cualquier otra situación. Supongo que así fue como sucedió... Y tras varios meses, años -tal vez- ahora son personas que marcan mi día a día con su "Mary-Mary", "Hopesita", "Esperanza", "Hope", "ñaña", y hasta "Manko-chan" (gracioso, querida amiga, muy gracioso) sacándome sonrisas con sólo escucharlos, o aliviándome de que la pesadilla de la noche pasada no es real, no lo es.
Me agrada la manera que cada uno tiene para preocuparse por mí, y la forma en que me tratan. Son totalmente diferentes, pero congenian tan bien que me divierte verlos.
Lo admito, en ocasiones gritamos mucho, hasta creo que llamamos la atención, somos "raros", podemos tener las hormonas muy alteradas y la lengua muy suelta para hablar, pero nos une un lazo de amistad leal y sincera, que estoy segura que durará por mucho tiempo.
Algunos de ellos saben que me encantan las apuestas (aunque suelo perderlas, por no decir que siempre lo hago) y me incitan a ellas, ¡son culpables! Otros saben de mi amor por la comida y me tientan con ella conociendo mi trastorno, y unos cuantos me halagan diciendo que parezco anime. Son... geniales. Para mí lo son. Y bueno, sé de antemano que son seres humanos y como tales, cometen errores, pero también son adolescentes y están aprendiendo de la vida mediante experiencias. Puede que sus consejos no sean los que espero escuchar, pero presto atención a ellos, porque alguna ocasión los necesitaré. Me gustaría siempre estar en contacto con ellos, salir a divertirme y hacer muchas locuras más de las que nunca me olvidaré..., quizás por eso lloro, porque tengo un pequeño temor de que los cambios nos separen y entonces se conviertan nada más que en gratos recuerdos de una maravillosa amistad. Pero no puedo aferrarme a ese miedo, sino que disfrutar y valorar de lo que hoy me enorgullezco en llamar "AMIGOS".
Los quiero, locos del alma.
Y nunca olvidaré todo lo que han hecho por mí; lo guardo en mi corazón. Espero que yo sea de su agrado, también, y que mis poco lógicos consejos les hayan aliviado alguna tensión, o al menos mi enorme sonrisa cuadrada. Disculpen si alguna vez los he ofendido, supongo que tampoco soy perfecta, pero no olviden que tengo dos pequeños brazos dispuestos a acogerlos y un hombro en el que puedan llorar. Aunque sea pequeña o inmadura, ¡y hasta tonta!, saben que siempre estaré para ustedes, aunque haya una distancia, aunque haya una tensión, soy su amiga y eso no cambiará.
Llego hasta aquí agradeciendo su apoyo incondicional y con una ligera pero sincera sonrisa. Sé que son verdaderos amigos y que aunque quiera estar sola en ocasiones, siempre van a estar a mi lado para despertarme o hacerme reír, porque saben que lo necesito.
Antes de irme, hay una canción que escucho pensando en ustedes, Hope you like it!
Con afecto, Esperanza.

16 oct 2012

Un año más, Pulguita

Es cierto... Fue hace un año.
Suele sucederme que olvido cosas, cosas que no debería olvidar y que a la larga, el hecho de no recordarlas termina siendo una tristeza para mí y quién sabe si para los que me rodean también. Y... bueno, no quiero excusarme con que soy humana y le puede pasar a todos, porque el cumpleaños de una persona importante para ti, alguien que ha llegado a dejar una marquita en tu corazón es un hecho para nunca olvidar, ni porque seamos imperfectos. Sin embargo, aquí estoy, triste y contenta a la vez.
Triste porque hace un año me ocurrió lo mismo, por estar pendiente de mis obligaciones de adolescente, dejé pasar por alto el cumpleaños de mi hermosa Pulguita... Pero, cómo no estar feliz, si esa niña a la que adoro como a una hija, ella quien en un tiempo me decía tía, luego me trataba como a una hermana, quien me recibía con abrazos cariñosos y que ahora me dedica miradas graciosas que suelen intimidarme (no realmente) ha crecido, y ahora son trece años los que cumple.
Ashley, mi querida Ashi-girl, sé que ha pasado el tiempo y ya no somos tan unidas como solíamos serlo. Pero el hecho de que eso sucediera, no significa que he dejado de pensar en nuestra amistad y sus mejores tiempos. Las veces que me pides un consejo, sabes que gustosa te lo doy, y si te digo que puedes contar conmigo cuando lo necesites, sin mal interpretar los hechos, ten por seguro que soy sincera. Hija del alma, como mencioné arriba, tu amistad ha marcado mi corazón, con tu simpatía y tu adorable pero algo loca forma de ser. Existen vacíos entre mis recuerdos cuando me pongo a pensar en nuestras graciosas conversaciones o lo divertido que era escuchar tu risa. Pero sonrío a pesar de ello, y me alegro de ver que a tu alrededor hay personas que te quieren y que nunca te abandonarán, supongo que es la alegría de toda madre.
Ashi.. Espero que los momentos y las personas que te lleguen a hacer daño no se conviertan en rencor y tristeza en tu corazón, sino una enseñanza inolvidable en tu mente, para que aprendas de la vida lo que tú sola debes conocer. No olvides que, aunque todo parezca venirse abajo a tu alrededor, todo no es desgracia, sino, nada tuviera sentido. Aprovecha los momentos difíciles para sacar algo bueno de ellos, y nunca desistas de encontrar la felicidad, llegará a ti cuando menos lo esperas, te lo digo siempre que conversamos, ¿no?
Te quiero mucho, pulguita. Disculpa mi olvido. Tuve la oportunidad de darte mis deseos cuando te vi y no lo hice, no preguntes por qué. Lo importante para mí, ahora, es que pases un maravilloso día junto a los que te aman, y que tus sueños se hagan realidad.
Por último me queda decirte que las cosas son imposibles, querida hija, si tú crees que lo son. Así que, no te rindas nunca. Siempre estaré orgullosa de ti y estaré aquí para cuando necesites una mano amiga en los momentos más difíciles.
Con cariño, tu madre postiza.
Esperanza.

24 sept 2012

Musa's first love..

Siempre he escuchado decir a muchas personas: "un día podemos perder lo que más queremos", y la verdad es que.. como me sucede muy a menudo, no le doy importancia a estas oraciones por el simple hecho de que no  me ha pasado... Ahora supongo que debí haber escuchado.
Muchas cosas sobre el amor me confunden... aún. No estoy segura de su verdadero significado, no sé si alguna vez he amado, no sé si es sólo un mito como muchos afirman, o es un sentimiento que se alcanza con los años... ¿Amor? Sólo sé que mi corazón late muy fuerte, ya se han de imaginar...
Como todo ser humano, estoy aquí en la Tierra para experimentar muchas emociones, situaciones y sentimientos. Sé que no he vivido lo suficiente como para decir: lo he visto todo; pero admito que sí  me he enamorado.
Cabe mencionar que para los años que tengo (no son muchos, por cierto) ha sido la experiencia más linda y conmovedora por la que mi corazón ha pasado. Obviamente, ha tenido sus pro y sus contra, pero aprendí muchas cosas desde la perspectiva de unos ojos tiernamente enamorados. Al principio parecía que nunca acabaría, que sería para siempre; las noches se vuelven melancólicas pero románticas, y los días son perfectos para admirar el cielo azul, para sonreír y cantarle al mundo... Para compartirles nuestra alegría.
Experimentando esas emociones, deseaba que los problemas, las tristezas, o las demás situaciones no existieran. El mundo se vuelve colorido y algo dependiente del de la otra persona... Cada canción, cada película, cada imagen cobra un sentido propio. Nos quedamos vagando en esa línea de pensamientos donde sólo existe ese otro ser que nos complementa, y nuestros sueños llegan a tener nombre. Los suspiros y las miradas felices son inevitables, y qué decir de los momentos en los que no están juntos los corazones. Se vuelve trágico, pero la espera siempre vale la pena.
Sonrisas, abrazos, miradas cómplices, largas conversaciones hasta la madrugada, promesas, fotos, besos, recuerdos, regalos, un futuro anhelado... Estrellas.
Quizá me quedo corta de palabras, porque es más que eso... Además, para mí es extraño hablar sobre esta situación en mi blog, por lo que no soy tan detallista. Lo importante es que muchos comprenderán la inmensidad del sentimiento al leer estas palabras, y quién sabe, sonreirán, recordarán o tan sólo negarán; no los juzgo, cada quién es dueño de su forma de pensar.
Pero, como decía, también tiene sus contra. No todo suele ser alegría. Hay discusiones, hay desacuerdos, hay momentos en los que desearíamos ser más fuertes de lo normal para afrontar lo que se viene. Pero si se trata de dos, creo que ambos lo superarán JUNTOS a pesar de lo que suceda. Esa es la magia del amor ¿cierto?
Sin embargo -y a pesar de todo lo vivido- las cosas llegan a su fin. Creo en la eternidad, realmente, pero últimamente me aferro a esta ley de la vida. Como decía..., aún cuando puede parecer un cuento de hadas, o una experiencia hermosa, se acaba. Y en muchas ocasiones hay más de un corazón roto, sueños truncados y recuerdos hirientes, pero hay que aceptarlo (como me han enseñado). Y seguir adelante.
Dar libertad cuando hay felicidad es amor. Pero si ambos corazones se desean mutuamente todavía, es justo que se reencuentren, ya sea el destino o uno mismo el causante de esto.
Y si no llegan a reencontrarse... Vendrán más corazones que recojan los pedacitos del que se quebró, y se encarguen, con mucha paciencia y entrega, a poner las piezas en su lugar, aunque sería más reconfortante que fuera el mismo corazón que lo quebró, ¿no?
Para mí, un corazón roto no significa muerte, no significa miedo y rechazo, no significa resentimiento... Esas son las ilusiones rotas. Un corazón roto es una muestra de la fragilidad del sentimiento humano, que fue capaz de sentir algo tan inmenso como es el amor, pero creció tanto que se rompió en mil pedazos. Es que cuando el amor es mutuo, los corazones intercambian su esencia, equilibrando los polos, por lo que ser el único que guarde tanta ternura y pasión sin poder entregárselo a quien ama (porque este no corresponde) cierra sus ventanas y puertas, ahogándolo en su propia esencia.
Pero el corazón nunca deja de latir... Pese a estar en ese triste estado, sigue derrochando amor entre las lágrimas que derrama. Entonces, si nadie lo recoge, tendrá que superar el dolor para seguir viviendo la vida.
A mí me gustaría estar en la primera situación, en la que ambos corazones se reencuentran, y sinceramente, no he perdido mis esperanzas.
Una estrella aún me debe un deseo.
He llegado al final de este post con la última de mis lágrimas por esta noche rondando por mi mejilla. Es hora de darle un descanso a la mente y permitirle pensar con serenidad el día de mañana. A quienes leen esto, dulces sueños.
Con cariño, Esperanza.

11 sept 2012

Hoy.

11/09/2012
Seré sincera... Ya no sé qué hacer.
El día de hoy tengo el corazón roto en mil pedazos. Estoy angustiada, triste, incomprendida, llena de dolor... Hoy siento que ni mis propios consejos funcionan. Hoy tengo ganas de cerrar los ojos y volverlos abrir el próximo septiembre. Hoy ya no puedo más.
¿Saben? Es triste decepcionar. Creo que lo he dicho siempre, porque es mi mayor problema. Sin embargo hoy... Hoy es totalmente diferente. Las cosas se me fueron de las manos. No hay nada que decir, es cierto, cuando lo pierda todo definitivamente, lamentaré demasiado.
No soporto mis lágrimas. Estas ruedan pero ya no causan ese efecto relajante y satisfactorio que antes provocaban en mí. Lo más trágico es que ni la música me ayuda... Intentaré con mi piano, quizás eso sea bueno.
De pequeña me enseñaron que cuando ganas, pierdes algo del mismo valor, y no necesariamente hablo del dinero. Una vez mi prima Tefa encontró... mentiría si digo que fue una peluca, porque no recuerdo bien, el punto es que se le perdió su pelota playera favorita en el mismo instante, y esa fue nuestra enseñanza del día. Desde ese tiempo conozco y me apropié de esa ley.
Ahora, he ganado algo muy valioso..., y aunque duela decirlo, estoy perdiendo muchas cosas del mismo valor. Pero yo puedo seguir adelante...
Tengo miedo de publicar esto, porque mis palabras pueden ser mal entendidas y pueden provocar otro caos, sin embargo, no puedo quedarme callada para toda la vida...
Hoy no tiene un tema en específico este post, sólo son mis pensamientos sin orden que necesito expresar para no asfixiarme.
Buenas noches, mundo.

26 ago 2012

Agonía de Musa

Nunca había pensado en hacerme daño físicamente, pero siento como si fuera mi único escape a todo esto. ¡Estoy confundida!
Me exijo a mí misma acabar con todo pero es como si no fuera suficiente. Tanto que hacer y que decir. Es la primera vez que me encuentro en esta posición. Esto está creciendo cada vez más, y duele demasiado. ¡Cómo rodara por las escaleras y no despertara sino en un buen tiempo!
Mis manos están buscando el fuego... Mis brazos quieren llorar sangre... Mis sentidos están apagándose...
Me pediste que no sintiera culpa nunca más. Lo lamento, hubieras enviado una respuesta, una solución a ese problema. Me has dejado sola, y no sé qué hacer.
He caído, he dejado, he vuelto a caer.
Es irónico cómo por fuera todo parece normal, y por dentro lo único que siento es un mar de tormentos.
Si no me entiendes, no hay problema. No busco que lo hagas... Sólo quiero escribir. Sólo quiero expresar. Sólo quiero dejar de sentir y volver a nacer.
Esto algún día pasará, estoy segura. Y todo estará bien de nuevo, aunque esté rota...
Si busco ayuda, tan sólo me echarán en cara lo que he hecho mal y lo que necesito es apoyo. No una palabra, sino un abrazo. Pero no hay quién me lo dé...
¿Por qué no vienes, me asustas, susurras mi panacea y te vas? ¡Déjate ver y explícame qué debo hacer! O sino..., ¡deja de confundirme!
Ya no aguanto más. Será mejor que me vaya de aquí. Disculpa si no te agradó lo que escribí pero necesito tu respuesta a mi llamado de desesperación.
Adentrándome en la amargura, me iré por las riendas de la oscuridad. Necesito tu calor, pero siento que ya te vas...
Si esto termina, esta será mi condena. El dolor germina, y la ruina me lleva...